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Tras Gilmore Girls, Amy Sherman-Palladino se vuelca al stand-up

La maravillosa señora Maisel hace honor a su título y ya puede verse en Amazon

Jueves 30 de noviembre de 2017 • 16:32
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LA NACION
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Rachel Brosnahan en La maravillosa señora Maisel
Rachel Brosnahan en La maravillosa señora Maisel. Foto: Amazon Prime Video

Con la contundencia y sorpresa de un regalo de Navidad adelantado, la primera temporada deLa maravillosa señora Maisel , la nueva serie de Amy Sherman-Palladino , creadora de Gilmore Girls , apareció en la versión local de Amazon Prime Video sin mediar siquiera un anuncio del gigante de streaming, que aún no parece haber decidido cuál será su estrategia a la hora de enfrentar el claro dominio de Netflix fuera de los Estados Unidos.

La buena noticia es que La maravillosa señora Maisel vale cada centavo que Amazon le pagó a Sherman-Palladino para que abandonara sus dudas ante la posibilidad de continuar el revival de Gilmore Girls en Netflix y se abocara a la historia de Midge -el ama de casa del título- quien tiene un crack-up al ser abandonada por un pusilánime marido que intenta triunfar en el stand-up neoyorquino a fines de los años 50.

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Con dos hijos pequeños, una licenciatura en literatura rusa sin estrenar y una vida sin preocupaciones materiales en el seno de una familia judía del Upper West Side, Miriam (la increíble Rachel Brosnahan, otro digno producto del infalible ojo para el casting de Sherman) descubre en el escenario del Gaslight Café una plataforma ideal para conjurar sus miedos, sus frustraciones y los rígidos límites permitidos a una mujer de su época y clase social, límites que procede a derribar de forma desopilante, con tanta inocencia como aplomo, con el correr de los capítulos.

Sherman-Palladino, hija de un comediante que compartió escenario con Lenny Bruce y Mort Sahl (quienes aparecen a lo largo de los episodios), a diferencia de lo que ocurría en otros ciclos dedicados a retratar eal mundo de los stand-up comedians (Studio 60 on Sunset Strip, de Aaron Sorkin es quizás el ejemplo más deficitario), dota de verdadera gracia y filo a los monólogos de la señora Maisel. Sus ácidos apuntes de género acerca de la maternidad y el matrimonio -y el ocasional desnudo involuntario-la convierten en habitué de la comisaría de la zona y, sobre todo, le descubren la posibilidad de que su inesperado talento impulse a su vida por carriles muy distintos a los que la llevaron allí.

Quienes hayan seguido la carrera televisiva de Amy Sherman podrán encontrar en estos primeros ocho capítulos (la ficción tiene ya una segunda temporada confirmada para 2018) algunos elementos distintivos de su estilo, como el tono agridulce, el ritmo supersónico de sus intrincados diálogos y una composición escénica plena de detalles (agigantados aquí por el marco de época); también un considerable elenco de excelencia (Tony Shalhoub, Marin Hinkle, Kevin Pollak, Alex Borstein) que funciona como muestrario de que los extremos de sensibilidad y ridiculez de los l que es capaz el ser humano. Pero, a diferencia de Gilmore Girls y Bunheads, pensadas para un público familiar, la señora Maisel no duda en llamar a las cosas por su nombre, con resultados tan inesperados como satisfactorios.

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