Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Las amenazas de bomba ahora empañan las fiestas de egresados

Durante el último mes, al menos 30 festejos tuvieron que ser interrumpidos por llamados anónimos recibidos en el 911

Martes 05 de diciembre de 2017 • 11:32
SEGUIR
LA NACION
0
Foto: Archivo / LA NACION

La música dejó de sonar y las luces se encendieron repentinamente. Eran las tres de la mañana en Museum, el miércoles pasado, y los estudiantes del colegio Esteban Echeverría estaban en plena fiesta de egresados cuando un llamado anónimo al 911, que alertaba sobre una amenaza de bomba, empañó la noche.

"El encargado del boliche se acercó a los padres que estábamos en la fiesta para explicarnos la situación, y que debían evacuar el local y seguir las normas que establece el protocolo para estos casos -relata Silvana Balestrini, madre de uno de los chicos que organizaban el festejo-. Por suerte el escuadrón antibomba llegó bastante rápido y no hubo ningún riesgo para los chicos, pero cuando volvieron a ingresar, parece que algunos jóvenes que no eran de la fiesta aprovecharon la situación para colarse como invitados, y adentro del local luego se sucedieron algunos robos. Se armó un disturbio que no pasó a mayores y después todo siguió con normalidad. Pero por culpa de ese episodio se arruinó el festejo que estaban organizando desde hace un año."

Laola de amenzas de bomba que padecieron este año las escuelas porteñas se trasladó en este último trimestre a otro escenario. Los estudiantes siguen siendo protagonistas, pero el nuevo objetivo son las fiestas de egresados: ese festejo de cierre tan esperado para el cual los alumnos juntan plata durante todo el año con el fin de afrontar el alquiler de uno de estos espacios, con costos que varían entre los 50.000 y los 120.000 pesos.

Según denuncian desde la Cámara de Empresarios de Discotecas y Entretenimiento de la Ciudad (Cedeba), solamente en el último mes se recibieron al menos unos 30 llamados por amenzas de bomba en varias de las discotecas porteñas donde se realizan este tipo de eventos, como Museum, Club Araoz, América y Kravi, entre otros.

"En quince días recibimos ocho amenzas -detalla Christian Gómez, encargado de Museum, que lleva el peor récord de esta nueva modalidad desde que empezaron las fiestas de egresados, a mediados de octubre pasado-. Es un calvario, y lamentablemente parece que se convirtió en una moda. La fiesta se interrumpe, llamamos a la comisaría y evacuamos a todos los chicos y los llevamos hasta la esquina, que es el punto de encuentro establecido. Pero tener a 1000 chicos en la calle implica un riesgo. Como padre uno piensa que sus hijos están dentro del local, divirtiéndose, y resulta que a mitad de la madrugada están todos en la calle", dice Gómez.

Fuentes de la Policía de la Ciudad confirmaron a LA NACION que han recibido varias denuncias durante el mes pasado: "El protocolo que se utiliza en los casos de amenaza de bomba es similar al de cualquier establecimiento público. Primero se destina una patrulla y luego se da intervención a la brigada de explosivos que inspecciona el lugar. Si no hay nada se declara que la amenaza es falsa y se retoma la actividad".

Falsa alarma

En todos los casos sin excepción, afirma Jorge Becco, presidente de Cedeba, se trató de falsas amenazas. "Apelamos a la Justicia federal, y como sucedió en muchos de los casos que afectaron a los colegios, exigimos que se investigue para identificar a los responsables y que se estipulen las sanciones que corresponden. Hubo fallos judiciales ejemplares en algunos casos, donde el juez dictaminó que hubo intención directa de causar daño -reclama Becco-. En algunas ocasiones son los mismos alumnos los que dicen que los responsables de estos llamados al 911 son otros chicos que no fueron invitados a la fiesta y lo hacen como chiste, como una manera de garantizarse la entrada luego de la evacuación. Pero también hay mucha gente inescrupulosa que no puede realizar estos eventos porque no cumplen con los requisitos y entonces buscan el perjuicio del negocio de otro."

Gustavo Rosse es uno de los padres que, hace exactamente un mes, presenció esta situación cuando estaba en la fiesta de egresados de su hija, también en Museum, que terminó 5° año en la Escuela de Comercio N°34, Monseñor Miguel de Andrea. "Había mucha gente en la puerta que no tenía entrada, y justo estaba ahí cuando se acercó un chico y dijo: Y si hay una amenaza de bomba... ¿Después entramos todos? No hice caso al comentario, pero una hora después alguien llamó al 911 y el gerente del boliche nos explicó que teníamos que evacuar. Por suerte la brigada de explosivos llegó rápido, los chicos salieron de forma ordenada, no hubo ningún problema y volvió todo a la normalidad", recuerda Rosse, a quien luego el grupo de amigos de su hija le comentó que "el recurso" de la amenza de bomba se había convertido en algo frecuente.

Requisitos y controles

Las fiestas de egresados se realizan los días de semana en los boliches porteños habilitados como Clase C, que sólo tienen permitido hacerlo entre los meses de septiembre y diciembre, y no antes, como ocurría el año pasado. Así lo dispuso la Agencia Gubernamental de Control (AGC), y la medida se tomó luego de que se detectara que en algunas fiestas de egresados firmaban como responsables las mismas cinco personas. La irregularidad impulsó una investigación interna donde se descubrió que eran los organizadores de las fiestas los que firmaban los consentimientos de los chicos para realizarlas. A partir de entonces, y según explican los encargados de Museum, se reforzaron los requisitos. "Tiene que haber seis padres durante toda la noche, hasta el cierre -señala Christian Gómez-. Y son ellos los que deben presentarnos las partidas de nacimiento certificadas para que luego como discoteca tengamos el permiso correspondiente. El gobierno porteño realiza inspecciones constantemente. De hecho, una de las últimas amenazas de bomba que recibimos fue en presencia de funcionarios de la Agencia Gubernamental de Control."

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas