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Copa Argentina: pese a la crisis, Marcelo Gallardo puede conservar su promedio exitoso

Si River vence a Atlético Tucumán, el DT prolongará la marca de un título por semestre

Miércoles 06 de diciembre de 2017
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Gallardo tenía otros objetivos, pero un título siempre suma
Gallardo tenía otros objetivos, pero un título siempre suma. Foto: Archivo

Marcelo Gallardo tenía un plan: poner suplentes en la final de la Copa Argentina para que los titulares llegaran bien fresquitos y enteros físicamente al Mundial de Clubes de Abu Dhabi. Hoy eso parece parte de un relato de ficción. Pero era la idea que tenía el DT de River antes de la semifinal de la Libertadores que su equipo perdió de manera insólita ante Lanús, luego de estar 3 a 0 en el global de la serie.

El escenario actual es otro, completamente opuesto: el campeón de la Libertadores es Gremio, River anda a los tumbos y no tiene que viajar en breve a Oriente Medio sino sólo a Mendoza, y la Copa Argentina asoma como la única posibilidad de cerrar el año con una alegría. Por eso, lejos de aquella idea de dosificar el esfuerzo de los titulares pensando en la principal competencia entre clubes del planeta, el Muñeco pondrá el mejor equipo posible el sábado ante Atlético Tucumán. Para los hinchas de River, la Copa Argentina representa un consuelo menor ante el sueño que tenían de enfrentar al Real Madrid en la final del Mundial de Clubes. Sin embargo, no dejaría de ser otra conquista valiosa para un club que en los últimos cuatro años volvió a acostumbrarse a festejar seguido. Y para Gallardo también tendría un valor especial: le permitiría completar en 2017 el casillero que indica que, desde su llegada a mediados de 2014, ganó al menos un título por año.

Consciente de las reglas del juego, Gallardo sabe que ganarle la final al conjunto tucumano sería algo así como izar la bandera, poco menos que una obligación para River al tener enfrente a un club que no ganó ningún título en la máxima categoría del fútbol argentino. Pero los antecedentes y la historia quedan relegados a un segundo plano para el técnico, preocupado por el desinflado presente de su equipo. "Terminar el año con una alegría dependerá del trabajo que hagamos diariamente en esta semana porque no venimos jugando bien", reconoce. Pero si el técnico realiza una autocrítica que parece sincera, la que hace Ignacio Scocco, el goleador de River, podría definirse como cruda: "El fútbol argentino está muy competitivo y es muy parejo, no se puede regalar nada y no nos podemos permitir tener otro partido como el que, por ejemplo, tuvimos hace unos días contra Newell's. Si jugamos así, podemos perder contra cualquiera", advirtió.

El andar del equipo en la Superliga pone en crisis el favoritismo para ganar la final del sábado a las 19.15. River perdió 5 de 12 partidos, está a 12 puntos de los líderes Boca y San Lorenzo, y el domingo podría quedar a 15 unidades de la cima si su máximo rival le gana a Estudiantes. Más: consiguió apenas 3 de los últimos 18 puntos y tiene una de las tres defensas más goleadas de la Superliga, con 18 goles en contra en 12 juegos (Temperley y Gimnasia recibieron 19). Esos números no son azarosos: son la consecuencia de un equipo endeble atrás, con dificultades para generar juego y sin la contundencia ofensiva que lo supo caracterizar.

Si River llega a conseguir el bicampeonato de la Copa Argentina luego de la consagración en 2016 ante Rosario Central, en Córdoba, el promedio dirá que Gallardo ganó un título por semestre desde que asumió en plena disputa del Mundial de Brasil 2014. Para el Muñeco serían siete vueltas olímpicas en siete semestres. En el primero al frente del equipo, en la segunda mitad de 2014, ganó la Copa Sudamericana 2014 y de su mano River quebró una racha de 17 años sin logros internacionales. En el primer semestre de 2015 obtuvo la Recopa Sudamericana al vencer a San Lorenzo y, en el segundo, conquistó la Libertadores luego de 19 años y la Suruga Bank frente al Gamba Osaka, en Japón. Ya en 2016, volvió a ganar la Recopa, frente a Independiente Santa Fe de Bogotá en el arranque del año, y lo cerró con el festejo en la Copa Argentina ante Central. Cinco títulos internacionales y uno local.

"Tenemos que rever muchas cosas de cara al futuro porque es cierto que estamos pasando por un mal momento, pero mientras tanto tenemos por delante una final y eso es lo mejor que nos puede pasar. En Mendoza vamos a estar ante la chance de ganar otro título. Ojalá que lo podamos aprovechar", afirma, autocrítico, Leonardo Ponzio.

Lanús le abrió una herida que River no logra cicatrizar. El sábado se sabrá si encontró el antídoto o si se va de vacaciones envuelto en una pesadumbre todavía mayor.

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