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Edwin Cardona fue una señal de alivio para el mal de ausencias de Boca y mostró el camino de la victoria

El volante fue una pieza distinguida para un equipo con muchas bajas; el triunfo ante Arsenal por 2-0 en la Bombonera se antojaba imperioso

Domingo 03 de diciembre de 2017 • 22:09
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Edwin Cardona aportó el juego de Boca ante Arsenal
Edwin Cardona aportó el juego de Boca ante Arsenal. Foto: Daniel Jayo

Hasta hace unas semanas, Boca le hubiese ganado a Arsenal con un parpadeo, en un ejercicio de rutina. Este domingo tuvo que esperar hasta el primer minuto de descuento para sentir que tenía el triunfo asegurado. En un equipo raleado por las bajas, el colombiano Edwin Cardona rescató algunas señas del Boca que supo ser un puntero apabullante de la Superliga y que ahora lo tiene a San Lorenzo en una febril persecución. A falta de una fecha para que baje el telón del 2017, el Ciclón se puso a tiro para cuando en febrero reciba a Boca en el Nuevo Gasómetro.

Las dinámicas son cambiantes en el fútbol. De la formación estable y los triunfos en serie se pasó al goteo de lesionados y suspendidos, y a dos derrotas que alteraron el panorama general. De repente afloran las dudas y la incertidumbre. Y a Arsenal ya no se le gana sin bajar del micro, sino que hay que demostrar que el plantel y el cuerpo técnico tienen capacidad de reacción y hay recambio para cubrir piezas claves. Este Boca sin Gago, Pablo Pérez y Benedetto, y en menor medida Goltz, resigna un potencial más que considerable.

En este contexto, que la oposición haya sido Arsenal es una buena oportunidad que Boca aprovechó, aun sin hacer un partido redondo ni disimular que era un equipo emparchado. Arsenal no es un desastre ni desprecia la pelota, pero se vence solo, lleva la derrota pintada en el rostro. La escasez de recursos se le termina notando. Ocho caídas en once fechas es la condena que lo tiene en el último puesto.

A Boca le alcanzó con un rendimiento apenas correcto. Hasta en algún momento necesitó del empuje y el aliento que bajaron de las tribunas. No sólo para que llegara el primer gol, sino también para que el equipo se despierte y levante la guardia cuando Rolón estuvo cerca del empate con un remate cruzado dentro del área.

El gol de Cardona, que selló el 2-0

Pasaron los días de abundancia, ahora Boca cuenta las monedas hasta que vuelva a capitalizarse. Ayer le hacía falta que algunos titulares absorbieran más responsabilidad de la habitual y que los reemplazantes no desentonaran. La fórmula del gol pasó por la combinación de estos dos factores. Las intermitencias de Cardona pueden poner nervioso a más de uno; se enchufa y desconecta sin previo aviso. En algún momento aparenta ser indolente, y en otro arranca, pide la pelota, conduce y arma una jugada de gol. Lo hizo cuando el reloj había avanzado bastante y la impaciencia asomaba. El colombiano aceleró de izquierda a derecha, metió una primera asistencia profunda, le volvió la pelota y sacó el centro combado para que lo empalmara Vadalá. El pibe de 20 años al que nadie imaginaba hasta hace unas semanas, el que se metió por el hueco que dejaron los lesionados, Benedetto, Bou y Benítez, se convirtió en el jugador de la victoria.

Vadalá no tiene el físico ni las características de un centro-delantero típico. Tiene la pinta del escapista, del que aparece por sorpresa, del que está a la expectativa de cualquier descuido. Se mueve para que lo busquen. Lo encontró Cardona con una buena asistencia y tuvo otro par de oportunidades en las que le faltó precisión. En la emergencia, Vadalá cumplió y se llevó el reconocimiento de los hinchas cuando fue reemplazado por Bouzat.

La falta de eficacia, una rareza

Habían pasado 174 minutos para que Boca volviera al gol, una eternidad para un equipo que concretaba mucho, por ambicioso y porque lo tenía a Benedetto, máximo anotador del torneo, con 9. Justamente desde el penal del N° 9 ante Racing, partido en el que se lesionó gravemente en el segundo tiempo, Boca se había quedado mudo de festejos. Perder a la principal arma ofensiva fue un impacto que cuesta asimilar y del que no es sencillo reponerse.

Fue el último partido del año de Boca en la Bombonera (eficacia del 73 por ciento, con 10 victorias, un empate y tres derrotas). Es el escenario en el que en el primer semestre puso en riesgo el camino al título con la derrota ante River, pero también el lugar en el que reaccionó inmediatamente con los éxitos frente a Newell's e Independiente para reconducir la dirección a la corona.

Vadalá, autor del primer gol de Boca
Vadalá, autor del primer gol de Boca. Foto: Daniel Jayo

Al calor de su gente también tuvo un arranque demoledor en la Superliga, hasta que Racing abrió un paréntesis. Anoche hacía más falta que nunca la contención del hincha para que una formación inédita se encontrara y entendiera más rápido. La defensa dio algunos síntomas de apuro, Nández fue de mayor a menor, Barrios cumplió con la orden del cuerpo técnico de desprenderse rápido de la pelota, de Pavón se esperaba más y Espinoza sigue sin soltarse, como si le pesara la responsabilidad.

Cardona, cuando Arsenal tenía diez jugadores por la expulsión de Ferreyra (brutal planchazo a Fabra), con un zurdazo en el descuento le puso algo más de color al triunfo. Un toque de calidad y distinción en una victoria pintada con brocha gorda, sí, pero reluciente porque ponía luz tras dos derrotas consecutivas. Cuando Boca vuelva a la Bombonera en febrero puede estar Ábila, quizá Tevez, a lo mejor algún refuerzo más, ya con el foco puesto en la Copa Libertadores, que le reclamará máxima atención. Ayer tuvo que buscar en la profundidad del plantel para defender la punta.

Lo mejor del triunfo de Boca

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