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Los festivales le abren sus puertas al cine de género

Thelma se lució en Mar del Plata; Buenos Aires Rojo Sangre atraviesa su 18» edición y nace Blood Window Pinamar

Lunes 04 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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Thelma, de Trier y con la premiada Eili Harboe
Thelma, de Trier y con la premiada Eili Harboe.

Una chica que entra en trance y con su mente provoca cosas peligrosas y extraordinarias. Puede ser que esta no suene como la premisa de una película "festivalera", pero lo es. El film al que pertenece esta breve descripción, Thelma, de Joachim Trier, participó del festival de Cine de Toronto y de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata, en donde su protagonista fue premiada como mejor actriz.

Ese amplio espectro que se conoce como "cine de género", que incluye films de terror, fantásticos, ciencia ficción, acción extrema y comedias negras, ya no es considerado indigno de presentarse en festivales de cine. Pero, además, este tipo de películas también tienen sus propios eventos en los que se celebran sus mejores ejemplos. Ahora mismo se está realizando el Buenos Aires Rojo Sangre, que desde hace 18 ediciones presenta una programación nutrida de este tipo de películas, tanto argentinas como internacionales, novedades y clásicos. La semana última el Incaa y la intendencia de Pinamar anunciaron que realizarán una muestra a modo de homenaje a los 50 años del emblemático festival catalán de Sitges. Será el puntapié inicial para establecer un futuro festival de cine fantástico y de terror: Blood Window Pinamar. Con fecha para marzo, este festival ocuparía el lugar que tenía en el calendario cinematográfico Pantalla Pinamar, la muestra de cine europeo que tuvo 13 ediciones.

"Pantalla Pinamar era un buen festival, pero con costos muy elevados tanto para nosotros como para el Incaa. No se justificaba", cuenta Martín Yeza, intendente de la ciudad balnearia.

El presidente del Incaa, Ralph Haiek, comparte esta idea. "No veíamos que estuviera dirigido al público como sí lo están Mar del Plata, el Bafici y otros festivales que apoyamos en toda la Argentina. Era de un costo oneroso teniendo en cuenta la respuesta del público", dice Haiek, y luego explica: "La característica de este nuevo festival es que sea familiar y joven, lo cual me parece mucho más interesante. Entra la experiencia de 50 años de Sitges, que es como una ciudad hermana de Pinamar. Es un festival que tiene buena programación, figuras invitadas y la participación de la gente".

Para el intendente, el festival de género ofrecerá un segmento cinematográfico que está en plena expansión en la Argentina. "Pinamar es ideal por el misterio del bosque y la desolación de la playa en invierno, que ofrecen dos escenarios naturales donde es fácil imaginar y ofrecer actividades fantásticas y de terror", concluye.

Con respecto a la edición cero del festival, que se realizará entre el 29 de marzo y el 1º de abril de 2018, el coordinador de Blood Window, Javier Fernández, cuenta que tendrá entre 5 y 10 películas seleccionadas entre lo más destacado de la programación de Sitges. También habrá actividades especiales e invitados, y se promoverá que la ciudad sea parte de la experiencia, con decoraciones en locales y restaurantes.

Sin una marca como Sitges detrás, apoyándose en un pequeño subsidio del Incaa y trabajo voluntario de todos los miembros de la organización, el Buenos Aires Rojo Sangre logró llegar a su 18» edición con una expansión a una segunda sede y un destacado invitado extranjero: el escritor y director Mick Garris.

"Empezamos en el 2000, cuando el cine de género no era bien visto, era considerado menor -cuenta el director del festival, Gabriel Schipani-. Como había algunos largos y cortos independientes de género que no tenían dónde exhibirlo, empezamos un festival muy chico en un microcine de la facultad de Sociales. A partir de ahí empezamos un crecimiento sostenido. Pasamos al San Martín, de ahí al Tita Merello cuando era sala del Incaa y después al complejo Multiplex de Lavalle. Al principio era una muestra y pasamos a ser un festival internacional competitivo. Ahora tenemos dos sedes: la de Lavalle y el Multiplex Belgrano".

En la edición actual, que continúa hasta el domingo, hay películas argentinas como Aterrados, de Demián Rugna, y el giallo local Mirada de cristal, de Ezequiel Endelman y Leandro Montejano, entre muchas otras. También, films internacionales en competencia y una sección de clásicos que incluye la obra maestra británica El quinteto de la muerte, de Alexander Mackendrick.

Más allá de eventos propios como el BARS, el género se fue colando en los grandes festivales nacionales, siguiendo una tendencia internacional. "En los últimos años se ve que muchos festivales fueron incorporando en su programación regular películas de género y también la inclusión de secciones exclusivas de medianoche que se dedican a ese cine -comenta Pablo Conde, programador del festival de Mar del Plata-. Todo esto tal vez tenga que ver con que la gente que está trabajando en festivales viene de ver mucho cine de género y de reivindicar a grandes directores como John Carpenter, Joe Dante, John Landis, Dario Argento. Desde la industria se están haciendo muchas películas inspiradas en la obra de ellos. Los hijos de los 70 y 80 supieron incorporar al género como parte indivisible del arte cinematográfico".

En las medianoches de Mar del Plata, Conde suele ser el maestro de ceremonias de una celebración cinéfila de un público más entusiasta y expresivo de lo habitual. "Esas funciones venían haciendo ruido, pero este año fue una explosión total, con casi todas rondando los 400 espectadores -cuenta el programador-. Hace muchos años que el festival apoya este tipo de cine no sólo desde Hora Cero, sino también desde Las Venas Abiertas, una sección de cine de género latinoamericano".

El consenso entre los entrevistados es que el interés por el género a nivel local está ligado al crecimiento en la producción de este tipo de películas en la Argentina. En este crecimiento están involucrados el trabajo de directores como Tamae Garateguy, Daniel de la Vega, Nicanor Loretti y la productora Farsa, entre muchos otros; las iniciativas de apoyo del Incaa con el sello Blood Window, que engloba la participación del cine nacional de género en mercados y festivales internacionales como Cannes, sumado a un concurso que este año tuvo 400 productoras, guionistas y directores como participantes, y también la creación de una Liga de Cine de Género Argentina.

Para algunos de los jugadores de la industria se trata de una buena ecuación en la que la respuesta positiva del público es vital; para otros es simple amor incondicional al género. En definitiva, el cine que genera adrenalina sigue creciendo y cautivando a los espectadores.

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