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Juan Martín Nero, el héroe de La Dolfina: "Lo resolvimos con una auténtica jugada de polo"

El jugador N° 4 del campeón se refirió a la definición del título; todos los detalles del íntimo festejo

Domingo 03 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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Juan Martín Nero lleva la bocha
Juan Martín Nero lleva la bocha. Foto: Hernán Zenteno

Una vez más, el polo se rindió a los pies de aquellos que hacen parecer sencillo el juego de circulación. La Dolfina volvió a meterse en la historia grande gracias a un gol de oro de Juan Martín Nero; en la undécima definición de Palermo con su clásico adversario, Ellerstina, se impuso por 14 a 13 en el suplementario. Con un valor agregado: cada uno de los componentes de esa formación indestructible a la que nada lo inquieta valoró la forma con la que conquistaron su quinta corona consecutiva en el Campeonato Argentino Abierto; fue a través de una maniobra notable culminada por su Nº 4.

"Tengo una alegría inmensa. A mi criterio, lo resolvimos con una jugada hermosa, auténtica de polo. La bocha pasó por Pelón, por Pablo y por Adolfito", valoró el autor del tanto de cierre. "Sinceramente me había amargado mucho cuando pasamos de estar 13-9 al 13-13 que llevó al suplementario. Pero no quedaba otra que pensar en la jugada siguiente y eso nos juramentamos. En nuestra mente sólo estaba eso", agregó Nero.


El back, galardonado ayer como el mejor jugador de la final, lamentó que durante el encuentro perdió a su mejor yegua (Oli Chicha), premiada en la final de 2015. "Es una lástima, todavía no tengo claro qué le pasó. Espero que podamos recuperarla. Justo en este tiempo pensábamos clonarla", expresó.

Las lágrimas de los jugadores de La Dolfina una vez que Nero colocó el marcador definitivo -de cara a su palenque- despertó la felicidad por el nuevo logro; todos se abalanzaron sobre sus familiares en la celebración. Así de tensionados son la mayoría de los cruces entre estos dos equipos que monopolizan el polo de esta era. "Es increíble cómo se fue dando el cierre. Me cuesta creer cómo lo ganamos porque fue un partido durísimo y estuvimos durante un buen período abajo en el marcador. Ya son muchas las finales frente a Ellerstina y se definen en los últimos minutos. Es así. Aunque también contamos con la posibilidad de ganarlo antes, pero sufrimos distracciones", analizó Nero.

Envuelto en banderas de Uruguay y con el pecho inflado daba vueltas por el terreno de juego David Stirling, pieza clave del engranaje en el campeón. Su sexto título le permitió superar la marca de Carlos Gracida. Hasta el año pasado, el máximo ganador era el mexicano. Pelón Stirling lo igualó en cinco títulos en 2016 y ayer pasó al frente en el registro. "Tengo una alegría enorme también por eso. Pero yo siempre digo algo: los récords están para batirse y seguramente en algunos años surgirá alguien que me supere. Quiero disfrutarlo, es un orgullo para toda mi familia", destacó el uruguayo, de 36 años.

La Dolfina y Ellerstina llegaron al desenlace del octavo chukker igualados en goles. El futuro marcaba por delante el decisivo gol de oro. Y ahí, en ese momento cúlmine, es cuando más que nunca juega la presión, pero también dominan la tranquilidad y el talento. Esos argumentos definen encuentros como el de ayer. "Lo mejor que mostramos fue la actitud, sin dudas. Los cuatro dimos la cara, apareció el equipo y se ganó. En algún momento titubeamos pero lo sacamos adelante", subrayó Nero.

Los números de La Dolfina, que comenzó a competir en 2000, no dejan de sorprender. En este clásico de finales de Palermo, La Dolfina domina ahora por 8 a 3 sobre la formación de los Pieres. Desde 2005 hasta hoy, el campeón no salió de esos nombres: 13 finales que le dieron 10 títulos a La Dolfina y 3 a Ellerstina. El último ganador fuera de ellos fue Indios Chapaleufú II, en 2004. "La sensación de consagrarnos acá en Palermo cinco veces consecutivas es indescriptible. No es sencillo de conseguir", valoró Pablo Mac Donough.

El Nº 3 de La Dolfina, a pesar del triunfo, se quedó encerrado en una de las jugadas que bien pudo haberles servido como disparador para despegarse aún más en el cierre, cuando tuvieron una ventaja de 13-9. "En un throw in me quedó la bocha, pero no pude llevarla para adelante. Creo que con eso podríamos haber obtenido mayor tranquilidad. Le agradezco profundamente a Juan Martín por el gol del final porque de lo contrario mi cabeza en este momento no sentiría semejante alegría", dijo.

Tanto Nero como Mac Donough volvieron a coincidir en un elemento importante a la hora de hacer un análisis. "Cada vez cuesta mucho más conseguir todo esto que viene realizando La Dolfina. La explicación es sencilla: el tiempo pasa y se pone más complejo ganar siempre. Esta organización lo ha hecho de una manera increíble en los últimos años y tenemos que disfrutarlo", aseguró el Nº3. "Claro que se hace difícil por el paso del tiempo. Son años de esfuerzo, concentración y perseverancia", dijo Nero.

Hay que retroceder más de 40 años para encontrar en la historia del polo argentino unas marcas semejantes, en la hegemonía del legendario Coronel Suárez. La Dolfina, en 18 participaciones en el Abierto de Palermo, llegó a la final en 17 ocasiones. Sólo quedó fuera de la definición en 2004, cuando el título lo disputaron entre Chapaleufú II y Chapa Uno. "Es muy meritorio el sólo hecho de jugar la final de Palermo. Voy a celebrarlo con toda mi gente de Uruguay, que año tras año cruza el charco para verme jugar. Es impresionante porque hacen que mi día todavía sea más especial", destacó Stirling.

Para el conjunto liderado por Adolfo Cambiaso el hoy es la felicidad por la obtención de su 11° Abierto de Palermo que incluye el pentacampeonato. A cada uno de sus integrantes, el mañana los tendrá con nuevas metas en el horizonte y con el compromiso de ir por nuevas conquistas. "Obviamente el objetivo del año que viene será ir por mucho más. Primero vamos a festejar este torneo de Palermo como corresponde y luego nos vamos a focalizar en el 2018. Nos vamos a organizar nuevamente y no tengo dudas de que vamos a estar prendidos", dijo Stirling. "Vamos a seguir jugando juntos porque somos amigos y lo disfrutamos. Nos gusta compartir las canchas y disfrutamos de esa linda presión por ganar. No es fácil seguir, pero lo disfrutamos al máximo", remarcó Mac Donough.

Una vez más, La Dolfina pisó fuerte en Palermo. Y tiene sobrados argumentos como para volver a soñar en grande en 2018. En la cabeza de sus integrantes ya está instalada esa colosal idea.

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