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Los empresarios también ponen reparos a la reforma laboral

Jueves 07 de diciembre de 2017 • 00:42
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Además del rechazo parcial de un sector de la CGT y de las tres vertientes de la CTA, el proyecto oficial sobre una reforma laboral encontró otro inesperado obstáculo: los empresarios.

Entre los empleadores, hay uno de los 130 artículos de la iniciativa que les llama la atención porque consideran que va a contramano del espíritu de la ley, cuya misión, según argumentó el Gobierno, es reducir costos laborales, ganar competitividad y productividad y bajar la conflictividad.

El polémico punto en cuestión es el 34, referido a las licencias. En el inciso h, el proyecto habilita "una licencia de 30 días corridos por año calendario, sin goce de haberes. No computándose dicho plazo de licencia a los fines de la antigüedad en el empleo".

Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina ( UIA ), fue uno de los voceros del empresariado que manifestó la preocupación del sector. "No tiene justificación ni precedente que avale tal beneficio. Tampoco responde a un pedido gremial ni a una reivindicación", señaló el titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal).

Y advirtió sobre el eventual avance del proyecto de ley: "Del punto de vista empresarial , si se concede la licencia, ha de obligar a relevos y suplencias que tienen costos en términos de entrenamiento y productividad, en detrimento de la competitividad. Esto se agrava si se trata de pequeñas empresas de pocos trabajadores, donde tal ausencia impacta obviamente aún más , así como los costos asociados a búsqueda y reemplazo".

Funes de Rioja, además, marcó las contradicciones entre la retórica del Ministerio de Trabajo y lo que dice la letra chica del proyecto. "Si se suma al tema del ausentismo y a las demás licencias,poco tiene que ver con la apelación a la productividad que se viene reiterando por el propio Gobierno acertadamente y que esta licencia contradice", advirtió.

Pedro Echeberry, asesor legal de la Cámara de Comercio, también caminó con pies de plomo sobre el asunto. "Hay una insuficiencia de redacción del proyecto. Se podría haber arreglado con una única palabra: programada con el empleador. No estamos en contra de la licencia, pero sí que sea una decisión unilateral del empleado y no en común acuerdo con el empleador. Así como está, viola la ley de contrato de trabajo. Generaría además mayor conflictividad", planteó el abogado.

Otro empresario, que prefirió mantenerse en el anonimato, alertó también por el inciso h del artículo 34. "Es una licencia anual de un mes sumada a las vacaciones, sin siquiera reglarla en base a la antigüedad , por lo cual un recién ingresado podría acceder a la misma.No hay ausentismo ni productividad que pueda mejorarse con esta licencia, que se adiciona a las vacaciones, a las otras licencias y a los días de enfermedad. No hablar si son varios los de un mismo sector que deciden planificarlas lo que alteraría totalmente el funcionamiento de cualquier empresa y mucho peor de una Pyme".

Desde la CGT también se sorprendieron por el beneficio que se les concedería a los empleados. "Nos hicimos los boludos, pero no fue un pedido nuestro", aseguró a LA NACION un dirigente sindical que participó activamente de la negociación de la letra chica con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca .

El proyecto oficial de reforma laboral quedó condicionado en el Congreso tras la exigencia del senador peronista Miguel Ángel Pichetto para que la CGT haga explícito de manera unánime su aval a la iniciativa. Pero el acuerdo político entre Triaca y la cúpula de la CGT comenzó a tambalear cuando Pablo Moyano y otros sectores disidentes manifestaron su rechazo a la reforma y vincularon el proyecto con "la ley Banelco", que sentenció hace más de 15 años al gobierno de Fernando De la Rúa.

En la Casa Rosada, atentos a estos movimientos, evalúan si sería una buena idea añadir el proyecto laboral al temario que se debatirá en sesiones extraordinarias, entre la Navidad y el Año Nuevo. Una alternativa que analiza Triaca sería dividir al proyecto, y avanzar con blanqueo laboral, la creación de un agencia médica para bajar la litigiosidad en las obras sociales y las pasantías formativas, que son los tres puntos en los que no hubo casi diferencias ni tensiones.

El ala dialoguista de la CGT, que se reunió ayer en la sede de UPCN, está tan dispuesta a postergar el debate para marzo como auxiliar al Gobierno durante los días calientes de diciembre. Si hasta un dirigente gremial de jerarquía postergó sus vacaciones por si lo llaman a refrendar el acuerdo en el Congreso antes de enero. Otro rebrote de sindicalismo macrista, un extraño fenómeno que cuenta con cada vez más adherentes.

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