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Renato Gaúcho dijo que merece una estatua por ganar la Libertadores y el presidente de Gremio se la prometió

El ex delantero se transformó en el primer brasileño en obtener la Copa como jugador y como director técnico, luego de la victoria sobre Lanús en la Fortaleza

Jueves 30 de noviembre de 2017 • 14:44
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Renato Gaúcho señala el tricampeonato de Gremio en la Libertadores
Renato Gaúcho señala el tricampeonato de Gremio en la Libertadores. Foto: AFP

Le comparan su pinta a la de Richard Gere, dice que tuvo sexo con 5000 mujeres, que fue mejor que Cristiano Ronaldo y que saber de fútbol es como andar en bicicleta, no se olvida nunca: éste es el irreverente Renato Portaluppi, quien hizo historia al convertirse, con Gremio ante Lanús, en el primer brasileño en ganar la Copa Libertadores como jugador y como director técnico.

Además, el ídolo del tricolor de Porto Alegre, conocido como Renato Gaúcho, sueña con ser algún día el entrenador de la selección brasileña. Pero en esa ciudad ya se prepara una estatua en su homenaje, al convertirse en el gran ídolo de la historia del club que logró el tricampeonato de la Copa Libertadores de América.

"Si después de esto no hacen la estatua, desisto", dijo antes de volar desde Buenos Aires a Porto Alegre y sumergirse en la marea humana de los hinchas tricolores en la capital de Río Grande do Sul. El presidente de Gremio, Romildo Bolzán, se la prometió: "Lo de la estatua tiene que salir. Vamos a encontrar una forma de hacerlo y construir esta estatua para que Renato Gaúcho se ponga más contento todavía de lo que está".

Como jugador, un delantero rápido y oportunista que logró la Libertadores en 1983, fue elegido el mejor de la final de la Copa Intercontinental, al convertir los goles de su equipo en la victoria ante el alemán Hamburgo por 2-1 en Japón. Se llevó el auto que daba Toyota.

Para los argentinos, es un viejo conocido de una batalla histórica en la cual pasó inadvertido: entró en los últimos minutos por Mauro Galvao en el partido de octavos de final del Mundial Italia 1990, aquel 1-0 con gol de Claudio Canniggia, encuentro que pasó también a la historia por el episodio del bidón de Branco y el tobillo maltrecho de Diego Maradona.

Tal vez uno de los mejores contadores de anécdotas del ambiente del fútbol de Brasil, Renato Portaluppi logró imponer su carisma en una idea de juego pragmática, pero siempre dando prioridad a los jugadores con más técnica, con un plantel diezmado por lesiones. Desde que empezó la temporada dijo que el mejor jugador de la liga brasileña era Luan, quien ejecutó fútbol de autor en el segundo de Gremio ante Lanús. Luan fue elegido el mejor de la final.

Gremio y Renato Gaúcho tienen una historia de más de tres décadas: el comenzó en el club y formó parte del equipo que ganó la Libertadores de 1983 (con el uruguayo Hugo de León como bandera) y del que perdió la final ante Independiente en 1984.

Jugó además en Flamengo, Fluminense y Botafogo. Pero su marca personal más importante la dio en jugando para el Flu, una histórica final del campeonato carioca de 1995. En el último minuto, colocó el 3 a 2 contra Flamengo haciendo el gol con su estómago, en el episodio llamado "Gol de Barriga", repetido en toda antología televisiva. Pasó por Roma en 1989 sin convertir y volvió al fútbol brasileño.

En la selección, se coronó en la Copa América de 1989 y participó del fracaso de 1990. Pero se perdió una chance de oro al haber sido expulsado del equipo nacional antes de México 1986 por el DT Telé Santana, por indisciplina. Salió de fiesta de la concentración y volvió a la mañana.

Por éste y otros episodios, a Renato también se le dice, jocosamente, "Renight", por su pasión nocturna. La fama de galán y mujeriego siempre la regó como una forma de llegar a la prensa del corazón: en 1985 compró un ramo de 50 flores y en un programa de TV le dedicó una a cada novia que tenía en ese momento.

En 2008, Fluminense lo contrató para vencer la Libertadores por primera vez: perdió la final por penales ante el ecuatoriano LDU de Edgardo Bauza. Antes de ese partido fue catalogado como "fanfarrón" luego de declarar que, por sus cuentas, no habían sido 3000 sus amantes, sino 5000. Fue tapa de los diarios cariocas.

También sorprendió este año cuando fue a la televisión a defender a su generación de futbolistas, la de los años ochenta, de Sócrates y Zico, al afirmar que él, como delantero, era mejor que Cristiano Ronaldo.

"Cristiano tiene efectividad en la franja izquierda del ataque, no en todo el ataque. Yo era eficiente en todo el frente de ataque. Me gustaría imaginarme yo en el Real Madrid con los compañeros y la estructura que tiene, y que él venga a jugar los estaduales, la Libertadores, con salarios atrasados. Pero la generación actual, obviamente, no podrá comparar esto, porque no me vieron jugar.

Como entrenador, comenzó a fines de los noventa en el modesto Madureira de Río de Janeiro, para luego dirigir Vasco da Gama, Fluminense, Bahía y Atlético Paranaense.

Hasta que Gremio resolvió contratarlo para ganar nuevamente la Libertadores. A cambio, Renato Portaluppi, hijo de las colonias italianas agrícolas del sur de Brasil, pidió una estatua.

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