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El método Holan que puso a Independiente en la antesala de una final: recuperar identidad para ganar

Desde que asumió, en diciembre de 2016, el DT aplicó un plan de restauración que, pese a encontrar dificultades, dio sus frutos; esta noche el equipo de Avellaneda puede clasificarse finalista de la Copa Sudamericana

Lunes 27 de noviembre de 2017 • 23:17
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PARA LA NACION
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Foto: Archivo

Apenas pasado el mediodía del viernes 30 de diciembre del año pasado, Ariel Holan se sentó por primera vez en su vida en la sala de conferencias del Libertadores de América. Luego de una semana de debates, la dirigencia de Independiente había llegado a la conclusión de que el entrenador de 57 años, confeso hincha del club, era el indicado para reemplazar a Gabriel Milito , quien había liderado la última gran decepción. Con pocos antecedentes dentro del fútbol profesional y una larga trayectoria en el hockey, a Holan lo miraron de costado, casi como a un forastero. Aquella tarde fue presentado.

Tres días antes de su oficialización, un mensaje suyo, en el que hacía un repaso de lo que le sucedía a la institución, se había filtrado y había desatado la crítica de varios ex jugadores. Pero en ese audio estaba la receta, el magma de su método: para ganar, primero, había que recuperar la identidad. A golpe de ensayo y error, al DT le alcanzaron once meses para encontrar el ADN y poner al Rojo ante su partido más importante de los últimos siete años. Esta noche, a partir de las 21.15, en un estadio en el que habrá más de 50 mil personas, Independiente recibirá a Libertad por la vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana , llave que lo tiene 1-0 abajo. Se pronostican 18° centígrados, algunas ráfagas de viento, un cielo despejado y un infierno en las tribunas.

"Tengo un compromiso intachable con el club. Esto no se resuelve con espaldas: yo lo vi irse a Burruchaga en nueve meses, a Milito en seis. Esto se resuelve con capacidad y gestión. Y yo se los puedo ofrecer", decía Holan en ese mensaje que generó una grieta dentro del club. Con precisión científica, antes de asumir, el entrenador ya sabía cómo cambiar el rumbo de un plantel que acumulaba varios golpes: "El problema que se plantea aquí es que, al no tener una identidad definida, el equipo empieza a jugar a lo que no puede, la gente se impacienta, arranca el murmullo, los futbolistas se ponen nerviosos, más tarde llegan las puteadas y por último se echa al técnico. Y así estamos hace 30 años, en el mismo círculo. Todo esto radica en que, a través de un proceso de entrenamiento, hay que ir a estos lineamientos: sin pelota, defensivamente, el equipo debe tener una intensidad bielsística o simeonística. Y luego hay que hacer un fútbol práctico y dinámico. Ni como el Barcelona, porque no están los jugadores, ni tirando pelotazos, porque no está en la esencia del club". Fue una profecía. Independiente, que esta noche buscará clasificar a la final de la Sudamericana y que viene de derrotar a Racing en la Superliga, es un reflejo de sus palabras iniciales. En menos de un año, el equipo fue moldeado a su imagen y semejanza.

El equipo mutó a lo largo del año. Fue como la oruga que con el tiempo se convierte en mariposa. En el primer semestre tuvo resultados positivos, pero el juego todavía no era estable. Incluso era muy distinto al de hoy: dependía del vértigo y del aprovechamiento de los espacios. Los tres conectores que jugaron durante la segunda rueda del torneo pasado -Rigoni, Benítez y Barco- sostuvieron el esquema. Pero para la segunda parte del año el equipo maduró. Tuvo un estilo definido. Los engranajes comenzaron a trabajar con naturalidad. Se consolidó como un equipo total. "Independiente es el equipo que más me gusta del fútbol argentino", dijo ayer Jorge Sampaoli, entrenador de la selección nacional.

El proceso de Holan, hasta el momento, contradice la frase de que todo proceso que empieza mal termina de la misma manera. Todavía no había pisado el predio de Villa Domínico cuando ya era criticado por algunas glorias y parte de los hinchas. El coordinador de las inferiores de ese momento, Claudio Vivas -que luego renunciaría para irse a Boca- puso todas las piedras que pudo para que la comisión directiva no lo contratara. En menos de un año torció la opinión pública. Los hinchas ven en él un líder que les devolvió el paladar negro. Los jugadores destacan su capacidad para conducir desde el trabajo y la cercanía. Bochini es uno de sus principales laderos. Ya nadie se burla de los drones. "Por fin encontramos al DT adecuado, hay que pedirle que se quede ocho años. Lo que está haciendo Holan es muy meritorio", lo elogió Claudio Marangoni.

Pero su continuidad en la institución todavía no está definida. Aunque los directivos creen que no habrá problemas en cuanto a su permanencia, su contrato termina el mes que viene y ya cuenta con algunas ofertas del exterior. "La idea es que renueve por tres o cuatro años más", dijo la semana pasada Jorge Damiani, secretario deportivo del Rojo. Holan pidió tiempo: "Hay que sentarse y hablar muchas cosas y este, la verdad, no es el momento".

Esta noche, ante Libertad, Independiente buscará dar un paso más hacia su reconstrucción definitiva. Holan, en aquel audio profético, ya sabía cómo hacerlo.

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