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Reparan el velero de la fundación kirchnerista para que en febrero vuelva a navegar

Lo habían abandonado en medio de una tormenta, fue rescatado por los malvinenses y ahora está en Puerto Deseado; planean ir a Ushuaia antes del fin del verano; el dueño del pesquero que los rescató dice que nunca se le agredecieron, ni le pagaron los gastos

Jueves 30 de noviembre de 2017 • 10:08
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LA NACION
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La Sanmartiniana hace un año, cuando la sacaron del agua en Puerto Deseado
La Sanmartiniana hace un año, cuando la sacaron del agua en Puerto Deseado. Foto: Héctor Casenave

Si se cumplen los planes de sus dueños, antes de que se acabe este verano La Sanmartiniana, el velero de las 100 vidas, volverá a surcar el Atlántico sur. "Estamos revisándolo y arreglándolo. La idea es tenerlo listo en febrero y navegar hasta Ushuaia", asegura Julio Urien, el presidente de La Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (FIPCA), la organización militante kirchnerista a quien pertenece el barco.

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La idea de Urien es aprovechar los últimos vestigios de buen clima para cerrar el círculo de la tragedia que se posó sobre La Sanmartiniana hace más de dos años. El domingo 6 de septiembre de 2015, el velero de acero, dos palos, 14,5 metros de eslora (largo) y 4,10 metros de manga (ancho) zarpó de Ushuaia en un viaje con escalas que debía finalizar en Buenos Aires, pero nunca llegó. Luego de una breve estadía en Puerto Parry, el barco y su tripulación se toparon con una tormenta que no pudieron capear, pidieron ayuda por radio y fueron rescatados por un buque pesquero, el San Arawa II. Cuando se cortó el cabo que la llevaba a remolque del pesquero, La San Martiniana quedó abandonada y a la deriva entre las olas del océano embravecido. Sobrevivió a la tormenta y casi un mes después, fue rescatada por FPV Protegat, un buque de las islas Malvinas que la llevó a Puerto Argentino.

Hasta allí viajó una delegación de FIPCA que la acondicionó como pudo y se la llevó navegando, sin motor y con pocas certezas sobre su estado, a Puerto Deseado, en la provincia de Santa Cruz. Este lunes se cumplió un año desde que zarparon de Puerto Argentino. Héctor Casenave Heraldo Wettstein, Enrique Estevez, Manuel Benzi, Carlos Bertola y José Bjerring, los seis valientes que navegaron siete días de tormenta con la orza y el timón haciendo juego y casi sin instrumentos para recuperar La Sanmartiniana, festejaron su hazaña con unas pizzas en el Club Náutico Berisso. "Debemos haber sido el primer barco en 150 años que salió a vela de Puerto Argentino", se ríe Casenave.

Maniobras para sacar el motor y ver si puede arreglarse
Maniobras para sacar el motor y ver si puede arreglarse.

Mientras tanto, esta misma semana, un equipo encabezado por Urien y Javier Vázquez, que era el capitán del barco cuando tuvieron que abandonarlo, estuvo en Puerto Deseado trabajando en su reparación. Fue el cuarto viaje con este objetivo que hicieron en el año que La Sanmartiniana lleva en tierra. "Le estamos haciendo la reparación de media vida", explica Vázquez.

Al momento, ya retiraron el motor y lo están revisando para ver si se puede reparar o hay que comprar uno nuevo. También chequearon el estado del timón y la chapa del casco, reemplazaron el cableado de electricidad y revisaron los sistemas de comunicación y las exclusas. Para los próximos meses resta pintarlo y reparar la carpintería.

Según Urien varias universidades patagónicas -entre las que nombra a la Universidad de Tierra del Fuego, la Patagonia Austral y la Patagonia San Juan Bosco- se mostraron interesadas en firmar convenios con FIPCA para asociarse al proyecto de La Sanmartiniana.

Prioridades

Arreglarla y ponerla a navegar de nuevo es prioritario para FIPCA. Que un barco cuyo objetivo era reivindicar la soberanía de la Argentina en el Atlántico sur hubiese terminado a la deriva, sin tripulación y rescatado por un buque británico, generó muchas críticas y burlas en ambientes náuticos y políticos.

También enojos, como el de Carlos Burlando, el capitán del San Arawa II, el pesquero que acudió al llamado de emergencia para rescatar la tripulación de La Sanmartiniana. "A mi sí me agradecieron personalmente los tripulantes. Urien, en cambio, me llamó inmediatamente después del rescate, pero se interesó solamente por el velero y no hubo ni un solo 'gracias'", dice. Eduardo González Lemmi, es el dueño del pesquero y dice que Urien jamás lo llamó para agradecerle y que nadie se hizo cargo del costo del rescate, que calcula en 100.000 dólares.

Este lunes, los tripulantes que navegaron La Sanmartiniana de Malvinas al continente festejaron el aniversario de su hazaña
Este lunes, los tripulantes que navegaron La Sanmartiniana de Malvinas al continente festejaron el aniversario de su hazaña.

En cuanto a la decisión de pedir ayuda y luego evacuar el velero, Urien defiende lo que hizo Vázquez como capitán. "Priorizó la seguridad de la tripulación. Los fierros se recuperan, la gente no", dice. También señala que, como parte del proyecto social para acercar a chicos a la cultura marítima, pasaron "más de 2000 jóvenes" por La Sanmartiniana y no hubo ningún accidente grave. Además, aclara que salieron dos veces a buscar el barco en aviones, pero que tuvieron que desistir cuando los interceptó un aeronave de guerra británica que había despegado de Malvinas.

Sobre la filiación política de FIPCA -el barco solía entrar a los puertos exhibiendo pancartas militantes y banderas de las organizaciones sociales- Urien se reivindica como kirchnerista. De hecho, es una especie de prócer para los militantes del peronismo de izquierda. Nacido en una familia acomodada de San Isidro, Urien jugaba al rugby en el CASI y era compañero de Alfredo Astiz hasta que abrazó la revolución peronista y comenzó a conspirar contra los mandos de la Marina. En 1973 encabezó una sublevación frustrada dentro de la ESMA, donde estaba apostado. Estuvo preso durante la dictadura. En 17 de noviembre de 2005, como celebración del Día del Militante, el entonces presidente Néstor Kirchner encabezó una ceremonia en la Casa Rosada donde le restituyeron el grado militar y le rindieron honores.

El viaje de Malvinas a Puerto Deseado se hizo sin certezas de cómo estaba el barco
El viaje de Malvinas a Puerto Deseado se hizo sin certezas de cómo estaba el barco. Foto: Héctor Casenave

En cuanto al financiamiento de la fundación, Urien dice que surge de aportes "individuales, de sindicatos y organizaciones sociales". Antes de cambiar de nombre y dueño alrededor de 2010, La Sanmartiniana se llamaba Náutico y era el barco escuela del Club Náutico San Isidro, del que Urien llegó a ser socio en su pasado de joven burgués. En su momento el club pedía unos 100.000 dólares por el barco, aunque nunca trascendió cuánto pagó FIPCA. Urien tampoco aclaró cuánto saldrán los arreglos. "Nuestros costos son menores a los de los privados", dice.

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