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El mejor estado (o cómo lograrlo)

El embarazo puede ser un período sumamente movilizante: el cuerpo cambia y las hormonas se alteran, y aunque muchos dicen que es el mejor momento de la vida de una mujer, se requieren ciertos cuidados para disfrutarlo por completo

Miércoles 29 de noviembre de 2017 • 19:47
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Con ciertos cuidados, los nueve meses del embarazo se pueden llevar con total plenitud
Con ciertos cuidados, los nueve meses del embarazo se pueden llevar con total plenitud.

Lo dicen y repiten muchos: es el momento más mágico y pleno en la vida de una mujer y suele ponerla radiante y espléndida. Pero, en honor a la verdad, no todas lo viven así. El embarazo, esos nueve meses en los que el cuerpo va mutando y las hormonas tienen el humor a su merced, también es un período de vulnerabilidad y confusión. Cuesta elegir la ropa, muchos ejercicios físicos están desaconsejados y el hambre comienza a intensificarse, pero, a la vez, es vital cuidarse para no cargar kilos en exceso. La vida y las rutinas cambian, y no siempre es tan fácil adaptarse de inmediato. Por eso, en Club decidimos compartirte algunas claves dadas por especialistas y profesionales para que realmente puedas disfrutar esta etapa de la vida y convertirla en ese momento de plenitud tan ponderado.

Un poco de todo

Apenas una mujer se entera del diagnóstico de embarazo, lo primero que comienza a cambiar es su alimentación. Mucho antes de que le salga el mínimo indicio de panza, debe comenzar a cuidar qué come y qué no. Por lo general, una de las primeras contraindicaciones son los pescados o mariscos crudos, los embutidos y las preparaciones con huevos crudos, además, claro, del alcohol. Las ensaladas de hojas verdes y verduras no cocidas también deberán lavarse con extremo cuidado y, en lo posible, ser evitadas en restaurantes o lugares de los que se desconozca la higiene. Pero no todo es prohibición: "Las embarazadas tienen que hacer las cuatro comidas y, si es posible, sumar colaciones, incorporando todos los grupos de alimentos", apunta Alexia Guazzone, nutricionista. Es que en esta etapa en la que verdaderamente se come por dos, los requerimientos nutricionales aumentan, y es vital cumplirlos tanto para la madre como para el niño. "La mujer tiene que ir aumentando correctamente de peso mes a mes, calculando con su médico el índice de masa corporal según las semanas de gestación, para que esté dentro de los rangos normales", explica. Y sí, definitivamente es problemático ingresar al embarazo tanto con sobrepeso u obesidad como con bajo peso, aunque ni siquiera en el primer caso debería darse una dieta hipocalórica y restrictiva.

Pero dicho todo esto, entran en juego las nuevas corrientes de alimentación, a las que muchas madres pueden haberse subido incluso antes de entrar en este estado. La movida fit, que propone disminuir los carbohidratos simples (aquellos que se convierten rápidamente en azúcar) y aumentar la ingesta de proteínas y grasas saludables, al tiempo que se priorizan los alimentos naturales y no procesados, puede combinar perfectamente con un embarazo sano. "Mientras cubra sus requerimientos de nutrientes diarios, la embarazada puede comer de esta forma. Pero tendría cuidado, porque el concepto fit es amplio y puede incluir, por ejemplo, el movimiento raw, que propicia la comida cruda, algo que no es recomendable para este momento", advierte Guazzone. Por supuesto que hay vía libre para frutos secos, semillas y vegetales súper nutritivos como el muy de moda kale, pero en estas tendencias también hay supresiones con las que los nutricionistas no concuerdan tanto. Por ejemplo, la de los huevos o los lácteos, de los que se asegura que inflaman y pueden ser causantes de alergias y mucosidad. "En las embarazadas es vital el consumo de lácteos, que aportan calcio, fósforo y proteínas de buena calidad. El calcio es especialmente importante para la formación ósea del feto y para el mantenimiento materno de los huesos, sobre todo en un país en el que se sabe que las mujeres en edad fértil no consumen la cantidad recomendada y necesaria", apunta la profesional. Otros nutrientes críticos para este momento son el hierro y el ácido fólico, que, además de incentivarse en alimentos, suelen recetarse en suplementos, a fin de obtener las cantidades elementales por día. "El 30% de las embarazadas de Argentina tiene anemia, por lo cual es vital tener en cuenta estas consideraciones", sintetiza Guazzone.

