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Johnny Hallyday: el máximo rockero de Francia

Jueves 07 de diciembre de 2017
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LA NACION
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Francia despertó ayer con la noticia de la muerte de Johnny Hallyday y llora sin consuelo a su máximo ídolo musical. Difícilmente otra figura congregará a su alrededor tantas expresiones de dolor unidas en un mismo sentimiento y más allá de diferencias generacionales, sociales, políticas o religiosas.

Sólo una personalidad del asombroso carisma de Hallyday (fallecido a los 74 años en su domicilio de las afueras de París por un cáncer de pulmón) pudo conseguir en su país lo que sólo ocurre en términos protocolares con nombres propios de la política, la cultura o la ciencia que pasan a la historia luego de protagonizar una vida de hechos extraordinarios.

Hallyday, un artista único
Hallyday, un artista único. Foto: AP

El Palacio del Elíseo emitió dos comunicados oficiales sobre el deceso de Hallyday con la firma del presidente Emmanuel Macron. El primero de ellos se dio a conocer en plena madrugada de ayer, media hora después de que la esposa de Hallyday anunció oficialmente la noticia. Macron llegó a calificar de "héroe nacional" al artista conocido por todos como el "Elvis francés" por su capacidad única para adaptar los modismos y el lenguaje anglosajón del rock and roll a la idiosincrasia gala, tan refractaria a esas influencias.

Esa condición convierte a Hallyday en una figura de ribetes todavía más asombrosos, porque logró fama y popularidad mundial pese a encarnar un fenómeno artístico que sólo puede entenderse dentro de las fronteras de Francia. La mayor cualidad de Hallyday (nacido como Jean-Philippe Smet el 6 de diciembre de 1943) fue sobrevivir a todas las modas y mantenerse siempre en lo más alto del gusto popular de su país con giras interminables, conciertos a sala llena y grabaciones exitosísimas (vendió 110 millones de copias de sus álbumes) en una carrera que viajó desde los años sesenta (tiempos de la "generación ye-ye") hasta una madurez más cercana a los cruces entre el rock, el blues y el soul, siempre con el típico gusto francés.

La vida de Hallyday estuvo también marcada por excesos y desmesuras de todo tipo, que el propio cantante reconoció más de una vez. A diferencia de muchos de sus colegas, el reconocimiento de sus abusos con las drogas y el alcohol no atenuó su romance inoxidable con el público, dispuesto a perdonarlo una y otra vez. Esos excesos contrastaron siempre con posturas políticas más bien conservadoras. Su apoyo a presidentes como Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy siempre tuvo alto perfil.

En su juventud vivió la plenitud de un romance con Sylvie Vartan (otra gran estrella de su tiempo) que dio la vuelta al mundo. La pareja pasó por Buenos Aires para actuar en los carnavales de 1968 y todavía se recuerda, además de esos recitales multitudinarios, que una noche se le negó el ingreso a Mau Mau porque no tenía la vestimenta adecuada.

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