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Una "brecha sustantiva", la alerta en los niveles de rendimiento

Rusia "eclipsó" al resto en la evaluación; Egipto, el último en el ranking

Miércoles 06 de diciembre de 2017
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PARÍS.- Como la ciudad de Buenos Aires y Chile, otros 16 sistemas educativos de países, provincias o ciudades tampoco lograron alcanzar la meta de situar sus niveles de desarrollo de comprensión lectora. Entre ellos están Qatar, que obtuvo 442 puntos, o Egipto (330), el último del ranking.

Para el informe hay una "brecha sustantiva" entre los países con sistemas educativos de alto rendimiento en lectura y aquellos de bajo rendimiento. La ciudad se ubica entre aquellos cuyos logros están en los niveles bajos.

En cambio, los padres rusos pueden celebrar. Rusia "eclipsó", tal el verbo elegido por el reporte de Pirls, al resto de los sistemas evaluados. Su puntaje promedio de comprensión lectora fue de 581, 81, por encima del promedio fijado. Singapur, con 576, es el otro país que mostró resultados de lectura impactantes.

En ambos casos, únicos entre las varias decenas de sistemas que tomaron la prueba, más del 25% de sus alumnos alcanzan los niveles "avanzados" de Pirls; los chicos de 4° grado son capaces de "interpretar, integrar y evaluar argumentos narrativos e información en textos relativamente complejos", según el informe.

Otros sistemas de alto desempeño son los de Hong Kong (569 puntos), Irlanda (567), Finlandia (566), Polonia (565) e Irlanda del Norte (565). En estos casos, cerca de un 20% de sus alumnos tiene un desempeño avanzado.

Para tener una clara idea de la brecha entre el desempeño de la CABA y el de países como Finlandia, por ejemplo, es necesario entender que 45 puntos de Pirls de diferencia equivalen a un año académico. Los alumnos porteños estarían cerca de dos años rezagados comparados con los finlandeses o un año y medio en relación a los de Madrid (549).

Para elaborar esta equivalencia, la IEA se apoya en Noruega y Dinamarca, que tomaron las Pirls en 3° y 4° grado, donde se registró una diferencia de 46 puntos entre un año y otro, y luego entre 4° y 5° grado, donde la diferencia fue de 42. De allí surgió la definición técnica de un año académico como equivalente a 45 puntos Pirls.

La ciudad se presentó también a una versión más fácil, Pirls Literacy, "para evaluar las habilidades fundacionales de lectura que son el prerrequisito para tener logros en Pirls". Pero no se presentó en las ePirls, de la lectura online.

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