Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La tormenta perfecta del Colorado Mac Allister

Domingo 26 de noviembre de 2017
0
Gerardo Werthein y el Colorado Mac Allister
Gerardo Werthein y el Colorado Mac Allister. Foto: Archivo

Dos décadas atrás, el Colorado Carlos Javier Mac Allister comenzó a hacerse "ultramacrista" de una manera curiosa: Mauricio Macri lo echó de su trabajo.

"Hizo lo que tenía que hacer: sacó a un grupo que no entendía su línea en Boca. Vino Bilardo a anunciármelo a la mañana; a la tarde ya me había ido", explicó a La Nación el hoy cuestionado secretario de Deportes. Hace pocas semanas, Mac Allister hizo algo lejanamente parecido: aprovechó el pase de su secretaría de Estado al área de la Secretaría General de la Presidencia para deshacerse de un subsecretario y un director nacional (Luis Mesones y Germán Ferrando) a los que sentía, por decirlo con elegancia, ajenos a su proyecto. Mientras Macri construyó un Boca que hizo historia, está por verse si Mac Allister podrá sobreponerse al zarandeo del que hoy es objeto, en la que fue la peor semana de sus dos años como máximo responsable de la política deportiva del país. No es un zarandeo sin sentido, buena parte de los golpes que se llevó son justificados.

El Colorado cayó en medio de la tormenta perfecta. Mientras Jorge Lanata revelaba en Periodismo Para Todos (PPT) que en su secretaría hay un puñado de becas que no terminan donde deberían terminar, el presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), Gerardo Werthein, se embanderaba en la defensa del deporte amateur: la decisión del gobierno de terminar con los impuestos distorsivos ponía en cuestión la heterodoxa vía de financiación del Enard, ese impuesto del 1 por ciento a la telefonía celular que sirvió para que una importante cantidad de dinero llegara a deportistas que están a años luz de las ventajas de un futbolista o un tenista profesional. Werthein, que tras haber maniobrado con indiscutible éxito en la era kirchnerista es hoy un convencido defensor del rumbo del gobierno macrista, sobreactuó quizás en su reacción, pero sabía lo que hacía. El gobierno nacional, conocedor de su poder, no quería comprarse un problema con el empresario, hoy dedicado integramente al mundo olímpico.

Fue así que Fernando Marín, los ojos de Macri en la secretaría de Deportes, se reunió con Werthein. La pasión que ambos comparten por el mundo ecuestre facilitó las cosas: si la agenda no cambia a último momento, el presidente de la Nación conversará mañana con un grupo de deportistas en la Quinta de Olivos para explicarles el nuevo sistema de financiación del Enard. Habrá, entre otras, dos novedades interesantes. Una es que el Enard seguirá gestionando el dinero que ingrese, aunque ahora le llegará desde el Estado, y no directamente desde las telefónicas. La otra, que los abonos mensuales de los celulares no bajarán un uno por ciento. Si los impuestos internos eran antes del cuatro por ciento, ahora serán del cinco. De ese uno por ciento extra saldrá la financiación del Estado al deporte olímpico.

Así, mientras Mac Allister se mueve hoy en una pileta con tiburones -piletas como las que obligaron a renunciar a uno de sus subsecretarios, Orlando Moccagatta-, Werthein volverá a ser esta semana el hombre que le torció el brazo a un gobierno para proteger a los deportistas argentinos. En esas negociaciones se relacionó con fluidez con un interlocutor importante, nada menos que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

La decisión en el gobierno, según coinciden las fuentes consultadas por La Nación, pasa por sostener a Mac Allister en el cargo. Y aunque no lo diga, el ex marcador de punta es ya a esta altura muy consciente de que la política es un juego más complicado que el fútbol. Marín, con el que formó en pocas semanas una dupla que se relaciona con fluidez y se respeta, estaba presente cuando la periodista de PPT entrevistó a Mac Allister: no deja de asombrar que un hombre de su experiencia no controlara mejor ese diálogo que iba irremediablemente al desastre.

¿Está groggy Mac Allister? No, pero sí fuertemente golpeado, aunque en los últimos días comenzó a reaccionar. Hizo una presentación ante la Oficina Anticorrupción y suspendió sin goce de sueldo a Moccagatta, que el viernes renunció. Un tema en el que bien vale un paréntesis: en Córdoba hay una pileta a la que le falta un centímetro para ser homologada como olímpica, en Entre Ríos hay otra que se quedó corta por tres. Y no son las únicas, destacan en la Secretaría de Deportes y en el COA. Werthein, Mac Allister y Marín coinciden en que no cualquier fabricante puede ofrecer piletas con estándares internacionales, lo que no quiere decir, claro, que de venderlas se deba ocupar un subsecretario de Estado.

Aunque lo irrita, para Mac Allister tiene relativa importancia que Claudio Morresi se haya convertido en crítico ultratwitteador tras un paso por la secretaría de Deportes en el que habló siempre con tono suave y a cuentagotas. Lo importante para él es otra cosa: despejar las sospechas por haber utilizado La Pampa como banco de pruebas para becas y programas como "Campus con tus ídolos".

"¿Qué haría distinto? Empezaría esos programas y esas pruebas en otra provincias", admite. El Colorado está más colorado que nunca, sabe que le es imprescindible recuperar su imagen para que dos de sus obsesiones se mantengan vivas: trabajar en el crecimiento del deporte argentino y convertirse en el primer gobernador no peronista de La Pampa desde la restauración democrática en 1983.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas