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Ir a comprar con changuito o bolsa propia reutilizable ya se volvió un hábito

Los vecinos se adaptaron a la prohibición, hace casi un año, de las bolsas livianas de polietileno; al principio, hubo reticencia

Lunes 04 de diciembre de 2017
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LA NACION
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Los clientes ya van a comprar con carritos o bolsas reutilizables
Los clientes ya van a comprar con carritos o bolsas reutilizables. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

Pasó casi un año del adiós definitivo a las bolsas plásticas livianas del tipo "camiseta", esas que el consumidor porteño solía pedirle al cajero para guardar los productos que acababa de comprar. Desde el 1º de enero de este año, super e hipermercados y autoservicios dejaron de proveerlas obligados por la resolución 341/16 del gobierno porteño.

A 11 meses de la prohibición, con sectores como la industria del plástico aún en contra de esta medida, el cambio de hábitos logró instalarse entre la gente.

En una recorrida por hipermercados de grandes cadenas, supermercados chinos y locales de barrio, la mayoría de los vecinos consultados coincidieron en una misma reflexión: si durante los primeros días de la campaña muchos pensaban que sería un fracaso, la práctica de salir a hacer las compras equipados con bolsa o changuito se convirtió con el tiempo en un gesto casi automático.

"Seguí yendo al súper sin bolsa ni changuito, y cuando estaba pagando me daba cuenta de que no tenía dónde llevar las cosas y ahí mismo pedía alguna caja de cartón para guardar la compra. En algunos supermercados habían puesto un canasto grande con cajas de cartón para los olvidadizos como yo -recordó Marina Rojtchen, una vecina de Belgrano-. En ese momento me fastidiaba, pero ahora ya es un hábito adquirido. En la cartera siempre tengo una bolsa de esas que se hacen chiquitas y no ocupan nada de espacio. Creo que es algo más que ayuda a cuidar el medio ambiente. Ya casi no ves bolsas verdes volando por la calle".

La última impresión de Rojtchen es, precisamente, una de las razones que esgrimió el gobierno porteño cuando hizo el anuncio oficial. Casi un año después, Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público, se mostró satisfecho con la respuesta de los vecinos. "Tomaron la decisión con naturalidad. Los cambios de hábitos se dan con el tiempo, pero basta con un solo día para empezar y tomar conciencia de que también depende de nosotros cuidar el medio ambiente", señaló el funcionario.

Según detalla, los 400 millones de bolsas plásticas que no se entregaron en este tiempo facilitaron, entre otras cosas, la limpieza de los arroyos entubados. "Un tercio de los residuos recolectados durante la limpieza de los arroyos entubados eran bolsas plásticas, que en los túneles pluviales aliviadores suelen formar diques que perjudican el desagote del agua. Esa situación cambió, hoy los arroyos tienen un mejor escurrimiento", ejemplificó.

La resolución 341/16 de la Ciudad prohibió la entrega de bolsas de polietileno inferior a 50 micrones de espesor. Desde entonces, se instrumentó un sistema de control a los comercios afectados con el fin de detectar algún tipo de incumplimiento, que podría ser penado con multas de alrededor de $ 100.000. De acuerdo con los datos oficiales, durante los últimos 11 meses se hicieron 5232 inspecciones. "Y se labraron 539 actas", detalló un informe del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.

Consultados sobre la respuesta de los consumidores, algunos de los supermercados que concentran la mayor cantidad de ventas en la Capital, como Carrefour y Walmart, coincidieron en que desde la entrada en vigor del cobro de las bolsas plásticas, en octubre de 2012, la cantidad de bolsas que entregaban las cadenas había logrado reducirse en un 70%. Fue el paso anterior a la prohibición de las livianas. "Las sucursales de Carrefour se utilizaron para hacer las primeras pruebas piloto -recordó Candela Arias, gerente de sustentabilidad de Carrefour Argentina-. Fue un trabajo articulado con la Agencia de Protección Ambiental y el gobierno de la ciudad, y la aceptación de la medida nos dio la pauta de un cambio de hábito de los consumidores".

Un registro similar tienen en Walmart. Explicaron que "desde el momento en que se había definido el cobro de las bolsas plásticas como estrategia para desincentivar su venta se había logrado reducir el consumo en un 75%".

Pérdida de trabajos

Sobre este punto armó su descargo la industria del plástico, agrupada en Ecoplas, cuando presentó un informe de la situación actual. Fueron muy críticos de la medida.

"El caballito de batalla del gobierno porteño es que ahora las bolsas no andan volando por la calle. Pero la realidad es que cuando se empezó a cobrar por las bolsas y se las diferenció por colores, verdes para lo reciclable y negras para los desechos húmedos, su uso fue mucho más racional y casi el 80% se reutilizaba para separar los residuos domésticos -argumentó Sergio Hilbrecht, gerente de la Cámara Argentina de la Industria Plástica (CAIP)-. Desde que erradicaron las bolsas livianas de los supermercados, la gente tiene que comprar otras bolsas de residuos, también de polietileno, pero la diferencia es que se retrocedió en la separación de residuos. El problema lo tienen ahora los recolectores urbanos, que no pueden diferenciar el contenido. Y las cooperativas reciben menos productos reciclables".

Por otra parte, agregó Hilbrecht, al haberse prohibido las bolsas de polietileno inferior a 50 micrones de espesor, "muchos de los comercios se adaptaron y venden bolsas más gruesas, pero son pocos. El precio es mayor y la presión del gobierno porteño los desalienta".

Este tipo de bolsas suelen estar disponibles en los supermercados chinos a un precio de $ 2. Pero, según confiaron dueños de varios de esos establecimientos, la mayoría de la gente llega con su propia bolsa y sólo las piden ocasionalmente los clientes que se olvidan de traer la suya o compran de paso.

"En la Argentina no tenemos ley de envase, que es el verdadero promotor para erradicar los basureros a cielo abierto", enfatizaron desde CAIP. Aseguraron que, a casi un año de la medida, en las empresas productoras de bolsas plásticas se perdieron 700 puestos de trabajo en forma directa. "Hay plantas que deben suspender sus actividades algunos días porque no tienen plástico para operar", remató Hilbrecht.

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