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Morbo y Mambo, diez años en los márgenes del rock local

Manuel Aguilar, Mauro Alberelli y los suyos se desmarcan de las etiquetas y de los guetos; en Muta, su nuevo disco, participa Santiago Motorizado

Lunes 04 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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La banda porteña invita al baile, coquetea con la psicodelia y traza un recorrido propio
La banda porteña invita al baile, coquetea con la psicodelia y traza un recorrido propio. Foto: LA NACION / Soledad Aznárez

"No tags. No afrobeat. No stoner. No dub. No funk. All together". En la portada del sitio oficial de Morbo y Mambo aparece, en un lugar destacado, esta aclaración. Una definición nada velada de la identidad polimorfa de este grupo que ya lleva diez años en la ruta y siempre sorprende con sus discos. El nuevo se llama Muta, otro indicio claro de espíritu artísticamente nómade del proyecto. Efectivamente, en el repertorio de Morbo y Mambo (Mateo y Manuel Aguilar, Mauro Alberelli, Ignacio de Andrés, Andrés Ravioli, Machingo Russo) aparecen matices de todos esos géneros de la leyenda del sitio web que ellos abordan, reinterpretan y cruzan desde una perspectiva propia. Y también restos de psicodelia y de krautrock.

El menú del nuevo disco es amplio y convincente. Incluye esta vez a un par de invitados especiales: Santiago Motorizado -en el track 5 del álbum, "Pomán"-, el chileno Andrés Nusser (Astro) -en "Plan de vuelo", tema que abre el disco- y, en "Portal", Nick Allbrook, líder de la banda australiana Pond y habitual colaborador de los más populares Tame Impala. "Escuché mucho los temas de Muta una vez que estuvieron terminados. Bastante más que los otros que grabamos, de hecho. Y me parece nuestro disco más maduro", dice Manu Aguilar, bajista de Morbo y Mambo, que este jueves cerrarán el año en el Club Cultural Matienzo (Pringles 1249) con una ambiciosa velada doble: una matiné ATP en la que interpretarán completo el disco Boa y una función de trasnoche con un set más extendido apoyado en temas de diferentes etapas.

"Se nota una banda más afianzada, pero siempre dentro de la continuidad de un mismo relato -agrega Manu-. Es un disco variado, pero nosotros siempre buscamos evitar la dispersión. Estamos atentos a ese riesgo. Cuando uno abre mucho, en términos sonoros y estilísticos, se puede terminar diluyendo todo. Lo que hacemos es muy intuitivo: respondemos a lo que nos gusta y nos estimula. Después, el espíritu de Morbo y Mambo siempre está".

Esa inclinación por el eclecticismo del grupo está relacionada con el interés de sus integrantes por estar al día, en la medida de lo posible, con la evolución del panorama musical: "Nos gusta estar al tanto -ratifica Manu Aguilar-, pero no hay nada calculado o premeditado. Cuando vos estás al día con lo que pasa en el mundo de la música, algo de eso puede reflejarse en tus propios temas. Como por ósmosis, digamos. Estar actualizados es para nosotros una herramienta más para la búsqueda y la experimentación, no una manera de estar a la moda".

De esa frondosa información musical, hoy más disponible que nunca gracias al desarrollo de los formatos digitales, Manu destaca lo nuevo de LCD Soundsytem: "Me sorprendió. Escuchás el último disco, American Dream, y claramente es James Murphy. Está su marca esencial, pero también los temas son mucho más despojados. Hay algunos que apenas tienen la voz, un sintetizador y unas percusiones. Es como si hubiera trabajado para depurar el sonido. A nosotros eso no nos sale mucho. Somos un poco barrocos".

De la escena local, Aguilar elige La síntesis O'Konor, el último disco de Él Mató a un Policía Motorizado: "Sigue siendo Él Mató, pero hay una profundidad que lograron en este disco que antes estaba más sugerida y ahora te atrapa, te envuelve".

La evolución hacia la simpleza es un asunto que la banda toma en cuenta, aun cuando su producción más reciente todavía se caracterice por una sonoridad abigarrada, de múltiples capas: "Es un tema de conversación permanente entre nosotros -señala Manu-. Y de hecho en Muta fuimos trabajando sobre las partes que nos parecían sobrecargadas para alivianarlas un poco. Analizamos si un sonido hace falta o lo estamos poniendo simplemente porque se puede, porque hay un espacio. Durante mucho tiempo nos esforzamos por llenar cada espacio. Ahora nuestro mayor desafío es que nuestra música genere lo mismo, pero con menos elementos que antes. Revisamos mucho los sintes y las baterías de este disco para llegar a eso".

En Morbo y Mambo también hay conciencia del cambio de paradigma en torno a los términos de consumo musical: el random, la escucha parcial, la disolución paulatina del álbum larga duración como concepto unificado y necesaria carta de presentación de una banda. "Es cierto que ahora es mucho más fácil grabar y posproducir, si tenés las herramientas adecuadas. Y después al toque lo podés colgar en Spotify. Pero en una plataforma como esa ya hay playlists internacionales y regionales de los sellos grandes que orientan el consumo -explica Aguilar-. Si entrás en una de esas listas es una cosa; de lo contrario, es otra. Hoy los primeros veinte segundos de un tema son más importantes que antes, porque la gente pincha y cambia rápido, si no le gusta de entrada. Se supone que ese minirrelato de veinte segundos tiene que funcionar bien, ser atractivo. Pero igual no se puede vivir obsesionado con eso. El concepto general sigue siendo importante. Mis artistas favoritos -David Bowie, Caetano Veloso, Brian Jones, Paul Auster, Jim Jarmusch, Wes Anderson- trabajaron siempre sobre un concepto. Es gente que se metió a pleno con eso y lo laburó a destajo".

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