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Irlanda, un mojón para comprender el retroceso de los Pumas

De aquella victoria en el Mundial 2015 a la derrota de ayer ante el mismo rival, el aprendizaje que quedó y lo que hay que cambiar

Domingo 26 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Moyano se banca la doble marca irlandesa tras una notable corrida; luego llegaría su try
Moyano se banca la doble marca irlandesa tras una notable corrida; luego llegaría su try.

Hay muchos atenuantes que impiden relacionar de manera directa un partido con otro, pero la diferencia entre los choques ante Irlanda en el Mundial 2015 y en este test match sirven para dimensionar cuánto han retrocedido los Pumas en los últimos dos años. Entre la victoria por 43-20 en los cuartos de final en el Millennium y la derrota por 28-19 de ayer en Lansdowne Road cambiaron muchas cosas en el rugby argentino que permiten explicar esta regresión. Hay atenuantes atendibles, pero es innegable que también persisten condicionantes que urge corregir.

Los Pumas cerraron su temporada con una caída en el Aviva Stadium de Dublín, ciudad en la que nunca pudieron ganar en nueve presentaciones. Un desempeño que refleja lo que fue el año del seleccionado: buenas intenciones, entrega total, de un lado; fallas puntuales en momentos clave, del otro. En definitiva, un equipo que quedó un escalón por debajo de las potencias. Las 14 derrotas de la temporada fueron ante los cinco mejores del ranking (Nueva Zelanda, Inglaterra, Australia, Irlanda y Sudáfrica), y las dos victorias ante equipos de más abajo (Georgia e Italia).

Más allá de los resultados, la diferencia también está en el juego. Excepto en los dos partidos en casa ante Inglaterra, que vino sin 15 de sus principales jugadores, los Pumas nunca estuvieron cerca de dar el golpe.

Ayer los Pumas dominaron durante la mayor tiempo del partido. Entiéndase por dominio tenencia de la pelota (57%) y posición territorial (64%). Cometieron sólo siete penales, tuvieron 100% de efectividad en el line-out (hasta robaron uno), le apoyaron tres tries a una gran defensa, tacklearon en general con solidez (81% de aciertos según Opta). Pero nunca estuvieron cerca de ganar.

Sorprendidos por la predisposición de los irlandeses a jugar de todos lados, los primeros 20 minutos de los Pumas fueron nefastos, con tackles errados que costaron puntos (como en el primer try de Jacob Stockdale, que se coló por el centro de la defensa en una jugada directa de scrum en mitad de cancha), dos scrums perdidos, un par de penales evitables. Irlanda parecía una tromba. Luego, los argentinos recuperaron la iniciativa, pero no tuvieron frescura para quebrar la marcación o cedieron la pelota por errores no forzados.

El segundo try de Stockdale en el inicio de la segunda mitad, en otra falla defensiva en el centro de la cancha (otra vez de González Iglesias), sentenció el partido (20-0). Y cada respuesta de los Pumas tuvo su contrapartida irlandesa. Al try de Tuculet le siguió el de CJ Stander (penal, line-out y maul). Al de Leguizamón, un penal de Sexton.

Marcarle tres tries a Irlanda no es un lujo que se pueda dar cualquiera (es sólo el tercer equipo en lograrlo este año, el séptimo en 23 partidos desde el Mundial), pero tampoco es demasiado por qué jactarse. Sí cabe destacar cómo cambió el ataque argentino a partir del ingreso de Gonzalo Bertranou a los 17 del segundo tiempo. El medio-scrum mendocino le dio otra dinámica a un ataque que hasta allí era muy estático. También fue positiva la entrada de Cancelliere. Además, fue efectiva (y novedosa) la utilización del rastrón para quebrar la hermética defensa verde, como se vio en los tries de Tuculet (asistencia de Sánchez) y en el último de Moyano (pase de Bertranou).

Está claro que desde junio hasta aquí los Pumas resignaron vértigo en procura de un mayor control, ya que las pérdidas les estaban costando demasiados puntos en contra, pero todavía están lejos de encontrar el balance entre el riesgo y la mesura.

No es lo único que hay que enderezar de cara al Mundial 2019, el gran objetivo. En primer lugar, al equipo le falta maduración. Los tres partidos de la gira tuvieron cierres positivos, y eso es un avance, pero persisten desconcentraciones en situaciones clave a lo largo de los 80 minutos. Y aunque en la gira se vio una leve mejoría, falta fortalecer todavía más dos aspectos esenciales, como la defensa y el scrum.

La sensación es que ayer el equipo dio todo, y aun así quedó muy lejos. Las falencias son evidentes. Si es algo que se pueda suplir con el actual cuerpo técnico o si es necesario dar un golpe de timón, es algo que debe decidir la Unión Argentina de Rugby. Los jugadores son los que están.

No es lo mismo un cuarto de final de un Mundial que un test match, no es lo mismo un equipo de los Pumas acabado como el de 2015 que uno en transición como éste. Hay dos años para volver a ser el que goleó a Irlanda en Cardiff.

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