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Soñaban con pasar el resto de su vida juntos, la vida los separó, y una tragedia los reencontró 40 años después

En su infancia fueron inseparables y fantaseaban con casarse; pero crecieron, formaron sus propias familias y jamás volvieron a verse. El destino quiso que tras un accidente fatal se reencontraran, ¿podrían tener su primera oportunidad 40 años después?

Señorita Heart

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PARA LA NACION
Viernes 08 de diciembre de 2017 • 00:04
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Las tardes de Lily y Rubén eran mágicas. En ellas, pasaban las horas jugando en un viejo patio de ladrillos donde habían creado su propio mundo inaccesible para el universo adulto. Por aquellos días, ambos tenían cinco años y eran muy felices. Con la inocencia característica de su edad, se declararon enamorados y se prometieron pasar el resto de su vida juntos. Por supuesto que no tenían idea de la dimensión de lo que aquello significaba, pero no importaba; desde su pureza, ellos se dejaban llevar por la certeza del deseo de perpetuar por siempre la sensación mágica de esos días de completa felicidad compartida.

Con dulce ingenuidad, Lily que le llevaba 8 meses, solía decirle a Rubén: "voy a esperar a que seas más grande que yo así nos casamos." Y un día crecieron, su inocencia fue menguando y la vida se encargó de llevarlos por diferentes caminos; ambos formaron sus familias, tuvieron hijos y nunca más volvieron a verse.

40 años después

Las décadas fluyeron con las alegrías y tristezas propias de la existencia humana y, 40 años después de aquellas épocas felices de una infancia lejana, Rubén se encontraba en un lugar oscuro: estaba atravesando por uno de los momentos más difíciles de su vida, sumido en una angustia extrema. Hacía un tiempo su mujer, su compañera de ruta, había fallecido en un accidente automovilístico.

Desorientado en su nueva realidad, Rubén le esquivaba al presente y, cada vez que regresaba de su trabajo, encendía el monitor de su PC para distraerse y adormecerse entre las Redes Sociales e Internet. Así fue como en alguno de esos días grises se encontró con un mensaje que decía: "Hola, soy Lily, tu vecina de enfrente. Jugábamos todas las tardes cuando éramos chicos, no sé si te acordás de mí... Me enteré de lo sucedido y quería acompañarte en tu dolor." Cómo olvidar esos años felices; hay recuerdos en la vida que nos marcan por siempre...

"¿Cómo no acordarme de vos? ¡Qué bueno que me encontraste!", le contestó Rubén, sorprendido y emocionado. Para él, fue como volver el tiempo atrás hacia otra dimensión en donde sólo cabían juegos y risas. La alegría que sintió fue inmensa.

"Quedamos en encontrarnos y ese día no tardó en llegar", cuenta Lily. "La cita fue en mi casa con una cena sencilla. Cuando abrí la puerta sentí que un halo mágico cubría mi vida. Me encantó verlo y no reparé en el paso del tiempo. Charlando de tanto y de todo, entendimos que nuestra esencia era la misma, que el tiempo había transcurrido sólo para las arrugas, las cuales habíamos capitalizado."

Siempre hay algo nuevo por descubrir

Durante la velada, recordaron que con el hermano de Lily habían formado un conjunto folklórico a los 9 años; también rememoraron el aroma al limonero, la quinta del fondo y los tomates en flor. "Cuántos recuerdos flotaban en el aire. Y fue en esa cena que le comenté acerca de mi sueño de cantar tango en Colombia, en un certamen internacional al que me había inscripto. Se iba a llevar a cabo en el mismo lugar en dónde Gardel había perdido su vida. Si me eligen, ¿me acompañas? le pregunté", confiesa Lily, tal vez incrédula por su propia osadía.

Rubén le contestó que sí. Realmente pensaba que la posibilidad de que la eligieran era remota pero, para su sorpresa, Lily salió seleccionada. No lo podía creer: en un momento en el cual creyó que no podía esperar mucho más, la vida aún le tenía muchas sorpresas reservadas.

Juntos, partieron a la ciudad de la eterna primavera, Medellín. Y Rubén, hacia su primer viaje en avión. Jamás imaginó que con sus años fuera a sentir tanta adrenalina.

Lilian y el tango
Lilian y el tango.

"Llevábamos las valijas cargadas de emociones y dispuestos a vivir una vida soñada pero impensada. La brisa del amor, fuerte, nos acariciaba. Además, nos había juntado para hacer lo que más nos apasionaba, que es cantar y recorrer distintos lugares, llevando nuestro tango y su poesía", cuenta Lily, feliz.

La esencia que Lilian y Rubén traían desde niños nunca se había extinguido ni alterado. En el pasado, sus caminos se habían bifurcado y los llevó a transitar 40 años de experiencias y aprendizajes, alejados. Lo cierto es que habían pasado la mayor parte de su vida separados, sin saber que sus senderos no corrían paralelos. No, en algún punto algo lejano del futuro, ellos se iban a volver a unir para reencontrarse distintos pero iguales, con el mismo brillo de su infancia en sus ojos maduros.

Estaban destinados.

"Nunca renuncien a los sueños, trabajen para lograrlos y jamás pierdan la capacidad de asombro. La vida es hacia adelante y lo mejor siempre está por venir", afirman de la mano y con una sonrisa contagiosa.

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar

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