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Dacca: 18 millones de habitantes en medio de atascos infernales de tránsito

Hace una semana el papa Francisco llegó a la capital de Bangladesh, una de las más pobladas del mundo; postales de un lugar del mundo poco conocido

El infierno del tránsito en Bangladesh
El infierno del tránsito en Bangladesh. Foto: Archivo
Jueves 07 de diciembre de 2017 • 09:05
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LA NACION
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DACCA.- La escena es dantesca. En la avenida, repleta de personas, hay vendedores ambulantes, basura, smog, mujeres con la cabeza cubierta, hombres que llevan sobre la cabeza bultos enormes, "tac-tac" -taxis de tres ruedas destartalados-, rick-shaws, antiguos colectivos de dos pisos ingleses abollados, niños vendiendo comida. El atasco es infernal. El ruido de las bocinas se entremezcla con el canto del muecín de una mezquita. Y ni siquiera las sirenas del coche policial que escolta la camioneta de un pool de periodistas del Vaticano, con un militar con casco y porra luminosa en mano, logra desbloquear el tránsito, caótico como en ningún otro lado del planeta.

Es tan sólo una primera postal de Dacca, que con 18 millones de habitantes es una de las ciudades más grandes del mundo. Capital de Bangladesh, uno de los países con más alta densidad poblacional del mundo -tiene 160 millones de habitantes en un territorio equivalente a la provincia de Mendoza-, la ciudad vive en congestión permanente. Situada sobre la orilla del río Buriganga y llena de contrastes entre pequeños enclaves lujosos -como el hotel de los periodistas del vuelo papal- y, al lado, zonas tremendamente pobres, Dacca es el centro de la vida política cultural y económica del país. Y una de sus zonas más industrializadas. Fue capital del Bengala durante la dinastía Mogul -que reinó durante la dominación islámica de India-; en 1756 pasó bajo el control imperial británico y en 1947 fue electa capital del Pakistán oriental. En 1971, tras la denominada "guerra de liberación", que duró 9 meses, se convirtió en la capital de Bangladesh. Desde entonces su población aumentó en un 133% y las políticas gubernamentales para reglamentar los nacimientos hasta ahora no tuvieron un impacto significativo en la estabilización demográfica.

Más allá de que, debido a su famoso caos de tránsito y embotellamientos jamás vistos, recorrer una distancia mínima puede significar tardar una, dos o tres horas -y de repente ver alguna vaca, cabra o familias de monos cruzando la calle-, Dacca ostenta crudamente la miseria de Bangladesh. En esta capital, donde la densidad poblacional es tan palpable como la contaminación, se estima que más de dos millones de personas viven en villas. Pese a que en los últimos años Bangladesh disminuyó su tasa de extrema pobreza del 34% en el 2000 a apenas el 13% hoy, 20 millones de bengalíes aún viven en condiciones de ultra pobreza. Según estadísticas del Banco Mundial de 2015, Bangladesh ya no forma parte de del grupo de naciones más pobres (low-income countries), sino de las de en vías de desarrollo a una renta más alta (high-income developing countries). Esto fue gracias a la industrialización de la economía, especialmente textil -en Dacca 4 millones de personas traban en este rubro- y la intensificación de la producción agrícola y pesquera. Otro factor importante de crecimiento del país -que tiene un PBI anual per cápita de 1358 dólares- tiene que ver con las remesas que envían los que emigraron, aproximadamente 10 millones de bengalíes. Bangladesh, por otro lado, se hizo famoso por la difusión del micro-crédito a personas demasiado pobres como para ingresar en los circuitos bancarios. Una idea que fue lanzada con éxito en la década de 1970 por el Premio Nobel de la Paz bengalí, Muhammad Yunus.


Bangladesh es uno de los países con más alta densidad poblacional del mundo con 160 millones de habitantes, en un territorio equivalente a la provincia de Mendoza

La otra cara del desarrollo industrial es la explotación de la mano de obra barata, con condiciones de trabajo rayanas a la esclavitud. Algo que quedó patente el 24 de abril de 2013, después del derrumbe del Rana Plaza, edificio de ocho pisos mayormente ocupado por fábricas de ropa, tragedia en la que murieron 1129 personas.

En medio de las escenas dantescas de Dacca, el polvo, el smog, los atascos, las contradicciones, hay otra sorpresa: la gente sonríe.

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