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Arcade Fire: por qué son la banda del siglo para una generación

¿Quiénes son? ¿Hasta dónde llegarán? Con un disco nuevo, el 15 de este mes cerrarán el Festival BUE y llegan en su mejor momento

Sábado 02 de diciembre de 2017
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LA NACION
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El grupo viene a presentar su quinto disco Everything Now, en el que apelan a la épica del rock, el pop y canciones para la pista de baile global
El grupo viene a presentar su quinto disco Everything Now, en el que apelan a la épica del rock, el pop y canciones para la pista de baile global.

Beth Gibbons entrecierra los ojos, exagera su respiración y deja que de su boca salga esa frase que tan bien le sienta al espíritu de Portishead, su banda: "¡Qué bella es la tristeza!" Estamos ya en la Inglaterra de 2002. La angustia grunge es historia y el síntoma de fin de siglo ya no afecta a nadie. Mientras tanto, la escena neoyorquina se recupera gracias a unas camperas de cuero desprejuiciadas, a unos chicos que recuerdan cierto salvajismo setentoso y que un año atrás soltaron al mundo un puñado de canciones que se nos adhirieron a primera escucha. Son los Strokes con Is This It, que se roban todo el protagonismo. Pero a la sombra de esa "nueva esperanza para el rock" empieza a gestarse aún más al norte la banda emblema del nuevo siglo, un grupo capaz de ser mimado tanto por David Bowie como por la crítica musical, por el indie como por el mainstream, por los propios y aún más por los ajenos.

"Dios sabe cuánto adoro la vida", canta Gibbons en "Mysteries", la canción que abre su obra cumbre, Out of Season, pergeñada con Rustin Man. Sus palabras se vuelven viento y llegan hasta Montreal. El hogar formado por el matrimonio entre Win Butler y Régine Chassagne las recibe. Incorpora ese sentimiento tibio de esperanza y lo encripta en medio del drama. Señales tímidas de un gospel tan nostálgico como tímidamente épico, una percusión de orquesta de pueblo y unos aires burlones que emulan a esas pretenciosas bandas militares se funden en el prototipo que tiene un solo nombre, un solo estilo, una única descripción posible. Se llama Arcade Fire.

El frontman, Win Butler, combina misterio, poesía y guiños que cautivan a nivel global a los sub 40 amantes de la música
El frontman, Win Butler, combina misterio, poesía y guiños que cautivan a nivel global a los sub 40 amantes de la música.

La banda canadiense ya tiene cinco discos en su haber, desde el inicial Funeral hasta la cosecha de este año, Everything Now. Cuenta con una visita previa al país, en el primer Lollapalooza local, allá por 2014 y un disco atrás en sus vidas: Reflektor. Ahora, en una temporada en la que se consolidaron como cabezas de festivales (headliners) y tras un año de grandes shows llegan al Festival BUE para cerrar un 2017 intenso. Serán los protagonistas excluyentes de la primera jornada del festival, el 15 de diciembre, mientras que Gorillaz tendrá a su cargo cerrar al día siguiente.

2004 - Funeral: con su primer disco sentaron las bases de que no eran una banda más
2004 - Funeral: con su primer disco sentaron las bases de que no eran una banda más.

Si en su opus inicial el sexteto (en vivo pueden llegar a ser una decena de músicos) estaba conmovido por las tres muertes de familiares cercanos que se produjeron en un período de un año ("Puedo ver dónde voy a estar cuando la parca me alcance", cantaban en "Wake Up"), en Everything Now la banda apela al baile para mostrar su cara más feliz. Así como en Reflektor trabajaron con el LCD Soundsystem James Murphy como productor, aquí se inclinaron por el Daft Punk Thomas Bangalter para que la música disco sobrevuele la obra como figura enigmática y estelar.

Cierta ligereza en su equipaje, que encima contrasta con el barroquismo de su álbum predecesor, alarmó a muchos de los que hasta aquí los aplaudieron hasta enrojecer sus palmas. Pero una vez que las canciones reposaron en nuestros oídos -y aún más en los que tuvimos la oportunidad de ver el show actual de la banda en Chicago- se delinearon sus intenciones, sus formas definitivas.

Para los canadienses parece haber llegado la hora de bajar un poco la cabeza, de mirar menos al cielo y más hacia el horizonte. Si tenemos que parecernos a Abba, entonces parezcámonos, parecerían decir con actitud punk y una instrumentación que profundiza hasta las últimas consecuencias en su idea madre: ser la banda de sonido soñada del carnaval de Nueva Orleáns, unir las aguas de la cultura afroamericana con las músicas portuarias. Mientras más bastardo, mestizo, mejor.

2010 - The Suburbs: la piedra fundamental para volverse referentes generacionales
2010 - The Suburbs: la piedra fundamental para volverse referentes generacionales.

Como indicó el New York Times en su crítica de Everything Now, Arcade Fire meditó desde sus comienzos sobre la vida y la muerte, sobre las relaciones interpersonales y la modernidad, sobre la justicia y la espiritualidad. Aquí, sin embargo, intentan trazar otro recorrido, encontrar un ritual y adentrarse en él.

Seguros de que ahora tenemos todo lo que necesitamos (no sin ironía sueltan en "Everything Now": "Cada centímetro de tu cabeza está ocupado por las cosas que leés"), lo único que piden es que dejemos de fingir. Y que abramos nuestros corazones: "Naciste en una mina de diamantes, no puedes verla, pero está a tu alrededor".

Sólo la música puede salvarnos tan rápidamente, a la velocidad de los 3, 4, 5 minutos que puede durar una pieza pop perfecta, y Win y William Butler, Régine Chassagne, Richard Reed Parry, Tim Kingsbury y Jeremy Gara parecen haberlo descubierto con más claridad que otros músicos de su generación como pueden ser The Strokes o Arctic Monkeys, sólo por mencionar algunos. Esa cualidad muy ochentosa de transitar el camino hacia el "culto" y en el medio, descubrir que podían ser parte del mercado sin traicionarse.

2017 - Everything Now: el disco más criticado, pero que abre nuevos caminos
2017 - Everything Now: el disco más criticado, pero que abre nuevos caminos.

Ellos son multiinstrumentistas desprejuiciados, hombres y mujer (en plural si sumamos a Sara Neufeld, una ex miembro estable que es parte del personal de gira) que se desmarcan de los encasillamientos, que no tienen intención alguna de sumarse al establishment del rock por más que este los haya recibido con los brazos abiertos. Tan amplia es su cultura musical, que el baterista Jeremy Gara, por ejemplo, tocará en plan "experimental" el jueves 14 próximo en el ciclo Ruido en el Centro Cultural San Martín. O sea: no todo es pop festivo, sino arte, liso y llano.

Un show de Arcade Fire puede ser una celebración trasnochada, una energía que desborda optimismo a pesar del drama que cruza muchas de sus letras y reflexiones, y que nos golpea en el pecho, nos invita a modificar posturas personales, a soplar castillos de naipes. Incluso el ADN de la banda puede detectarse en otras formas, en manifestaciones espontáneas como el sentido homenaje a Bowie que hicieron el año pasado en Nueva Orleáns, desfilando por la calle. No es casual que uno de los comodines del tour actual sea el clásico de John Lennon "Mind Games": "El amor es una flor que tenés que dejar crecer", canta Win Butler y de pronto todo cierra. Los ángulos desaparecen y el show se vuelve esfera.

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