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Lo que dejó la gran final: el llanto de Sand, el joven de Lanús que piensa retirarse y el "ataque" a Renato Gaúcho

Las curiosidades de una noche que llevó a Gremio a su tercera conquista en la Libertadores y privó a Lanús de su primer festejo

Jueves 30 de noviembre de 2017 • 07:34
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El lamento de Lanús tras perder la final
El lamento de Lanús tras perder la final. Foto: Télam

Su salida del vestuario reflejó a la perfección el momento de congoja: enrojecidos, los ojos de José Sand no lograban contener las lágrimas. Ya habían transcurrido casi dos horas del final que colocaba a Gremio como el campeón de América, una coronación que el correntino prefirió no tener delante de su mirada. Afuera lo esperaba un puñado de adolescentes en busca de una foto y con un mensaje de agradecimiento: "Gracias, Pepe".

Se le hizo añicos el sueño al Granate. Una propuesta más audaz de su adversario brasileño lo dejó sin opciones. Ahora será tiempo de lamento y dolor en la Fortaleza. Hasta que la mente se refresque y puedan observar con detenimiento y claridad que la campaña fue absolutamente exitosa.

Anoche, apenas unos minutos antes de la retirada de Sand del estadio, LA NACIÓN pudo presenciar un momento particular mientras José Luis Gómez hacía lo imposible por contener el llanto. "Le quiero pedir perdón a la gente de Lanús y a mis compañeros. Me quiero retirar porque me siento culpable", lanzó el lateral en solitario ante un micrófono de TyC Sports. De su cabeza no podía quitar el momento que resultó un punto de inflexión en la final. A los 26 minutos del primer tiempo, Fernandinho aprovechó un mal control de Gómez, le robó la pelota y tras una larga carrera hacia el arco, remató fuerte y alto ante la salida de Andrada para colocar el 0-1.

Gremio, campeón de la Copa 2017
Gremio, campeón de la Copa 2017. Foto: FotoBAIRES

En continuado, el presidente Nicolás Russo le restó importancia a la declaración: "Es un pibe joven y está dolido. Es un jugadorazo y esto va a pasar", dijo. "Es apenas una calentura del momento", expresó el capitán Maximiliano Velázquez.

Un rato antes, en el terreno de juego, se cruzaron la algarabía y la desazón. El argentino Walter Kannemann abrazó uno por uno a sus adversarios y consoló especialmente a Laucha Acosta, visiblemente dolido. La mayoría de los protagonistas del granate terminaron el encuentro tendidos en el piso, con las manos en su rostro para intentar contener la desilusión. Jorge Almirón se quitó la medalla y juntó a todos sus jugadores en un círculo para darles una charla.

A un par de metros de distancia, los futbolistas brasileños corrieron hacia el sector teñido de azul, negro y blanco y ofrecieron la copa a los 4000 simpatizantes que se acercaron desde Brasil; luego, arrodillados, hicieron una ronda gigante alrededor del trofeo más preciado del continente.

Cerca de la medianoche y cuando los organizadores inclusive habían desarmado el escenario en el que se homenajeó a los protagonistas, los seguidores de Gremio todavía seguían cantando en la tribuna. Del otro lado, Maxi Velázquez tomó la palabra en el vestuario. "Más allá de lo que yo pueda decir en este momento el dolor va a estar igual. Y seguirá estando". Un rato después, el capitán fue uno de los pocos en hablar con los medios periodísticos. "Es un día triste para Lanús y es una situación difícil de asumir pero no queda otra. Queríamos cerrarlo de la mejor manera y no pudimos. De todas maneras, estamos muy orgullosos. La realidad es que Gremio jugó mejor acá que en su casa", analizó.

El lamento de Lanús
El lamento de Lanús. Foto: Télam

Otra de las situaciones particulares se vivió en la conferencia de prensa de Renato Gaúcho. El DT ingresó en la historia grande del fútbol: es el primer brasileño en ganar la Copa Libertadores como jugador y entrenador. La primera vez que saboreó la gloria fue en 1983. Cuando estaba por empezar con sus declaraciones, el plantel de Gremio entró en la sala de prensa y lo bañó con agua y hielo. "¡Tricampeão, tricampeão!", gritaban los vencedores entre saltos. El brasileño intentó secarse, se colocó una gorra y habló. "Pido que se declare feriado en Porto Alegre por el triunfo de Gremio", dijo exultante.

Minutos después, desde el mismo micrófono que usó Renato Portaluppi los encargados de prensa de Lanús avisaron: "Almirón no hablará debido a las malas condiciones en que dejaron la sala los visitantes". Sin la palabra de Almirón y con escasas certezas acerca de su futuro, Nicolás Russo aseguró que la intención de la dirigencia granate es contar con él por más tiempo. Será complejo, se sabe. De todas formas, recién el próximo lunes se sentarán a conversar.

Ya desde la previa de la gran final, en las inmediaciones de Arias y Guidi los hinchas colorearon las calles con banderas y pintadas de todo tipo. En varias de ellas se pudo percibir a uno de los grandes emblemas de la historia granate: Cabrero. El ex entrenador, fallecido el día después del histórico triunfo sobre River, también fue homenajeado dentro del estadio cuando tronó el clásico "¡Oi, oi, oi, oi, es el equipo de Ramón!" que con el correr de los minutos cambió apenas un nombre por un apellido en la ovación: "Almirón".

Para destacar: el respeto y la entereza de los simpatizantes locales, que aplaudieron a su equipo y no tomaron represalias por el mal trato recibido en la visita a Porto Alegre. No obstante, vale mencionar que a pocos minutos del inicio del encuentro hubo encontronazos entre la policía y los hinchas de Lanús que no tenían entradas e igual querían ingresar a la cancha.

Cerca de las 2 de la madrugada, cientos de simpatizantes de Gremio se acercaron a celebrar al Obelisco porteño y también lo tiñeron de azul, negro y blanco. En un bar de Corrientes y Carlos Pellegrini en el que se repetía el gol de Luan, los torcedores lo gritaban como si fuera en ese mismo momento. Mientras, los micros arribaban desde Lanús y el contingente iba en aumento. La caravana estuvo cargada de emoción y color. Los de Porto Alegre entonaban sus canciones e improvisaban algunas otras: "¡Copamos Buenos Aires, copamos Buenos Aires!". Era el cierre de una jornada ideal para un equipo que le dio a Brasil una Libertadores histórica en la Argentina. Santos ya no podrá ostentar el privilegio de disfrutarla en solitario (1963): 54 años después, Gremio también lo hizo.

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