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Alemania, la bestia negra que no entra en el paladar de Sampaoli

"No me gusta como juega", dijo el DT cuando eligió el ranking de sus mejores; "Si tuviera a Marcelo y a Dani Alves armaría línea de 4", alertó

Lunes 27 de noviembre de 2017 • 22:29
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LA NACION
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Foto: TEA

Aparece Jorge Sampaoli y cuando los futuros periodistas salen del asombro, rompen en aplausos. No lo esperaban, nadie se los había anunciado. Vaya entrevistado sorpresa. La charla sobre el escenario del teatro Astral desata mil temas porque en la atmósfera flota una espontánea comodidad. Si el fútbol tiene mucho de rock and roll, como asegura el entrenador, su voz también llega como una rebelión contra el stablishment. "No nombro a Alemania porque me la olvido siempre, no me gusta cómo juega", dispara. La bestia negra de la Argentina, el rival que amargó a la selección en los tres últimos mundiales, no está a la cabeza de su ranking. "Por el tiempo de trabajo y funcionamiento colectivo, los mejores equipos son Brasil , Francia y España . Yo creo que ahí va a estar centrada la competencia, estando hoy nosotros un escalón abajo", analiza el técnico cuando le piden espiar Rusia 2018. Y abre el debate.

¿Imprudente, inoportuno? Polémico, sin dudas. También, sincero. Sampaoli eligió no ser políticamente correcto. No criticó a la actual selección campeona del mundo y de la Copa de las Confederaciones. Distinguió la seriedad del entrenador Joachim Löw y la patentada fortaleza mental germana en los mundiales. Pero subrayó que otros le agradan más. "Alemania tienen una estructura, una base y un proyecto muy organizado. Pero no cuenta con las figuras de las demás potencias", agregó. Una cuestión de paladar, de estilo. Y, quizá, alguna espina personal también. Sampaoli está convencido de que Alemania no mereció ganarle a la Argentina la final en Brasil. "Fue inferior", aseguró. Casi como una burla, cuando dirigía a Chile, Sampaoli se enfrentó una vez con Alemania, en marzo de 2014, en Stuttgart, en un amistoso que ganaron los locales 1-0, con gol de. Götze, sí, Mario Götze, el mismo que cuatro meses después arrumbaría a la selección de Alejandro Sabella en el Maracaná.

A Sampaoli lo atrapan los futbolistas y las propuestas de Brasil, España y Francia. Iniesta, Neymar, Mbappé, o David Silva, Paulinho y Griezmann. Sí, más que la Alemania de los históricos Khedira, Kroos, Özil, Thomas Müller, Neur y Boateng, y los renovadores Julian Draxler, Ilkay Gündogan, Timo Werner, Julian Brandt y Leon Goretzka. Lo cuenta, y lo sostiene.

Frontal, la entrelínea de Sampaoli es tan rica como sus sentencias. Si la reciente gira por Rusia desató cuestionamientos sobre la defensa de 3, ayer Sampaoli aseguró que sostendrá la partitura por falta de intérpretes de jerarquía. El anticipo de LA NACION ahora lo explicó el entrenador: "A mí criterio no hay laterales de élite en el once para afrontar el Mundial frente a las potencias. Si tuviéramos a Marcelo o Dani Alves seguramente jugaríamos con ellos", remarcó. ¿Antipático? Franco, y dispuesto al disenso. El ejercicio atrapó a los alumnos de primer año de la escuela DeporTEA. También se sumaron algunas comisiones de segundo para que el teatro tuviera cerca de 500 espectadores. Frente a ellos, lamentó el destrato que sufre el juego en la agenda mediática y la exagerada atención por los temas periféricos. "Los medios necesitan hacer un show del fútbol. Y eso incomoda. Los jugadores consumen mucho de los medios y esto generó un estigma y una separación entre los jugadores y el pueblo", criticó.

Sobre el legado anímico que pueden haber sembrado las tres finales perdidas, reclamó autocrítica: "El que sueña que se muere, se muere. Hay que hacerse cargo. Tenemos que meternos en la cabeza que contamos con el as de espadas [ Messi ] entre nuestras cartas, entonces, si generamos un buen funcionamiento, él puede ser de mucha ayuda".

Sampaoli no se ahorró desvelos ni preocupaciones. Tampoco, nombres propios. Aceptó que encontrar sintonías con Messi es una obligación, y distinguió al alumno aventajado: "La relación más clara de Leo es con Di María y los pases cruzados, que siempre los encuentra bien parados". Messi. "El único intocable es Messi. Más allá de él, nadie debe sentirse así. Nadie tiene contrato de exclusividad", advirtió. Y no disimuló su admiración: "Una de las razones por las que no dudé en venir a Argentina fue para entrenar al mejor del mundo; conmoverlo todos los días, que te respete el mejor del mundo, seducirlo, que el mejor deposite la mirada sobre vos no es un tema menor.. Es un pibe muy humilde, una persona que vale la pena conocer".

Elogió a Agüero y entregó pistas que Higuaín debería leer con optimismo: "En la charla con Gonzalo hablamos de su situación con el hincha argentino y le explicamos que no estaba para afrontar la situación, había demasiada carga sobre él. Terminado el primer objetivo [la clasificación] ahora estamos en el mediano plazo y creo que puede ser un jugador muy importante". Lo llamará para los amistosos de marzo. ¿ Icardi ? "No perdió consideración. Su análisis será con la actualidad y el tiempo que esté con nosotros". Correrá desde atrás pese a su cañoneo en el calcio. Sobre Romero, admitió su preocupación porque está jugando muy poco en Manchester United. "Ahí tenemos algún inconveniente", afirmó.

Insistió con su voracidad ofensiva: "El estilo del equipo es atacar con 6 jugadores y defender con 4. El sistema puede ser variable. Podés jugar 2-3-2-3, a veces depende del rival", aclaró. Y distinguió los equipos que más influyeron en él: el Barcelona de Pep Guardiola y la Argentina de Marcelo Bielsa . En la despedida accedió a decenas de fotos y autógrafos. Se llevó muchas cartas escritas de apuro por los alumnos. También, la biografía de Sebastián Battaglia, "El libro de un ganador", que el símbolo xeneize había presentado poco antes ante el mismo auditorio que ni se imaginaba la visita de Sampaoli. Un cuadro armado con artículos sobre el centenario de la revolución rusa a un año del Mundial y la obra "Fuimos Reyes", que cuenta el origen del fenómeno musical de Los Redondos, completaron los obsequios que recibió. Durante 62 minutos repitió palabras como vínculo, compatibilidad, piel e interpretación. Lo obsesiona construir complicidades para afirmar un equipo. Una materia que Alemania hace tiempo ya aprobó.

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