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Los Toldos, el pueblo donde los mapuches viven integrados con los criollos

La comunidad mapuche vive integrada a la vida social y comunal de la localidad, donde la bandera mapuche flamea junto a la argentina y bonaerense en la plaza principal

Viernes 01 de diciembre de 2017 • 15:28
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LA NACION
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La bandera mapuche flamea junto a la argentina y la bonaerense
La bandera mapuche flamea junto a la argentina y la bonaerense.

En Los Toldos sucede algo especial que no se repite en ningún pueblo del país: desde hace más de un siglo, las comunidades mapuches de la tribu de Coliqueo viven integradas a la vida social y comunal de una localidad en donde en su plaza principal la bandera mapuche flamea junto a la argentina y bonaerense. La inclusión se celebró con el Festival Mapuche, que se realizó este fin de semana en territorio ancestral.

La comunidad mapuche Hermanos de Los Toldos está a diez cuadras del centro del pueblo. La integración es total y se da en forma natural. Liliana Antimán es la lonco (cacique) y la voz de una comunidad que supo encontrar la forma de honrar su cultura entre inmigrantes que vinieron a trabajar esta pampa gringa.

"Hoy estamos ante un pedido generalizado de nuestros hermanos por la posesión de tierra, de querer tenerla, ¿pero para qué quieren esa tierra? ¿Qué van a hacer con esa tierra?, ¿Cómo vas a educar a tus hijos para el cuidado de esa tierra? No es simplemente tener por tener, sino que lo más importante es poder educar a los hijos, nietos y bisnietos en una conducta dentro de una sociedad donde convivimos mapuches y no mapuches. Desde el respeto crece nuestra cultura", asegura Antimán a LA NACION.

La lonco Liliana Antimán
La lonco Liliana Antimán.

La historia

La historia de la tribu de Coliqueo hay que ubicarla en una traición. Este lonco borogano (mapuches originarios de la Araucanía chilena) tenía sus tolderías en Masallé, un lugar cercano a la laguna de Epecuén, al sudeste de la provincia de Buenos Aires, que era la puerta de entrada a las Salinas Grandes. Hablamos de la segunda mitad del siglo XIX, entonces la sal era el bien más preciado, ya que se usaba para los saladeros de carne.

"Rosas había negociado con los boroganos y entraban a las salinas caravanas de hasta 300 carretas para buscar sal para los saladeros. Calfucurá traiciona a sus propios hermanos en la famosa Masacre de Masallé, matando a los boroganos y Coliqueo debe deambular hasta que Mitre les cede las tierras en donde hoy se asienta la comunidad mapuche de Los Toldos", explica Enrique Arambarri, conocedor de la historia local.

Mapuches y criollos conviven en armonía
Mapuches y criollos conviven en armonía.

La traición de Calfucurá abrió una grieta entre los mapuches que ha cruzado los almanaques y se siente hoy. "Entendemos el pedido de nuestros hermanos del sur, pero nosotros no conocemos bien lo que sucede. La política ha desunido al pueblo mapuche. Nosotros somos tolerantes, acá a la comunidad vienen de todos los partidos políticos y con todos nos podemos sentar a hablar, esa es la visión que tenemos y así hemos crecido y tenido logros", afirma con voz serena y determinante la lonco.

Coliqueo llegó aquí en 1861 y Mitre le cede al año siguiente las tierras que hoy son ocupadas por cinco comunidades. "Nuestro lonco fue muy visionario", reconoce orgullosa Liliana. La tribu y Los Toldos comparten el mismo catastro. Alrededor de mil hectáreas tienen hoy los mapuches. En el pasado el territorio era más grande, pero muchas tierras fueron mal vendidas. La escasez de escrituras abonó la viveza de los paisanos.

Criollos y mapuches compartieron más que un rincón en el mapa. Electo Urquizo, quien fundó el pueblo en 1892, tenía una pulpería que abastecía a todos por igual. Siempre mantuvo una buena relación con los "indios", como siempre los llamaron acá. Como estuvieron antes, cuando tuvo que nombrar el pueblo que estaba fundando, eligió "Los Toldos de Coliqueo".

Un busto del loco Ignacio Coliqueo en la plaza de Los Toldos
Un busto del loco Ignacio Coliqueo en la plaza de Los Toldos.

Diálogo y consenso

"Yo nunca sufrí discriminación. Hay un gran estima hacia nosotros desde todos los gobiernos. De la puerta para adentro de la comunidad, no hablamos de religión ni política. Así es como se creó la integración. Primero hay que defender nuestra política de pueblo originario. Nuestros abuelos nos mantuvieron dentro de nuestra tradición mapuche y así tenemos que seguir nosotros", reafirma Antimán.

Franco Flexas es el intendente de General Viamonte y su lugar de trabajo está a pocas cuadras de la comunidad. "Cuando asumí senté a todas las comunidades a una mesa de diálogo y como símbolo para reafirmar nuestra identidad puse un mástil en la plaza con la bandera mapuche. Luego convoqué a la Universidad del Centro para que investigue el cementerio ancestral que está en la laguna La Azotea: es necesario que sepamos dónde están los restos para delimitar bien el lugar. Nosotros acompañamos este proceso cultural que tiene un único fin: reafirmar nuestra identidad, a Los Toldos lo hicieron los inmigrantes y los mapuches, afirma Flexas.

La laguna La Azotea es un lugar sagrado para los mapuches
La laguna La Azotea es un lugar sagrado para los mapuches.

La laguna La Azotea es un lugar sagrado, un rehue, que está dentro de las tierras comunitarias. Hasta hace un siglo eran enterrados allí los mapuches de la tribu. El proyecto es recuperar ese espacio para que las comunidades puedan hacer allí sus ceremonias.

La entrada a la comunidad mapuche es también el inicio del circuito histórico cultural "Del Indio", abierto a todos, menos los lugares sagrados, donde se debe ingresar con invitación y acompañado de un hermano de la comunidad. Allí funciona la escuela N°6, donde los chicos reciben educación intercultural.

Hay vestigios de lo que alguna vez fue una región habitada por 4000 mapuches. "Aquella era una carnicería donde vendían carne de caballo. Antes era común que durante la faena se bebiera sangre", recuerda Julián Lincoqueo, referente de la comunidad. La Olla es otro rehue, al que llaman "polo energético". "Nuestros antepasados lo usaban para protegerse, cuando se encontraban en peligro. Venimos a agradecer y a pedir fuerza al Nehuén, las fuerzas naturales. agradecemos a la naturaleza", señala Julián, que antes de entrar balbucea unas palabras: "Tengo que pedir permiso a nuestros antepasados"

"Ser fraternos, solidarios y comunicarlo. Compartimos todo lo que tenemos. No quizás nuestras luchas, sino objetivos en común" señala Antimán, cuyo nombre tiene un signifcado poético: Cóndor Dorado.

La reafirmación del ser mapuche se hizo a través de un debate interno. "Fue una etapa que tuvo que pasar, todo proceso lleva un dolor. Hay muchos en la comunidad que aspiran al yo, hay mucho individualismo. Quizás nuestros principios difieren, pero acá queremos mantener los principios básicos de la comunidad. El respeto a los mayores, a los niños. Vivir en un equilibrio. El pueblo mapuche mira caminando hacia atrás, nosotros vemos cómo nuestros ancestros estuvieron vivos y mantuvieron lo nuestro. De la manera que ellos fueron tenemos que ser nosotros. Hay hermanos que tienen otra impronta, desde esta ruca (casa) nosotros proyectamos nuestro futuro", cierra Liliana.

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