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Macri no se deja encasillar

Martes 05 de diciembre de 2017
PARA LA NACION
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Cuando Mauricio Macri ganó las elecciones de 2015, voces entre sorprendidas y disgustadas lo definieron como alguien de fuera de la política. Después de haber ejercido el más alto cargo político por casi dos años y habiendo obtenido un rotundo triunfo electoral en octubre pasado, siguen escuchándose voces que se preguntan "qué animal del zoológico político es Cambiemos". Todo esto llama a reflexionar sobre las razones por las cuales continúan esas dudas y permite señalar algunas premisas sobre las que se apoya la política de Macri.

En cuanto a las dudas, estas parecen guardar relación con lo que ciertos intelectuales consideran que debe ser un discurso propio de la política. Al respecto, Sartori distingue tres tipos de lenguajes políticos: el de la filosofía política, que se mueve en el dominio especulativo; el de la ciencia política, que busca un conocimiento empírico que le dé validez científica, y el discurso común sobre la política, al alcance de todos. Para aquellos intelectuales, pertenecer a la clase política requiere transitar un lenguaje próximo al de la filosofía política (en sintonía con el pensamiento de Platón, partidario de que el gobierno sea ejercido por los filósofos), sin distraerse en los problemas técnicos referidos a cómo crear los bienes requeridos para satisfacer las necesidades materiales de los ciudadanos.

Ese fue el discurso utilizado por la socialdemocracia argentina, cuyos mejores exponentes fueron señalados como doctrinarios y hasta "docentes" de los principios de la democracia, al tiempo que descuidaban los temas referidos a cómo solventar las necesidades básicas de la población (basta recordar aquello de que "con la democracia se come, se cura y se educa"). En cuanto al peronismo, aun con un discurso menos republicano, su adhesión a la doctrina social de la Iglesia y sus postulados relativos a una comunidad organizada permitirían considerarlos como parte de la clase política. Y en este caso también la resolución de los problemas materiales está ausente del discurso, ya que si bien se promete la justicia social, sólo se habla del combate del capital sin ofrecer un modo de producción alternativo.

Pasando ahora a características de la política en Macri (negada por analistas que se contradicen al señalarlo como representante del neoliberalismo), su discurso no se deja encasillar en esquemas tradicionales. Por un lado privilegia una concepción en la cual el ciudadano determina su futuro a partir de esfuerzos individuales, pero se aleja del neoliberalismo al no dejar al ciudadano a merced del mercado, ya que moviliza el aparato del Estado para atender la emergencia social combatiendo la pobreza y proponiendo los cambios estructurales necesarios para un ataque genuino a la exclusión social a través del empleo y condiciones laborales dignas. Se aleja así del populismo, que con épica autoritaria sólo supo cosechar estancamiento económico y pobreza.

La política de Macri se destaca además por algunas premisas elementales que sin embargo fueron ignoradas sistemáticamente: no gastar más de lo que se recauda, no imponer una carga impositiva que ahuyente las inversiones y remover los obstáculos para que pueda crearse la riqueza que se quiere distribuir. Premisas que se aplican con un gradualismo alejado de cualquier ajuste salvaje y con acuerdos que favorecen cambios más perdurables que aquellos que se imponen desde el poder.

Sociólogo

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