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Subte: Las Brujas, los viejos vagones de la línea A, estrellas de Instagram

La convocatoria, lanzada a través de @IgersBsAs, un colectivo de la red social que reproduce imágenes de la ciudad de Buenos Aires tomadas por sus seguidores, tuvo como objetivo acercar los secretos de parte de la historia del subte porteño a un grupo de aficionados a la fotografía

Jueves 07 de diciembre de 2017
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En el interior de los viejos vagones de madera de la línea A, los aficionados pudieron hacer fotos de todos los detalles
En el interior de los viejos vagones de madera de la línea A, los aficionados pudieron hacer fotos de todos los detalles. Foto: LA NACION / Mauricio Giambartolomei

La cabina de un vagón que era utilizado en la línea E de subte fue uno de los objetos que mayor atención concentró. Estaba bajo un tinglado altísimo, al lado de bogies, motores, cajas de baterías y sistema de frenos en reparación, que serán utilizados como repuestos en otras unidades de la red. El General Electric, de fabricación española, está excedido en kilometraje y tiene algunos defectos por lo que será sacado de circulación. Es chatarra ferroviaria, pero un diamante en bruto para los instagramers que están allí midiendo la luz y haciendo turno para tener la mejor imagen de la armadura de hierro caída en desgracia.

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Fueron unas 70 personas que recorrieron los secretos del taller Polvorín, en Caballito, donde descansan los restos de vagones que ya no se utilizan o que fueron restaurados con algún fin particular, como dos antiguos coches de madera de la línea A, bautizados como Las Brujas, por su origen en la fábrica Le Brugeoise, en Bélgica, y que salieron de circulación en diciembre de 2013.

Fue una actividad que realizó el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad al cumplirse un nuevo aniversario de la fundación del subte porteño, el 1° de diciembre pasado. A través del colectivo @IgersBsAs, un perfil de Instagram que suma casi 34.000 seguidores, convocó a fotógrafos aficionados que utilizan la red social para mostrar la ciudad a través de sus lentes. El interés de la gente superó las expectativas: a los dos minutos de abierta la convocatoria ya se habían completo las plazas disponibles y en 20 minutos se anotaron 400 personas.

"Estamos pensando, para la próxima recorrida, cambiar la forma de convocar a la gente porque es muy injusto para los que no están en ese momento en Instagram", admite Néstor Barbitta, realizador audiovisual y uno de los responsables de IgersBsAs. "Es increíble el interés de la gente cuando proponemos nuevas visitas. Muchas veces la convocatoria es abierta, pero en otras, como en esta, hay que respetar cupos", agrega.

Adriana Montaldo Vera y Analía Baggiano son las otras dos patas del movimiento en Buenos Aires del colectivo global que reúne fotógrafos aficionados en todas las ciudades del mundo para compartir postales a través de la red social Instagram. El perfil, @Igers, cuenta con más de 73.000 seguidores. "Con nuestras cuentas personales estamos activos desde que se lanzó Instagram, pero @IgersBsAs nació a finales de 2011 respondiendo a la necesidad de los usuarios de la red social en la ciudad", aporta Montaldo.

Todos los días miles de usuarios suben su foto a Instagram con el hashtag #igersBsAs. Luego los responsables de la cuenta eligen la mejor y la reproducen en su perfil, citando al autor. Además son frecuentes los safaris fotográficos por la ciudad; junto al Gobierno ya recorrieron, junto a miembros del colectivos, el teatro San Martín y la Villa Olímpica.

Mirar y compartir

Las Brujas son coches que tienen más de 100 años. En el taller Polvorín hay dos restaurados que deben tratarse con cuidados especiales; hay otros que aún no fueron puestos en valor y del resto del lote, de casi 80 unidades, algunos fueron donados a entidades de bien público y la mayoría se encuentra en un predio bajo techo.

Por los cuidados se deben armar grupos de cinco personas que se turnan para subir y sacar fotos. "Estas recorridas son increíbles porque te permiten acceder a lugares que, de otra forma, sería imposible llegar, como a éste", cuenta Jorge Medina (@chochomc), mientras espera junto a sus compañeros con los que compartió otras recorridas. "Somos amigos de la vida o nos conocemos en estas actividades, se va formando una buena comunidad", agrega.

Dentro de uno de los vagones Hernán Schmidt (@hernanschmidtok) mide la luz, saca medio cuerpo por una de las ventanillas en busca de la toma perfecta. Luego se fija en los detalles del interior y sigue disparando, sin parar. "Cada uno persigue lo que más le interesa, según sus gustos y el concepto que le quiere dar a su perfil", dice. "Hace muchos años que estoy en Instagram; en algún momento eliminé algunas imágenes, muy personales y de los primeros tiempos, que no iban con la búsqueda actual", se sincera.

Después de dos horas la actividad se va terminando y el taller Polvorín recupera la dinámica habitual. Los aficionados a la fotografía ya cumplieron el deseo de recorrer los rincones donde no habían estado nunca. A partir de ese momento se abre la otra etapa de la convocatoria: elegir las mejores imágenes, subirlas a las redes y compartirlas con el resto de la tribu. Hasta la próxima recorrida.

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