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El color de Palermo: desde Nigeria y Emiratos para ver la gran final de polo

El estadio estuvo colmado y, como siempre, con una nutrida presencia extranjera

Domingo 03 de diciembre de 2017
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LA NACION
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Los hinchas uruguayos, siempre presentes para apoyar a Pelón Stirling
Los hinchas uruguayos, siempre presentes para apoyar a Pelón Stirling. Foto: Rodrigo Néspolo

"¿Sabés quién me puede conseguir una entrada?", se pudo escuchar a cada paso desde temprano en las diferentes entradas al predio. Es que por primera vez en este 124º Argentino Abierto de polo, las localidades se encontraban agotadas desde hace días y muchos desprevenidos hacían lo posible por estar en la final.

Faltaba todavía una hora para que empezara el partido y las tribunas de Dorrego ya se empezaban a poblar en la parte alta. Del lado de afuera, mucha gente charlaba a través de las rejas con los petiseros de La Dolfina y Ellerstina consultándoles dónde podían conseguir alguna entrada.

La Policía de la Ciudad controló los accesos y no se vio una reventa de manera sistemática y organizada. Un poco más lejos, por ejemplo, un joven vendedor ocasional ofrecía su entrada en la tribuna Dorrego Central a $1000. Aunque no hubo un numeroso operativo policial, tampoco se identificaron trapitos, al menos en las inmediaciones del predio.

Del lado de adentro, fue Palermo pero bien pudo ser Ezeiza. Difícilmente otro evento nuclee a tantos extranjeros. "Llegué para ver las semifinales y la final y me quedo hasta el próximo viernes", comentó Farouk Ibrahim, que vino solo desde la ciudad de Kano, al norte de Nigeria, y se encontró acá con amigos que llegaron desde distintos puntos de ese país. "Vine exclusivamente a ver polo, es prácticamente lo único que hago acá", agregó Ibrahim, que vino por primera vez en 2015 y luce una remera de La Dolfina con el 1 en la espalda como recuerdo de aquel viaje.

Así como el Sultán de Brunei apoyó a Chapaleufú y Dubai a La Dolfina, esta vez el patrocinio desde medio oriente llegó a través de Abu Dhabi. "Vine a disfrutar el mejor polo del mundo y también a jugar, no podía perderme esta final", explicó Faris Al Yabhouni, el patrón de La Albertina. Según Al Yabhouni, en su país son fanáticos de los caballos y el polo gana cada día más popularidad: "Estoy seguro de que van a ver la final desde allá". Faltaban minutos para que comenzara el partido y la gente se seguía acercando al stand de La Albertina a comprar las gorras color violeta. El patio que nuclea a los diez equipos fue de los lugares más visitados.

Resultaba prácticamente imposible caminar por el pasillo que divide la cancha 1 de la 2 y si el público acompañó, desde la Asociación Argentina de Polo no podían ser menos. Ya desde la primera fecha, desde la organización se propusieron ser "polo y algo más" y la final obviamente no quedó exenta. Entre las novedades, se pudo a ver a Chewbacca, la princesa Leia, Luke Skywalker y los diferentes personajes de Star Wars sacándose fotos mientras promocionaban la última entrega de la saga.

Cuando el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín entonó el Himno Nacional, las tribunas ya estaban llenas. El momento más emotivo de la tarde se vivió minutos después, cuando los jugadores número 4 de cada equipo, Nicolás Pieres y Juan Martín Nero, dieron una vuelta a la cancha en homenaje a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. Antes del inicio del encuentro el polista no vidente Salvador Condomí Alcorta realizó un throw-in simbólico acompañado por Valeria Mazza.

Mientras los jugadores le regalaban al público un partido con emociones, en las tribunas no cabía un alfiler. Quienes más color aportaron, como viene sucediendo hace varios años, fueron los uruguayos. Los hinchas de Pelón Stirling se acoplaron a los seguidores de La Dolfina e hicieron flamear las banderas orientales durante toda la tarde.

Al mejor estilo NBA, donde todo corte se aprovecha, durante el descanso del cuarto chukker una escuela de arte ecuestre realizó una demostración con seis de sus jinetes. Posteriormente, a ellos se les sumaron tres bailarines de tango y cerraron todos acompañados al ritmo de la música folclórica nacional. En cuanto al cierre musical, la banda de cumbia pop Agapornis no pudo volver de Mendoza por cuestiones climáticas y el cierre quedó a cargo del Zorrito Von Quintiero.

De la misma manera en que La Dolfina y Ellerstina dieron todo en esta apasionante final, el público no se podía quedar atrás. Por ellos, y también por el contexto, no hay dudas de que fue un partido único, el mejor encuentro de polo del mundo.

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