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Chau bolsas plásticas: de la queja de los comercios y la gente al hábito cotidiano

A casi un año de la prohibición, los vecinos se acostumbraron al cambio y la mayoría adoptó los changuitos y las reutilizables; fuertes críticas de la industria del plástico

Miércoles 29 de noviembre de 2017 • 19:05
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LA NACION
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A un año del adiós al uso de las bolsas de plástico
A un año del adiós al uso de las bolsas de plástico. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

Pasó casi un año del adiós definitivo a las bolsas plásticas livianas del tipo "camiseta", esas que el consumidor porteño solía pedirle al cajero para guardar los productos que acababa de comprar. Desde el 1° de enero último, los súper, hipermercados y autoservicios dejaron de proveerlas obligados por la resolución 341/16 que dispuso el gobierno porteño.

Hoy, a once meses de la iniciativa, y con sectores como la industria del plástico que aún se manifiestan en contra de esta medida, el hábito logró instalarse en la gente.

En una recorrida por hipermercados de grandes cadenas, supermercados chinos y locales de barrio, la mayoría de los vecinos consultados coincidía en una misma reflexión: si durante los primeros días de la campaña muchos pensaban que sería un fracaso, la práctica de salir con la bolsa o el changuito para hacer las compras se convirtió en una costumbre, un gesto casi automático.

"Durante algún tiempo seguí yendo al súper sin bolsa ni changuito, y cuando estaba pagando me daba cuenta de que no tenía dónde llevar las cosas y ahí mismo pedía alguna caja de cartón para guardar la compra. Incluso, en algunos supermercados habían puesto un canasto grande con cajas de cartón para los olvidadizos como yo -recuerda Marina Rojtchen, una vecina de Belgrano-. En ese momento me fastidiaba, pero la verdad es que ahora ya es un hábito adquirido, y en la cartera siempre tengo una bolsa de esas que se hacen chiquitas y no ocupan nada de espacio. Creo que es algo más que ayuda a cuidar el medio ambiente. Ya casi nos ves bolsas verdes volando por la calle."

Balance positivo

La última impresión de Rojtchen es, precisamente, una de las razones que se argumentó desde el gobierno porteño cuando se hizo el anuncio oficial. Casi un año después, Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público, se muestra satisfecho, contento con la respuesta de los vecinos. "Tomaron la decisión con naturalidad. Incluso muchos ya estaban acostumbrados a llevar sus bolsas antes de que se tomara esta medida, y los pocos que no las usaban las incorporaron. Los cambios de hábitos se dan con el tiempo, pero basta con un solo día para comenzar y tomar conciencia de que también depende de nosotros cuidar el medio ambiente", señala el funcionario.

Según detalla, los 400 millones de bolsas plásticas que no se entregaron en este tiempo facilitaron, entre otras cosas, la limpieza de los arroyos entubados. "Un tercio de los residuos recolectados durante la limpieza de los arroyos entubados eran bolsas plásticas, que en los túneles pluviales aliviadores suelen formar diques que perjudican el desagote del agua. Esa situación cambió porque hoy los arroyos tienen un mejor escurrimiento", ejemplifica.

A un año del adiós al uso de las bolsas de plástico
A un año del adiós al uso de las bolsas de plástico. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

Desde la puesta en marcha de la prohibición de la entrega de bolsas se implementó un sistema de control a los comercios afectados a fin de detectar algún tipo de incumplimiento, lo cual sería penado con multas que podrían rondar los 100.000 pesos. De acuerdo con los datos oficiales aportados, durante los últimos once meses se hicieron 5232 inspecciones a supermercados, hipermercados y autoconsumos. "Y por incumplimiento a la resolución 341/16 se labraron 539 actas", detalla el informe del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.

