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Soledad Acuña: "Faltan profesores dentro del aula y profesores que capaciten a otros docentes"

La ministra de Educación defiende la creación de la universidad para maestros y anticipa que la Ciudad necesita "docencia, enfermería y carreras vinculadas con la tecnología" para crecer

Viernes 01 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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Ministra de Educación porteña, Soledad Acuña
Ministra de Educación porteña, Soledad Acuña. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

"El diseño institucional, que sea una universidad, genera prestigio per se por la idiosincrasia de los porteños y de la sociedad argentina, donde uno busca lo universitario como aspiracional. Todos queremos que nuestros hijos vayan a la universidad". Así explica la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires (CABA), Soledad Acuña, el espíritu que alienta la creación de una universidad docente, pública, en la ciudad de Buenos Aires. En su paso por Conversaciones, Acuña respondió algunas de las polémicas que se dispararon desde que se conoció la propuesta.

-¿Cuál es el argumento para sostener que la mera creación de una universidad docente alcanza para motivar a los jóvenes a seguir la carrera docente?

-Esto solo no garantiza ni mejora la calidad de la formación ni que más chicos sigan la carrera docente, pero es una medida importante, entre otras, para jerarquizar la carrera docente. A su vez, la propia lógica de lo universitario, que habilita la investigación, genera un vínculo entre la universidad y las escuelas y permite una capacitación diferente de los propios formadores, va a contribuir a la mejora de la capacitación y de la formación continua.

-En la Argentina, la creación de nuevas universidades generó en muchos casos universidades de primera y segunda categoría. Si no hay excelencia y alto nivel de exigencia, ¿cómo asegurar que el nivel universitario sea interpretado como prestigioso?

-El prestigio se da a priori porque las universidades están entre las instituciones más respetadas. Después, depende de la seriedad con la que se trabaje, cuáles sean los actores que participen, con qué apoyo político, con qué presupuesto.

-Un estudio del Cippec muestra que la calidad de los formadores de docentes en los institutos es cuestionable. ¿Cómo se logran excelencia y prestigio universitario si la calidad de los docentes de esa futura universidad es baja?

-El estudio es nacional y la situación es distinta en cada jurisdicción.

-¿Cómo es en la CABA?

-Los docentes que trabajan en nuestros institutos también trabajan en las universidades: tenemos un nivel dispar, pero creemos que hay una buena base. De todas maneras, cuando se pase a nivel universitario, hay cosas que tienen que cambiar. Un diseño institucional enmarcado en la ley de educación superior contempla un mecanismo de formación de formadores y mecanismos de selección y concurso muy interesantes. La universidad tiene otro componente muy interesante, que es la libertad de cátedra, con lo cual la selección del titular tiene que ser muy rigurosa.

-¿Su gestión está dispuesta a pagar los costos de los conflictos por los docentes de los actuales institutos que puedan quedar afuera cuando haya concursos universitarios con estándares más altos?

-Faltan profesores dentro del aula y faltan profesores para capacitar a otros docentes. No estamos previendo ningún escenario que deje docentes en la calle, más bien todo lo contrario.

-El Consejo de Educación Superior de la CABA, que agrupa a los rectores de los institutos docentes, plantea que no fueron consultados.

-Es lo mismo que dicen algunos sindicatos y algunos grupos de interés. Es una mirada muy anclada en mecanismos antiguos. Estamos planteando un proyecto de ley que se discutirá en la Legislatura, que es la casa de la democracia, donde están representados todos los ciudadanos. Al mismo tiempo sabemos de la responsabilidad que tenemos por ser gobierno. A partir de este norte que marcamos estamos escuchando.

-El gobierno de la CABA lanzó en Twitter una encuesta para preguntar acerca de quiénes estaban de acuerdo con que la formación docente fuera universitaria. Fue criticado por plebiscitar un tema tan técnico como se había plebiscitado el tema de las mascotas en el subte.

-Si hubiésemos querido que fuera un plebiscito vinculante, lo habríamos hecho. Pero esto es una forma más de participación de 2017, donde abundan los mecanismos para participar. Los actores del sistema educativo en particular tienen que entender que no son los únicos que pueden hablar de educación. Podemos discutir si la pregunta estaba mal o bien hecha, pero estamos convencidos de abrir cada vez más espacios para que todos puedan expresarse. Pero la política educativa se construye por otro camino, con una ley que se está discutiendo y en espacios técnicos.

-En los mejores sistemas educativos la profesión docente es prestigiosa, pero en esos casos, como el finlandés, la carrera docente es extremadamente selectiva: entran muy pocos. ¿Cómo se hace en la Argentina para construir una universidad docente prestigiosa con aspirantes que suelen tener bajo capital cultural?

-Esta universidad se va a regir por la ley de educación superior, que indica que el ingreso es irrestricto. Pero a partir de ahora tenemos que empezar a trabajar en cómo hacer un proceso de inicio que garantice que las asimetrías en el ingreso se emparejen y se eleve el nivel. Podemos pensar en un símil CBC, un curso introductorio.

-¿Por qué sostiene que hay menos motivación para ser docente si la matrícula en los institutos de formación se mantiene más o menos estable desde 2007 y la tasa de egreso de los institutos terciarios públicos también, con algunos picos?

-Porque aunque es una tarea que garantiza pleno empleo y ofrece un salario de inicio muy competitivo comparado con otras profesiones universitarias y más prestigiosas, en la CABA igual no es elegida por los jóvenes, que siguen eligiendo carreras muy tradicionales. La matrícula no va creciendo en función de la demanda de docentes que se prevé. Estamos promoviendo tres profesiones que la ciudad demanda para seguir creciendo: docencia, enfermería y las carreras vinculadas con la tecnología.

Argumentos para el cambio

"No estamos previendo ningún escenario que deje docentes en la calle, más bien todo lo contrario"

"La universidad tiene otro componente muy interesante, como es la libertad de cátedra"

"Estamos convencidos de abrir cada vez más espacios para que todos puedan expresarse"

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