Siempre a la moda

Y para cuando ya se encontró una dieta correcta que aporta los nutrientes y energía necesarios, la panza comienza a asomar. Es entonces cuando la ropa empieza a ser la inquietud. En ese camino, las tendencias actuales proponen no comprarse de todo, sino ir en busca de prendas útiles y con más de un uso, que hasta puedan ser reversionadas posembarazo. "Nuestras colecciones se inspiran en el mix entre lo que nos gustaría usar y lo que sabemos que necesita la embarazada. Para saberlo, hacemos un seguimiento de cerca de las opiniones, sugerencias y resultados de venta", describe Sol Cavanagh, dueña junto con su socia, Bea Morón, de la marca Venga Madre. Así, sus prendas deben cumplir requisitos como ser cómodas, prácticas y funcionales al embarazo, además de favorecer estéticamente a la mujer.

El estilo de remeras, camisolas y vestidos más holgados, de moda incluso en aquellas sin panza, le sienta de maravillas a este estado, y las diferentes marcas de ropa materna han sabido tomar nota. "Tenemos megacamisas, vestidos, sweaters y pantalones bien anchos, que abarcan la panza y quedan cancherísimos después del nacimiento -el 80% de nuestra ropa se puede usar más allá de los nueve meses-. Sugerimos combinarlos con prendas al cuerpo, como una camisa maxi con un chupín o un pantalón ancho con una musculosa elastizada", recomienda Cavanagh. Entre los hits que nunca fallan, resaltan los jeans adaptables en versión chupín, recto y Oxford, los pantalones negros de gabardina elastizada ideales para trabajar o salir de noche, los monos de modal, los vestidos negros y las calzas de tiro alto, lisas o con tramas.

Aunque específicamente para este verano, la colección de Venga Madre propone, además de telas frescas de algodón y viscosa, la presencia de flecos, sogas marineras, bordados, teñidos artesanales, volados y mucha raya. Una propuesta que no desentona ni un poco con el resto de las vidrieras.

En movimiento

Estar embarazada no es estar enferma; siempre pueden encontrarse ejercicios físicos para hacer
Estar embarazada no es estar enferma; siempre pueden encontrarse ejercicios físicos para hacer.

A la par de toda esta renovación, también debería estar el ejercicio. Parte fundamental de la vida en general para sentirnos bien, pero especialmente en esta etapa, para acompañar de forma saludable los cambios del cuerpo. "El embarazo no debiera ser una excusa para engordar, todo lo contrario, hay que cuidarse más. Porque, como los obesos, las mujeres embarazadas pierden su centro de gravedad, y fortalecer los músculos y mantenerse en forma es una manera de contrarrestarlo", opina Daniel Tangona, entrenador físico y autor del libro Las excusas engordan, donde abordó el tema con la ayuda del tocoginecólogo José Luis Peña. "Hay muchos ejercicios que se pueden seguir haciendo: trabajos de fuerza medidos con baja carga, especialmente para fortalecer el core: lumbares, glúteos y espalda, además de mucha elongación. Otros recomendados son natación, pilates, yoga y, por supuesto, largas caminatas", agrega el trainer.

Además de preparar el cuerpo para el parto fortaleciendo los músculos y la resistencia, en los nueve meses previos un buen entrenamiento ayudará a dormir mejor y disminuir los dolores y molestias típicos de este estado. Muchos estudios también sugieren que el ejercicio podría minimizar el riesgo de desarrollar diabetes gestacional y preeclampsia.

Al momento de realizar cualquier actividad, sin embargo, vale una recomendación. "Se deben cuidar más las articulaciones, porque el nivel hormonal de las embarazadas hace aumentar la elastina, una sustancia que las puede volver más laxas y, por ende, más propensas a torcerse un tobillo o lastimarse una rodilla", previene Peña. Esto es especialmente importante para aquellas que practican deportes de alto impacto. Que sí, si su médico lo permite, pueden realizar, pero solo en el caso de que lo hayan venido haciendo desde antes, ya sea alguna clase específica de gimnasio, crossfit o running, entre otras opciones. "Luego, es solo cuestión de ir observando el cuerpo: cuánto está aumentando de peso, si tiene la columna derecha, si está bien de postura en los ejercicios, etc. El profesional que acompañe en la actividad debe valorar cómo está la embarazada físicamente y, tomando eso como base, asesorarla sobre lo que debe o puede hacer", sintetiza el médico, que agrega un dato final más que convincente: "Que se sepa, estar embarazada no es estar enferma". Con cuidado y una cierta estrategia, entonces, el mejor estado de una mujer está al llegar.

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