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El Boca de los Mellizos pasó de la superpoblación de volantes a sufrir una gran escasez en el medio

La suspensión de Pablo Pérez, que no jugará este domingo ante Arsenal, expuso con mayor fuerza la poca cantidad de mediocampistas con los que cuenta el plantel; en consecuencia, Guillermo debe modificar la posición de Edwin Cardona.

Sábado 02 de diciembre de 2017 • 02:50
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La libreta del Mellizo: Guillermo evalúa las variantes en función de las ausencias
La libreta del Mellizo: Guillermo evalúa las variantes en función de las ausencias. Foto: FotoBAIRES

En poco más de un año, la ecuación en el plantel de Guillermo Barros Schelotto se modificó completamente. Aunque la sensación, la de incomodidad, sigue persistiendo. El mediocampo, siempre en el centro de la escena: antes supo estar superpoblado; ahora muestra una escasez que preocupa a más de uno. Es cierto, la mala fortuna también tuvo su aporte en esta historia. Pero las decisiones de querer soltar a varios volantes hoy repercuten en un cuerpo técnico que piensa en cómo completar y distribuir ese trío que se mueve en el medio del campo.

La situación ya era mirada de reojo desde hace semanas, cuando Fernando Gago se rompió los ligamentos cruzado anterior y lateral interno de la pierna derecha en aquel encuentro de Eliminatorias ante Perú, en la Bombonera. Sin embargo, el último fin de semana, en el transcurso de la derrota ante Rosario Central, los dedos empezaban a contar con mayor atención la cantidad de mediocampistas que los Mellizos tenían a disposición. Principalmente, porque Pablo Pérez estaba en riesgo de recibir una quinta tarjeta amarilla con la que se perdería el compromiso de este domingo ante Arsenal, algo que finalmente ocurrirá. Complicó a los Barros Schelotto, que optarán por la única maniobra posible: cambiar el esquema.

¿Por qué? Para el domingo sólo cuenta con dos volantes: Wilmar Barrios y Nahitán Nández conformarían el doble cinco, una novedad dentro de un 4-3-3 que no se tocará, con la salvedad de que Edwin Cardona se movería de enganche para no perder el juego ofensivo que se acostumbró a dar en el extremo izquierdo, lugar que ocupará Cristian Espinoza. Para estar al límite, mucho tiene que ver la desgraciada lesión de Pintita, algo que no estaba en los papeles, y un reglamento que le impide jugar a Sebastián Pérez: ya está recuperado, suma minutos en Reserva y bien podría ser una opción, pero obligatoriamente deben firmar planilla un máximo de cuatro jugadores extranjeros (a los primeros tres se les suma Frank Fabra). Además, se sabe que Guillermo no tiene como prioridad la utilización de juveniles. Por eso, Julián Chicco no entra en la cuenta.

El mediocampo ya había atravesado una situación así de incómoda. No idéntica, pero sí similar. Porque su plantel hoy tiene una escasez producto, entre otras cosas, de la excesiva cantidad de volantes que hubo hace más de un año y el cual los Barros Schelotto debieron reducir a través de la venta de varios jugadores. Inmediatamente después de que la semifinal de la Copa Libertadores 2016 quedara en el camino, Boca llegó a tener como opciones a Fernando Zuqui (Estudiantes), Andrés Cubas y Gonzalo Castellani (Defensa y Justicia), Cristian Erbes (Chacarita), Rodrigo Bentancur (Juventus), Pablo Pérez, Sebastián Pérez, Fernando Gago, Julián Chicco, Wilmar Barrios e incluso a Leonardo Jara, que en aquellos tiempos supo funcionar como volante central y hoy está consolidado como lateral derecho. Además, otro de los factores que impulsó a Guillermo a sacar gente del medio fue que sólo había dos lugares en un 4-2-3-1 que Carlos Tevez obligó a imponer para jugar más cómodo. Porque sobraban casi diez futbolistas, aunque el presente marca que siempre es mejor no estar ajustado...

Al fin y al cabo, el Boca de Guillermo sufre las mismas consecuencias que hoy atraviesa el puesto de N°9, en el que el técnico prefirió ceder a Wanchope Ábila (Huracán) y Marcelo Torres (juvenil del club que fue a Talleres) creyendo que con Darío Benedetto y Walter Bou estaría cubierto, pero el goleador se rompió el ligamento cruzado anterior hace casi dos semanas y el ex Gimnasia tiene algunos problemas físicos para afrontar el final de 2017.

La realidad marca que el mediocampo está al límite. Aún cuando Pablo Pérez retorne al equipo. Queda en evidencia más que en cualquier otro puesto que para la Copa Libertadores del próximo año, el gran objetivo del club, habrá que traer por lo menos un refuerzo en el medio del campo para alargar la lista de alternativas. Sin hacerla tan extensa como anteriormente pasó, pero con la consciencia de que tampoco se puede jugar con la escasez.

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