Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Rusia y Qatar, los malditos del deporte

Ezequiel Fernández Moores

SEGUIR
PARA LA NACION
Miércoles 29 de noviembre de 2017
0

Yo hablo español y por eso con Julio Grondona establecimos una poderosa conexión personal". Hassan Al Thawadi, jeans y camisa, simpático, cuatro idiomas y formado académicamente en Inglaterra, niega sin embargo que haya sobornado al fallecido presidente de la AFA para que votara por el Mundial de Qatar 2022 , como denunció días atrás Alejandro Burzaco ante una corte en Brooklyn. "Lean las trascripciones, (Burzaco) dice que no tiene evidencias", añade Hassan, secretario general de Qatar 2022. Fue un momento "argentino", no el único, del Congreso Play the Game que finaliza hoy en Eindhoven, la ciudad holandesa que fue cuna de Philips y focalizó durante cuatro días helados el debate sobre los dos países hoy malditos en el deporte mundial: Rusia y Qatar.

Rusia, "representada" en la edición 2015 de Aarhus por dos atletas arrepentidos que hablaron vía Skype desde un lugar incierto (alegando cuestiones de seguridad), rechazó a último momento asistir a Eindhoven para responder a las acusaciones de doping masivo que podrían provocar su exclusión de los Juegos Olímpicos de Invierno de febrero próximo en la ciudad surcoreana de Pyeongchang. La sanción la definirá el martes próximo el Comité Olímpico Internacional (COI). En un claro contexto de Guerra Fría, amenaza con provocar un terremoto dentro del deporte. Eindhoven fue tribuna del reclamo, liderado por Richard Pound, miembro crítico del COI. También fueron duros, pero menos categóricos, Craig Reedie, el británico presidente de la Agencia Mundial Antidoping (WADA), y Richard McLaren, el abogado que elaboró el duro informe de doping en Rusia, "institucional, no de Estado", como insistió en precisar ayer.

La exclusión sería un duro golpe para Rusia, que celebrará este viernes el sorteo de su Mundial 2018. Con tan poco tiempo por delante, es imposible que la FIFA, como también piden muchos aquí, se sume a las sanciones y le quite el Mundial a Rusia. Pero faltan todavía cinco años para 2022. Y Qatar seguirá bajo peligro si crecen las presiones políticas que sufre en estos tiempos, apuntado por Estados Unidos y bajo boicot de la región. "Habrá que ver si los países vecinos se animan a mantener un boicot que excluiría también a sus ciudadanos del primer Mundial en un país árabe", me ataja James Dorsey, panelista calificado de Medio Oriente en Play the Game. Pero Qatar, siempre hay recordarlo, le ganó la sede del Mundial a Estados Unidos. Y todavía no sabemos si el FBI o los fiscales de Brooklyn del FIFAgate guardan más pruebas o arrepentidos anti-Qatar.

Caricatura: Sebastian Domenech

Los arrepentidos suelen ser corruptos que hablan sólo después de ser descubiertos y a cambio de aliviar su situación. El "arrepentido" médico ruso Grigory Rodchenkov tiene captura pedida en su país, acusado, entre otros cargos, de haber extorsionado a deportistas exigiéndoles dinero a cambio de protección antidoping. Hoy, como Burzaco, es testigo de lujo en Estados Unidos. Sus diarios privados fueron ayer tapa del New York Times. Los Rodchenkov y Burzaco corrompieron al deporte. Ahora dicen que quieren limpiarlo. Phaedra Almajid, que trabajó para la candidatura de Qatar, fue informante reservada alguños años atrás. Habló con Michael García, el fiscal estadounidense que contrató la propia FIFA para investigar de modo interno si Qatar había comprado votos. Hans Joachim Eckert, el ex juez alemán que presidió la Comisión Etica de la FIFA, dice ahora en Eindhoven que García no protegió a Almajid. La informante temió por su vida. Se retractó apenas vio que su nombre había sido filtrado a la prensa.

Los "whistleblowers" (soplones) fueron debate central en Eindhoven. Pueden ser deportistas que denuncian arreglos de partidos. O que, como Colin Kaepernick, van aún más lejos y aprovechan su visibilidad para ser voz de los que no tienen voz. El gesto lo dejó sin equipo. No importa. Siempre tendrá mejor marketing un arrepentido ruso que un jugador de football americano que pide justicia para la población negra de su país. Pero el deporte de estos años tiene otro "whistleblower" que vende menos que todos ellos. El danés Jens Sejer Andersen, "padre" de Play the Game, habló de él en la apertura y volverá a hacerlo hoy en la clausura del Congreso de Eindhoven. Se trata de Mario Goijman, ex presidente del voleibol argentino que, en medio de la crisis de 2001, salvó la realización del Mundial 2002 arriesgando su dinero personal, ingenuamente esperanzado de que le sería devuelto. Goijman chocó contra la corrupción del mexicano Rubén Acosta, el expresidente de la Federación Internacional (FIVB) que acumuló "comisiones" de 33 millones de dólares.

Personalidad difícil, Goijman desnudó la corrupción de Acosta, pero dejó su vida en ello. La depresión se agrava y la autodestrucción tienta cuando estallan noticias y suicidios del FIFAgate. Un Juego Olímpico cuesta hoy cerca de 10.000 millones de dólares. Goijman reclama al menos un millón para recuperar "una vida digna", como dice Andersen en la carta abierta que envió el año pasado al COI y a las autoridades del deporte argentino. "En más de veinte años -escribió Andersen- nunca vi un caso tan injusto. Tantas instituciones miran al otro lado cuando se les pide estar a la altura de los valores éticos que predican". El setenta por ciento de las Federaciones deportivas, FIFA, COI y FIVB entre ellas, mantienen su sede en el país famoso por su discreción bancaria. Como dijo Eckert el lunes: "No están en Suiza por la nieve y las montañas".

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas