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La historia de Gonzalo Rehak, el joven arquero de Independiente que atajó parte de clásico desgarrado

El portero jugó su segundo partido con la camiseta del club de sus amores; sobre el final, tuvo que ser reemplazado

Domingo 26 de noviembre de 2017 • 10:16
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El dolor del arquero de Independiente
El dolor del arquero de Independiente.

A menos de nueve minutos de la ciudad deportiva de Wilde, Gonzalo Rehak tenía 12 años cuando salió de su casa, en Mitre y Las Flores, y fue a probarse a Independiente. Un niño alto, que a simple vista llamaba la atención por su delgadez, entró al predio una mañana de 2006 sin saber que once años más tarde, durante la noche del 25 de noviembre de 2017, iba a cumplir uno de sus sueños.

"Quería jugar hasta el final, era muy importante para mí, pero sabía que no estaba para más. En ese momento lo mejor para el equipo era que yo saliera"
Gonzalo Rehak

Rehak, que en el triunfo ante Racing (1-0, por la Superliga) jugó su segundo partido en la primera del Rojo -el anterior había sido ante Quilmes, el año pasado-, tuvo una actuación inolvidable. Incluso jugó seis minutos lesionado, luego de que a los 29 del segundo tiempo, tras un saque de meta, sufriera un desgarro en el recto anterior de su pierna derecha. Antes de irse, ya con el ácido láctico que le saturaba los músculos, le atajó un remate determinante a Andrés Ibargüen, a los 32. Fue una muestra de valentía. Se retiró desconsolado, llorando, atravesado por el dolor y la descarga de haber superado la prueba más compleja de su carrera.

"No podía patear ni hacer un pique largo. Intenté hasta donde pude. Gracias a Dios pude sacar esa pelota mientras estaba lesionado. Quería jugar hasta el final, era muy importante para mí, pero sabía que no estaba para más. En ese momento lo mejor para el equipo era que yo saliera. Y salí", dijo. Y siguió: "No me voy a olvidar nunca de este clásico. Soy hincha de Independiente, como toda mi familia y mis amigos. Me formé acá. Crecí en el club. Soy del barrio. Estoy agradecido por lo que me tocó vivir".

Rehak es un producto genuino de la cadena formativa del Rojo. Llegó en las infantiles y superó todos los escalones de las divisiones juveniles. Su historia en el club tuvo emociones fuertes de inmediato: dos días después de su primera prueba, cuando apenas tenía 12 años, lo examinaron en un partido amistoso ante las infantiles de River, que iba a marcar su futuro dentro de la institución. Atajó muy bien. Pocas semanas después ya se entrenaba con Miguel Ángel Santoro, uno de los mejores formadores de arqueros del país. Se ganó la titularidad de su categoría a una velocidad supersónica: no la dejó más.

"Lo que viví en el clásico -reconoció- fue hermoso. Fue un partido muy loco. Sabíamos que iba a ser muy duro, pero nunca imaginé un escenario como el que se dio, en el que nos quedamos con uno menos muy temprano. Pero nos repusimos y ganamos", reconoció Rehak, el arquero de 23 años que anoche, luego de atajar seis minutos con un desgarro, fue reemplazado por Damián Albil, de 37, campeón con Independiente en 2002.

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