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Claudio Biaggio: "Cuando un futbolista le cree al DT, todo es más sencillo"

El técnico que tendrá su gran chance en San Lorenzo se siente capacitado: "No soy un improvisado que llegué a primera de la nada; fueron once años de trabajo y sacrificio", señala

Martes 05 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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Disfruta el momento. Lo siente suyo. Claudio Darío Biaggio , 50 años, camina eléctrico y sonriente por la Ciudad Deportiva de San Lorenzo . Nadie podrá negar en territorio azulgrana que ese director técnico que llegó de urgencia a la primera por un partido y los buenos resultados le permitieron seguir con otros tantos se hizo "de abajo". Conoce cada metro del club y no sólo por su paso como jugador: antes de su presente, transitó un extenso camino por las divisiones inferiores. De pronto, se topa con un rostro conocido. Se abrazan. "¡Felicitaciones! Este es un camino largo. Seguí trabajando con paciencia y sacrificio", le dice a Matías Palacios, el juvenil de la octava que se consagró recientemente campeón sudamericano con el Sub 15 argentino. "Imaginate que acá adentro conozco a todos los chicos que nacieron desde 1992 hasta el 2000", explica el Pampa en una entrevista con la nacion.

Atrás quedó el ciclo de Diego Aguirre. Dos meses y cuatro días después del debut de Biaggio en su interinato con triunfo sobre Estudiantes de La Plata, el DT cosechó 22 puntos sobre 27 en disputa. El recorrido incluyó siete victorias, una igualdad y apenas una derrota (Banfield). Así, el Pampa se ganó su lugar y seguirá en el banco de suplentes en el inicio de 2018.

-Hoy se habla mucho de las nuevas generaciones. ¿Los chicos están dispuestos al sacrificio?

-Depende de cómo los eduques desde pequeños. San Lorenzo lleva cinco años con una modalidad de trabajo. Se los exige al máximo, con mentalidad ganadora, humildad y sacrificio. Los chicos del interior vienen y se desviven por lucirse. Yo vi llegar a primera a Romagnoli, Erviti, Guillermo Franco, Romeo, Pipa Estévez, todos súper preparados. En cambio hoy suben más rápido y a veces sin preparación ni adaptación. El club en juveniles hace hincapié en todo eso, la llegada de Hugo Tocalli lo potenció. El fútbol de hoy sólo te da un puñado de partidos para demostrar que podés está en primera y para eso tenés que estar preparado desde antes.

-¿En qué momento apareció el director técnico en vos?

-Cuando dejé de jugar profesionalmente me pregunté qué quería para mi vida. Te encontrás en tu casa sin saber qué hacer. Y yo dejé de grande, a los 42. Pero en esos años finales me ayudaron muchas personas del interior en el torneo Argentino: clubes de Teodelina, Mercedes, Río Cuarto, La Plata. Hice el curso de entrenador y San Lorenzo me abrió las puertas en sus inferiores. Me di cuenta de que me gustaba enseñarles a los chicos. Empecé por la novena división, luego la octava y así fui creciendo hasta la reserva.

-¿De qué manera le llegás a los jugadores?

-Con simpleza. A mí me gustaba que los entrenadores no me dieran vueltas, que sean simples. Estoy o no estoy. Trato de ser directo, franco, con la idea de explotar las mayores virtudes del jugador. Héctor Veira me marcó mucho en eso. Además, intento explicarles a los chicos cómo ser mejores profesionales y de qué forma manejarse bien afuera de la cancha. A los grandes no hace falta: los de San Lorenzo son muy profesionales. Acá, si no te cuidás, no podés jugar.

-¿Qué entrenadores te marcaron?

-La mayoría: El Bambino Veira, Coco Basile, Russo, Castelli, Gareca. Al Tigre lo tuve en Colón y me enseñó mucho. Y en los torneos del interior Gugnali, Carrió, Vieytes, Arbío. De todos saqué cosas positivas. Y las malas son las que intento no repetir ahora.

-¿Tu equipo tiene rasgos de lo que vos eras como jugador?

-Sí, seguro. Yo era muy exigente conmigo mismo e intento impregnarle optimismo, sacrificio, nunca dar una pelota por perdida. Me gusta buscar los partidos y no resignarme nunca. Los jugadores de San Lorenzo me dieron la posibilidad.

