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Tras Gilmore Girls, Amy Sherman se vuelca al stand-up

La maravillosa señora Maisel hace honor a su título y ya puede verse en Amazon

Viernes 01 de diciembre de 2017
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LA NACION
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Con la contundencia y sorpresa de un regalo de Navidad adelantado, la primera temporada de La maravillosa señora Maisel, la nueva serie de Amy Sherman-Palladino, creadora de Gilmore Girls, apareció en la versión local de Amazon Prime Video sin mediar siquiera un anuncio del gigante de streaming, que aún no parece haber decidido cuál será su estrategia a la hora de enfrentar el claro dominio de Netflix fuera de los Estados Unidos.

La buena noticia es que La maravillosa señora Maisel vale cada centavo de los muchos que Amazon le pagó a Sherman-Palladino para que abandonara la posibilidad de continuar el revival de Gilmore Girls en Netflix y se abocara a la historia de Midge -el ama de casa del título- quien tiene un crack-up al ser abandonada por un pusilánime marido que intenta triunfar en el stand-up neoyorquino a fines de los años 50.

Con dos hijos pequeños, una licenciatura en literatura rusa sin estrenar y una vida sin preocupaciones materiales en el seno de una familia judía del Upper West Side, Miriam (la increíble Rachel Brosnahan, otro digno producto del infalible ojo para el casting de Sherman) descubre en el escenario del bohemio Gaslight Café una plataforma ideal para conjurar sus miedos, sus frustraciones y los rígidos límites dentro de los que le era permitido vivir a una mujer de su época y clase social, límites que procede a derribar con tanta inocencia como aplomo.

Sherman-Palladino, hija de un comediante que compartió escenario con luminarias como Lenny Bruce y Mort Sahl (quienes son parte de esta historia), dota de verdadera gracia y filo a los monólogos reales de la ficticia señora Maisel, a diferencia de otros ciclos dedicados a retratar el mundo de los stand-up comedians (Studio 60 on Sunset Strip, de Aaron Sorkin es quizás el ejemplo más deficitario). Sus ácidos apuntes acerca de la maternidad y el matrimonio -y el ocasional desnudo involuntario-la convierten en habitué de la comisaría de la zona y, sobre todo, le descubren la posibilidad de que, impulsada por su talento, su vida pueda correr por carriles muy distintos a los que la llevaron allí.

Quienes hayan seguido la carrera televisiva de Amy Sherman podrán encontrar en estos primeros ocho capítulos (la ficción tiene una segunda temporada confirmada) algunos elementos distintivos de su estilo, como el tono agridulce, el ritmo supersónico de sus diálogos y una puesta en escena plena de detalles (agigantados aquí por el marco de época); también un elenco de excelencia (Tony Shalhoub, Marin Hinkle, Kevin Pollak, Alex Borstein) que encarna un muestrario de los extremos más sublimes y ridículos del ser humano. Pero, a diferencia de Gilmore Girls y Bunheads, pensadas para un público familiar, la señora Maisel no duda en llamar a las cosas por su nombre, con resultados tan inesperados como satisfactorios.

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