Prueba piloto exitosa

Consultados sobre la respuesta de los consumidores, algunos de los supermercados que concentran la mayor cantidad de ventas en la Capital, como Carrefour y Walmart, coincidieron en que desde la entrada en vigencia del cobro de las bolsas plásticas, en octubre de 2012, la cantidad de bolsas que entregaban las cadenas había logrado reducirse en un 70 por ciento. "Las sucursales de Carrefour se utilizaron para hacer las primeras pruebas piloto -recuerda Candela Arias, gerente de Sustentabilidad de Carrefour Argentina-. Fue un paso previo, un trabajo articulado con la Agencia de Protección Ambiental y el Gobierno de la Ciudad, y la aceptación de la medida nos dio la pauta de un cambio de hábito por parte de los consumidores."

Un registro similar tienen en las tiendas Walmart, donde recuerdan que "desde el momento en que se había definido el cobro de las bolsas plásticas como estrategia para desincentivar su venta, se había logrado reducir el consumo en un 75 por ciento".

Crítica y reciclaje

Sobre este último punto, precisamente, armó su descargo anteayer la industria del plástico, agrupada en Ecoplas, cuando presentaron un informe de la situación actual y fueron muy críticos con la medida.

"El caballito de batalla del Gobierno porteño es que ahora las bolsas no andan volando por la calle. Pero la realidad es que cuando se empezó a cobrar por las bolsas y se las diferenció por colores, verdes para lo reciclable y negras para los deshechos húmedos, el uso de las bolsas fue mucho más racional, y casi el 80% se reutilizaba para separar los residuos domésticos -argumenta Sergio Hilbrecht, gerente de la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP)-. Desde que erradicaron las bolsas de los supermercados, la gente tiene que comprar otras bolsas de residuo, también de polietileno, pero la diferencia es que se retrocedió en la separación de residuos. El problema lo tienen ahora los recolectores urbanos que no pueden diferenciar el contenido de esas bolsas. Y las cooperativas, además, reciben menos productos reciclables."

A un año del adiós al uso de las bolsas de plástico
A un año del adiós al uso de las bolsas de plástico. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

Por otra parte, agrega Hilbrecht, la normativa, en su artículo 2, entiende por bolsa no biodegradable liviana aquella bolsa de polietileno inferior a 50 micrones de espesor. "Con lo cual, muchos de los comercios se adaptaron a los nuevos requerimientos y venden estas bolsas, pero son pocos. El precio es mayor y la presión del gobierno porteño los desalienta".

Este tipo de bolsas que menciona Hilbrecht suelen estar disponibles en los súper chinos, a un precio de dos pesos. Pero según confiaron a LA NACION los dueños de varios de esos establecimientos, la mayoría de la gente llega con su propia bolsa reutilizable, y la piden ocasionalmente los clientes que se olvidan de traer la suya, los que compran de paso.

"En la Argentina no tenemos ley de envase, que es el verdadero promotor para erradicar los basureros a cielo abierto", enfatizan desde CAIP, y aseguran que a casi un año de la prohibición, en las empresas productoras de bolsas plásticas se perdieron 700 puestos de trabajo en forma directa. "También disminuyó el reciclaje de materiales, y hay plantas que deben suspender sus actividades algunos días porque no tienen plástico para operar", remata Hilbrecht.

A nivel internacional, varios países del mundo han tomado una medida similar a la de la Ciudad de Buenos Aires. Incluso varios distritos locales se sumaron a la misma iniciativa. En provincias como Salta y Córdoba, sigue vigente la venta de bolsas verdes y negras, como reclaman desde Ecoplas. Pero en otros países del mundo han aplicado distintas medidas que van en sintonía con la resolución porteña. En China, por ejemplo, hace nueve años que se dictó una regulación nacional que prohíbe a las empresas la fabricación, venta o uso de bolsas plásticas de menos de 0,025 milímetros de espesor. España pretende reducir paulatinamente el consumo de bolsas de un solo uso hasta suprimirlas en forma definitiva, el año próximo.

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