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Con Andrea Chénier cierra la temporada lírica

Tras la renuncia de Lucrecia Martel, Matías Cambiasso asumió la régie de la ópera de Umberto Giordano; José Cura, su estrella

Martes 05 de diciembre de 2017
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LA NACION
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Cuando esta noche se abra el telón y el escenario del Teatro Colón quede al descubierto, la temporada lírica empezará a transitar su último capítulo con la historia de André Chénier, el joven poeta que durante la Revolución Francesa se atrevió a denunciar en voz alta todas aquellas injusticias que veía. Considerada una de las obras cumbres del verismo, la ópera más famosa de Umberto Giordano, Andrea Chénier, cuyo libreto fue escrito por Luigi Illica (La Bohème, Tosca, Madame Butterfly, La Wally, Aurora), tendrá como protagonista al tenor José Cura.

Pero no fue sencillo el tránsito hasta este presente de estreno. Un mes atrás y debido a problemas de salud, la cineasta Lucrecia Martel renunció a lo que hubiese sido su debut como directora artística en una ópera. El reto de hacerse cargo de la régie lo asumió Matías Cambiasso junto a todo el equipo del teatro. En tanto, el rumano Christian Badea y Mario Perusso se turnarán la batuta al frente de la Orquesta Estable.

José Cura y el papel de su vida
José Cura y el papel de su vida. Foto: Máximo Parpagnoli / Teatro Colón

La aparición del protagonista en esta ópera impacta desde el primer momento. Es que aquí todo sucede de manera vertiginosa. Sin espacio para oberturas y sólo con una breve introducción, nos encontramos casi de inmediato con "Un di all'azzurrospazio", esa aria tan poderosa con la que Chénier pone a todos en su sitio luego de haber sido objeto de sus burlas. Con esta canción de protesta al mejor estilo del primer Bob Dylan, como la define José Cura, fue con la cual su destino como tenor se activó de manera definitiva. "Cuando ya casi daba por fracasada mi aventura buscando un lugar para poder cantar en Europa, la canté para el maestro Bandera y de inmediato me puso en contacto con un agente, ese fue el verdadero comienzo de todo. Luego de esto y tres años después, en 1994, fue también con ella que gané el Operalia. Por lo que este rol, que es para mí un rol de vida, tiene además una importancia desde lo sentimental", cuenta Cura, quien hoy cumple 55 años.

En cualquier búsqueda que se haga sobre Andrea Chénier aparece de inmediato esta definición: drama de ambiente histórico en 4 actos. También dentro de su texto hay clarísimas referencias al momento en que tiene lugar toda la trama, por lo que sacarla de ese contexto sería una labor muy complicada. Ante esta posibilidad, el tenor afirma respetar y admirar el coraje de otros artistas cuando se animan a explorar nuevos caminos. "Creo que es necesario y fundamental, si no seguiríamos en el paleolítico. Pero también es cierto que entre el coraje por la experimentación y el ridículo hay una diferencia, en eso estriba el equilibrio. Cuando se habla de la Revolución Francesa uno tiene que estar allí y no en otro lado porque las situaciones son muy fuertes. En este caso en particular estamos históricamente al ciento por ciento. Es una puesta que tiene la serenidad de la tradición, no tiene caprichos".

La profunda entrega por su patria y su compromiso como poeta en la búsqueda de la belleza, el amor y la verdad se mantienen intactos en Chénier a lo largo de toda la obra. En ningún momento sufre la transformación que frente a los sucesos experimentan los otros. Él es siempre ese idealista que decide apoyar una revolución necesaria y lo hace desde su lado intelectual, pero al ver que aquello que había abrazado comienza a parecerse peligrosamente a lo que antes había atacado, lo denuncia y, como consecuencia, se mete en problemas. "Esta es la parte que confirma mi identificación con Chénier. Era un hombre al que este eufemismo de hipocresía que hoy se le da el nombre de políticamente correcto, no se le aplicaba. Quizás a la edad que uno tiene hoy ese idealismo haya evolucionado hacia uno más estoico y uno pueda canalizarlo hacia cosas que valgan la pena, pero a Chénier su historia no le dio tiempo de hacerlo, así que para interpretarlo hay que meterse en esa piel del joven idealista romántico que fue".

En esta ópera de Giordano existe una perfecta conjunción entre libreto y música. El compositor, como una manera de reafirmar el momento histórico, introduce música claramente identificada con la revolución, como es el caso de "La Carmagnole", esa canción campesina que se transformó casi en su himno. Para Cura, que fue compositor y director de orquesta antes de dedicarse al canto, la relación que establece con el director de orquesta la define como similar a la que se da entre dos bailarines en igualdad de prerrogativas. "Si mi pareja sabe bailar y guía bien, yo lo dejo y disfruto de la relajación de no tener que ser el que está a cargo de la situación. En este momento me encuentro en el escenario ideal con Badea, a quien considero un gran director y que conoce esta obra al dedillo. No se le escapa ningún detalle y ha hecho una labor preciosista con la orquesta".

A Carlo Gérard, el sirviente convertido en revolucionario, lo interpretan Fabián Veloz y Leonardo Estévez, y María Pía Piscitelli y Daniela Tabernig se turnan en el papel de Maddalena di Coigny. Para Cura, ya las prerrogativas están dadas y afirma que quizá se sienta un poco de presión extra por toda la expectativa generada con esta producción. Sin embargo, por experiencia propia sabe que cuando las situaciones se tornan difíciles es cuando sale lo mejor de cada uno. "Aquí todos hemos hecho un trabajo espectacular. En el elenco hay jóvenes y gente más experimentada, pero todos estamos llenos de ganas y convencidos de aquello que mostraremos en el escenario. Además hubo una conjunción astral para que yo esté hoy aquí. Normalmente trato de dejar libre la fecha de mi cumpleaños y por eso, aparte de mi profundo amor por el que es el teatro de mi infancia musical, fue que pude comprometerme para el rol. ¡Voy a regalarme un cumpleaños en el Colón!"

Contratiempos

Esta versión del título de Giordano sufrió varias bajas y cambios desde su anuncio. Los más notables fueron las caídas del tenor Marcelo Álvarez (reemplazado por José Cura) y, ya casi sobre el estreno, el de la directora de escena Lucrecia Martel, sustituida por Matías Cambiasso. A esos cambios deben sumarse el del director musical, que iba a ser inicialmente Donato Renzetti, y por el lado de las voces, de Anna Pirozzi y Roberto Frontali, en cuyo lugar cantarán María Pía Piscitelli y Fabián Veloz.

Andrea Chénier

Ópera de Umberto Giordano, con libreto de Luigi Illica

Teatro Colón, Libertad 621

Funciones, hoy, sábado, martes 12, miércoles 13 y sábado 16, a las 20; domingo 10, a las 17

Entradas, desde 160 pesos

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