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Le hacía bullying en la primaria; hoy es el hombre que eligió para pasar el resto de su vida

Fueron a la escuela juntos pero él la molestaba por su aspecto físico; se reencontraron casi 30 años después y la historia entre ellos tomó un giro que nadie imaginaba

Señorita Heart

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PARA LA NACION
Viernes 01 de diciembre de 2017 • 00:31
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Marcelo, en la fila de abajo, es el tercero desde la izquierda. Silvia está en la terecer fila, es la cuarta desde la izquierda
Marcelo, en la fila de abajo, es el tercero desde la izquierda. Silvia está en la terecer fila, es la cuarta desde la izquierda.

Virulana. Así la llamaba en alusión a su pelo ondulado y voluminoso. Día tras día se lo repetía, como si quisiera recordarle que él la miraba y no se olvidaba de ella. "Ese mote me hacia sentir fea. Siempre tuve temas de peso, por eso había comenzado a hacer dieta y encima mi madre me había hecho cortar el pelo por la cantidad de rulos que tenía y porque no me quería peinar", recuerda Silvia.

Pero los años pasaron, la distancia y las responsbailidades de la vida adulta hicieron lo suyo y pronto todo pasó a formar parte de las historias de la primaria, esas que los padres, con un poco de nostalgia, cuentan a sus hijos rememorando las "buenas épocas".

Se volvieron a ver casi tres décadas después, en una cena de reencuentro de compañeros de grado. "Para mí, la primera, para Marcelo, una de tantas. En honor a la verdad, cuando me dijeron que él iba a estar en el lugar, yo no sabía de quién se trataba; recién lo reconocí cuando lo ví: era el petiso que me hacía bullying en la primaria", asegura ella.

Como nueva en el grupo, después de tantos años sin verse con quienes habían formado parte de su infancia, a Silvia le tocó resumir su vida que, a sus 45 años, incluía varias parejas, una hija, una nieta y estudios en Administración de Empresas casi concluidos. "Contra mis pronósticos, Marcelo fue el único de los varones presentes que no me juzgó por algo en particular que conté. Yo había tenido una pareja de mi mismo sexo durante más de 15 años. Con ella estábamos atravesando un mal período", explica Silvia. Sorprendidos, pero con la intención de ocultar lo que realmente pensaban, los hombres que estaban escuchando atentamente el relato simplemente dijeron que era algo que jamás hubieran imaginado. "Pero sus caras decían mucho más. Por su parte Marcelo me dijo que era muy valiente y segura para contar algo así", dice ella.

Las salidas con ese grupo de ocho amigos se hicieron cada vez más frecuentes. Una vez por mes se juntaban para compartir una cena y pasar un rato distendido. "En la tercera juntada surgió con Marcelo, cigarrillo de por medio en la vereda de una cervecería, una charla amena y con un poco más de sinceramiento. Cada uno contó cómo estaba transitando ese momento de su vida. Ese fue el primer abrazo, amistoso y cordial, cargado de emotividad", cuenta Silvia.

Más que amigos

Durante las semanas que siguieron quedó claro que Silvia y Marcelo tenían mucho en común, mucho más que una historia de la infancia de la que ahora se reían con ternura. Las charlas en el grupo dieron paso a las conversaciones en privado y lentamente empezaron a pensar cada vez más el uno en el otro. Se contaban con lujo de detalles lo que hacían durante el día y un buen día surgió la idea de ir juntos a la siguiente cena ya que la distancia entre sus oficinas, desde donde partirían para el encuentro, era muy corta. "Esa fue la primera vez que nos besamos, como adolescentes. Pero pensamos que era producto de la situación relajada de entonces en contrapartida a los momentos angustiantes que se daban en nuestro día a día", piensa ella.

Las charlas con Marcelo mitigaban el dolor que ella sentía por el abandono reciente que había sufrido en su relación de pareja; después de cinco años de vínculo, la novia de Silvia decidió volver con la madre de sus hijas y puso fin a lo que había entre ellas. En paralelo, Marcelo le pedía opinión a su nueva amiga sobre cómo podía salvar su pareja de más de veinte años que, por ese entonces, estaba transitando por un camino sinuoso y en picada. "En el medio surgió la posibilidad de encontrarnos en nuestros almuerzos y eso hicimos. Cada vez la relación iba siendo más cercana. Sin dudarlo repetimos el encuentro para ir juntos a la próxima cena y empezamos a querer que éstas fueran más próximas y ya no mensuales porque nos permitian el encuentro, fugaz, durante una hora en el viaje. Una noche, luego de la cena de grupo, me dijo que me llevaba y cuando llegamos a casa me confesó que había esperado el momento de vernos y que ya no era solo una amiga para él sino la persona con la cual quería pasar el resto de su vida", detalla ella.

Pero Silvia todavía no estaba preparada para volver a tener pareja y lo rechazó. Pero luego ocurrió lo inevitable. El amor fue surgiendo sin que ninguno de los dos lo buscara; en las llamadas prolongadas en los almuerzos, en los cafés de la tarde, en las salidas a hacer trámites, en la compañía y apoyo que se ofrecían mutuamente. Todo los acercaba cada vez más y, simplemente, se dejaron llevar.

El vínculo, que cada vez se hacía más estrecho, se había vuelto un tanto sospechoso a los ojos de la familia de Marcelo. "Una noche de agosto me llamó, en una crisis, y me contó que su familia le hizo un boicot luego de haberlo seguido varias veces para confirmar nuestras tardes de café y nuestras salidas a almorzar. Vino a casa y no lo dejé irse, le dije: mañana vemos qué hacemos".

Silvia y Marcelo, juntos, a la izquierda de la imagen
Silvia y Marcelo, juntos, a la izquierda de la imagen.

Desde esa noche de agosto y hasta ahora no se separaron un sólo día y quienes los ven juntos, después de mucho tiempo, aseguran que irradian amor y felicidad. No todo es color de rosas en su nueva vida juntos -prácticamente la familia que Marcelo tenía antes de reencontrarse con Silvia no le habla y el vínculo con sus hijos es un tema delicado que todavía está resolviendo-. Pero intentan seguir adelante y se acompañan mutuamente. Todas las mañanas viajan juntos desde Quilmes a Belgrano, donde se separan para ir a trabajar. Pasan los fines de semana con amigos o con la familia de Silvia, que recibió con los brazos abiertos a este nuevo compañero. La transparencia, el sentido de la responsabilidad y amor al prójimo son los valores que comparten y con los que se sienten identificados. Silvia y Marcelo esperan que el lazo que los une dure para el resto de sus vidas.

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar

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