Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Willy G. Bouillon: el periodista que iluminó con su poesía

1942-2017

Martes 28 de noviembre de 2017

Un hilo leve, pero de cálido y sabio entramado, se ataba a la memoria de todo encuentro con Willy G. Bouillon, poeta, conversador nato y, por más de treinta años, periodista de LA NACION. No fue una de las estrellas que brillan en el fárrago cotidiano y profesionalizado de hacer posible un diario. ¿Pero por qué haberle pedido algo más si, más que brillar, iluminaba? Iluminaba a los compañeros sobre la potencialidad inmensa de la poesía para conectar a los hombres con el más alto grado de sus conciencias y sugerirles la dirección del camino apropiado para que cada uno extrajera, en reflexiones íntimas, la mayor sustancia moral y estética para la vida.

La obra del autor de Final de universo, Horizonte de suceso y La conciencia absoluta, entre otras publicaciones, había sido distinguida por la Secretaría de Cultura de la Nación y por el Fondo Nacional de las Artes.

En LA NACION se había incorporado al llegar como corrector de pruebas. Apenas tuvo que cruzar Florida para encontrarse con el diario, pues trabajaba hasta entonces como vendedor en El Ateneo y LA NACION todavía conservaba el edificio construido por Martín Noel.

En su anecdotario tan inagotable como atrapante se destacaba el de la instrucción recibida de acompañar al más ilustre de los clientes de la librería a tomar un taxi en Florida y Sarmiento. Acompañó así a Jorge Luis Borges en el breve recorrido que aprovechó para preguntarle cuál creía que era la mejor de sus obras. Borges contestó: Historia universal de la infamia. Abrió Bouillon la puerta del taxi, y antes de que este partiera se oyó desde adentro una voz grave, que advirtió: "Ahora que lo pienso, creo que mejor título hubiese sido «Historia universal de la infancia»".

Hace más de quince años, María Sonia Cristoff tuvo una entrevista admirable con Bouillon. Allí está de cuerpo entero el poeta que comenzó inspirándose en Huidobro, Vallejo, Nicanor Parra, Neruda, y quedó luego abierto a las influencias de Pound, de Auden, de Eliot.

El poeta, digo, que sabía estar atento a todas las posibilidades del razonamiento y de la fe, y sabía distinguir, entre el periodismo y la poesía, dos maneras distintas de acercarse al mundo y a la lengua.

Bouillon fue en LA NACION redactor de temas generales y crítico literario. En el primer rubro se había destacado en particular por una serie de notas sobre los edificios históricos de Buenos Aires; en cuanto al segundo género, una de sus últimas contribuciones fue del año último para La Gaceta, de Tucumán: contrapuso el talante de Shakespeare y Cervantes a 400 años de la muerte de ambos. De un lado, Hamlet, con cuya ironía y mordacidad sutil, decía, podemos sonreír; del otro, Don Quijote y Sancho Panza, tan directos y simples que arrancan carcajadas. Pienso que Bouillon valoraba más el genio de Shakespeare.

Había nacido en Tarija, Bolivia, donde su padre cumplía funciones diplomáticas para nuestro país, el 13 de julio de 1942.

Te puede interesar