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Propuestas para mejorar el medio ambiente

Arquitectura

Los resultados del Concurso Ambiente 2000 exhiben alternativas para tender a ciudades sustentables en América latina

  • Un jurado internacional seleccionó los trabajos ganadores
  • Sirvió para reafirmar la identidad latinoamericana
  • Se elogió el aporte de todos los participantes

Las posibilidades de lograr ciudades sustentables son materia de estudio cada vez más difundida. Cuidar la energía e intentar preservar y mejorar el medio ambiente figura entre las preocupaciones de las generaciones más jóvenes. Sobre esta base se planteó el Concurso Ambiente 2000, organizado por la Fundación CEPA (Centro de Estudios y Proyectación del Ambiente) con la guía de su presidente, el arquitecto Rubén Pesci.

Dirigido a estudiantes de arquitectura de América latina, el concurso tuvo una amplia repercusión: 146 trabajos de ocho países llegaron para abrir el debate en torno de la ciudad sustentable. Con dos categorías, Fragmento urbano y Vivienda ambiental, resultaron premiados, en la primera, el trabajo elaborado por Piedad Gómez Sánchez, de México, y en la segunda, el correspondiente a Pablo Arpajou y Leila Remedi, de Rosario.

El jurado final estuvo integrado por Eduardo Costantini, presidente de Nordelta SA, auspiciante del concurso, y los arquitectos Sergio Los (Italia), Enrique Browne (Chile), Guillermo Basualdo (presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos de la provincia de Buenos Aires) y Pesci. Una primera instancia de selección por regiones fue realizada por representantes de Bolivia, Paraguay, México y Brasil. Actuaron como asesores los arquitectos Alfonso Corona Martínez, Arturo Montagú y Mederico Faivre.

Como "esperanzadores para el futuro sustentable de la arquitectura y el diseño urbano" calificó Pesci los resultados alcanzados por los trabajos presentados. Enfático en cuanto a los logros, señaló al proceso de selección como un laboratorio de ideas y debate permanente y rescató el esfuerzo valioso de todos los participantes

Fragmento urbano

El trabajo sobre el rescate de la subcuenca Zumpango, de la ciudad de México, elaborado por Piedad Gómez Sánchez, recibió el primer premio en la categoría de Fragmento urbano sustentable. Este es un estudio interdisciplinario en el cual se conjugan ingeniería sanitaria, recarga de acuíferos, ecología, agricultura, ganadería, tecnología, microindustria, arquitectura, urbanismo y planeamiento.

La propuesta se encuadra en un proyecto en desarrollo en la Universidad Autónoma de México y comprende la construcción de núcleos agroindustriales basados en la reutilización del agua del Gran Canal del Desagüe, a lo largo de casi 24 kilómetros, con actividades agrícola-ganaderas y microindustriales. Inspirada en el antiguo sistema lacustre de Tenochtitlán, en esta recuperación de los lagos se reutiliza el agua y permite aprovechar un suelo improductivo. Mediante estos núcleos, se relacionan distintas actividades tanto urbanas como rurales, a través de las cuales se propone organizar, limitar y consolidar el territorio. Calificado por el jurado como "proyecto estimulante por lo innovador y revalorizador de la identidad ambiental histórica", se consideró especialmente su intento de generar una trama territorial para el crecimiento de la ciudad cuyos patrones de canales y recuperación de tierras para cultivo pueden lograr un criterio ambiental de asentamiento con sustentabilidad económica-agroindustrial, como alternativa para sus habitantes.

Vivienda ambiental

Enlazada con la anterior, ya que "los fragmentos contienen tejidos y las casas hacen fragmentos", la segunda categoría planteada en Ambiente 2000 -Vivienda ambiental-, contó como premiado al equipo rosarino de Arpajou-Remedi.

Con la idea de descentralización territorial, se radicó la propuesta en Ciudad Ester, dentro del área metropolitana de Rosario.

Se plantea la integración con el lugar mediante viviendas semienterradas con terraza-jardín, que permiten visuales limpias hacia el río Paraná y mejoran las condiciones de aislación térmica.

La división del terreno en parcelas predominantemente alargadas, con dimensiones de 9 y 4,50 metros de frente por 30 de fondo, incorpora el concepto de lonja, identificado con el territorio e intenta obtener ciertos resultados de optimización.

Entre ellos figuran densificar el suelo -150 habitantes por hectárea-, reducir los costos de provisión de servicios, con menor frente público por lote, ahorrar energía en el control térmico del edificio-vivienda apareada, brindar a todas las unidades la misma relación con el río, y crear una banda continua común destinada al trabajo de la tierra.

Se consideraron orientaciones, ventilación cruzada, sistema de parasoles de madera integrados con enredaderas caducas y la utilización de materiales que no dañasen el ecosistema.

El jurado valoró este trabajo como una reflexión en la relación entre unidad habitacional y tejido urbano, al recuperar la tipología de viviendas agrupadas en tira donde la sustentabilidad incluye cuestiones de densidad adecuada, agrupamiento social de vecindario, parcela de escala urbana y variedad en la unidad. En ese marco, "incluye dispositivos pasivos de confort ambiental y ahorro energético que no obstaculizan sus cualidades paisajísticas y espaciales y una clara conciencia de la constitución de un lugar".

Todas las distinciones otorgadas

Trabajos con la mira en el hábitat

Además de los premios, detallados en esta página, se otorgaron diversas menciones. En la categoría Fragmento urbano, se destacó la propuesta sobre el caso Berisso, estudio ambiental hábitat-hombre - medio, elaborado por el equipo conformado por Viviana Schaposnik, Andrés Ulacia, Manuel Carranza, Juan Farías y David López. (Argentina).

Este fue calificado como un "proyecto inteligente y poético, que busca alternativas para el crecimiento de los bordes urbanos con criterios de sustentabilidad¬. También se distinguieron las Casas de la memoria, de Ricardo Huanqui Abeo (Perú), valorado por su recuperaci;on de tejidos urbanos barriales, densos y consolidados, de valor histórico y hoy en proceso de tugurización.

En Vivienda ambiental, recibió mención el trabajo elaborado por Arturo Torres Arroyo, Othon Reynoso Vargas, Iván Onofre Hernández y Víctor Gamboa Valerio, de Xalata, (México).

También la propuesta de Juan Reyes sobre la vivienda mapuche (Chile) y de Cristiano Linderameyer Kunze y Nathalia de Oliveira de Puerto Alegre, Brasil, trabajo que densifica el tejido urbano a través del relleno de parcelas vacías, construyendo en continuidad con los edificios adyacentes una casa que, integrándose con sus vecinas, conforma un entorno ciudadano. .

Marta García Falcó
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