-¿Qué errores frecuentes notás en los centrodelanteros de hoy?

-Ahora el fútbol es mucho más dinámico. No obstante, la fricción es la misma y yo era un loco que chocaba contra todos los defensores. Creo que no hay muchos centrodelanteros en el país. En San Lorenzo, Nicolás Blandi es muy completo, se perfila de gran manera y tiene movimientos interesantes, algo que a mí me faltaba. Los que vienen detrás de él son jóvenes y tienen todo por crecer: Reniero, Conechny y Germán Berterame.

-¿Qué te falta como director técnico?

-(Piensa). Me preparé durante once años para conseguir esta oportunidad. Para llegar a un equipo de primera y demostrar que estoy al nivel de este fútbol. En la Argentina son pocos los clubes con proyectos a largo plazo: River con Gallardo y Boca con los Barros Schelotto. Puedo sumar a Zielinski cuando estuvo en Belgrano. Después no sé si hay otros con esas ideas. Si no ganás viene el cambio: el presente torneo lo ratifica. Me veo capacitado, armamos un grupo de trabajo muy bueno.

-¿Hay algo que no negocies con un futbolista?

-Por supuesto: el sacrificio, la entrega y la humildad. Yo soy transparente y derecho en ese aspecto.

-¿Podés ser amigo de tus dirigidos?

-Estuve de los dos lados y como jugador me entrenaron personas distantes y otras que conversaban mucho más. En los dos casos me fue bien. A mí me gusta charlar, ver sus caras, saber cómo están, brindarles confianza. Tengo 30 futbolistas y muchos no van a estar contentos si no juegan. Pero al menos quiero saber cómo se sienten. El contacto con el jugador es positivo. Recién arranco y soy así, no sé cómo será mi postura dentro de diez años.

-¿Qué es lo más difícil que tiene ser DT de San Lorenzo?

-Estar acá es el sueño de cualquiera. No hay nada difícil. Lo más complejo es tener 30 jugadores de primer nivel y tomar decisiones correctas para colocar a once.

-¿Te hiciste notar rápidamente recuperando la función del enganche y colocando a Cerutti en su posición natural?

-En la reserva siempre nos gustó jugar con un enganche. No siempre salió bien pero lo intentamos. Y en primera, con la calidad de jugadores que hay, me dije: ?Si no arriesgo y pruebo en San Lorenzo, ¿cuándo?'. Antes lo hablé con Belluschi y Cerutti, es una decisión mutua. Quise liberar a Fernando y juntar a Pocho con Blandi. Sin ánimo de criticar a Aguirre, que me enseñó muchísimo, veía que el centrodelantero estaba muy solo y que Cerutti sólo por la banda no se hacía notar. Salió bien, nos empezaron a creer y cuando un futbolista le cree al DT, todo es más sencillo.

-¿Romagnoli puede ser titular con continuidad?

Pipi es uno más de los 30. Le tocó hacerlo en San Juan y lo hizo muy bien. Él sabe que por delante tiene a Belluschi, que tiene una calidad infernal y es el titular. Ahora Fernando tuvo chances de ir a la selección nacional. Romagnoli cuando jugó estuvo a la altura, es ídolo, es positivo y sabe que lo necesitamos.

-¿En qué momento de estos meses te dijiste que querías ser entrenador de primera acá o donde sea?

-Cuando subí a la primera de San Lorenzo la dirigencia siempre fue clara. La decisión tras la salida de Aguirre abarcaba sólo el partido contra Estudiantes. Pero las cosas salieron bien y eso brindó aire. Me dieron esta chance hasta estos días y en cuatro o cinco partidos ya podés marcar lo que querés. Era el momento que esperé durante muchos años para ser entrenador en la máxima división.

-¿Hubiese sido doloroso si llegaba otro director técnico?

-No, esto es San Lorenzo, una entidad gigante. Los dirigentes tienen la opción de elegir al entrenador que deseen. Nunca me puse en la cabeza ?me quiero ir'. Yo me desempeño para dejar al club lo más arriba posible. En su momento, cuando me dijeron que podía venir otro entrenador yo expliqué que quería seguir creciendo. Si en tu trabajo colocan a otra persona en tu espacio vos también vas a buscar otro destino, es normal. A mí me pasa eso. No soy un improvisado que llegué a primera de la nada. Fueron once años de trabajo y sacrificio.

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