Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Carlos Zannini no quiso ponerse el casco ni el chaleco

El ex hombre fuerte del kirchnerismo no se resistió a la detención y podría ser trasladado a Buenos Aires; está preso en una comisaría a ocho cuadras de su casa

Jueves 07 de diciembre de 2017 • 10:19
SEGUIR
LA NACION
0
Carlos Zannini
Carlos Zannini. Foto: Archivo / Aníbal Greco / LA NACION

RÍO GALLEGOS.- La visita de un amigo, la delegación de la policía federal cerrada con llave y las calles húmedas y vacías. Así empezó la primera mañana del ex secretario Legal y Técnico del kirchnersimo, Carlos Zannini, tras ser detenido a la madrugada por agentes de la policía federal. Sería trasladado mañana a Buenos Aires.

El ex hombre fuerte del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner fue detenido a la madrugada en la puerta de la casa de su suegra. No se quiso poner casco ni chaleco, mantuvo la calma al momento de ser esposado, "como si supiera que eso iba a ocurrir", comentaron testigos ocasionales.

cerrar

Zannini, quien fue detenido a las 1.50 por orden del juez Claudio Bonadio en el marco e la causa por el presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado a la AMIA. Está ahora en la delegación de la Policía Federal ubicada a ocho cuadras de donde fue detenido anoche.

Por ahora, solo una inusual guardia periodística, altera el paisaje del vetusto edificio ubicado en la esquina de las calles Juan B. Justo y Pasteur, que por "razones de seguridad", la misma policía mantiene la puerta cerrada con llave. Antes de las 9, el bioquímico Aldo Irazoqui, amigo de Zannini, ingresó a la dependencia con una bolsa de supermercado.

No trascendió si Zannini se encuentra en una oficina o en el reducido calabozo ubicado en el subsuelo de la delegación, donde también pasó sus horas, el contador de la familia Kirchner, Victor Alejandro Manzanares, antes de ser trasladado hacia la cárcel de Marcos Paz.

El abogado Alejandro Baldini fue a visitar a Carlos Zannini a la delegación local de la policía federal donde permanece detenido por orden del juez Claudio Bonadío: "Es una detención arbitraria, que viola las garantías constitucionales", dijo Baldini luego de retirarse del lugar donde permaneció unos treinta minutos.

Aclaró, "no soy el abogado" del ex secretario Legal y Técnico durante la presidencia de Cristina Fernández, sino que solo lo visitaba en esta instancia y que Zannini tenía sus abogados en Buenos Aires. Baldini se mostró molesto con la detención de Zannini "es una vergüenza habitar un país con este sistema judicial", señaló.

cerrar

Desde que regresó a vivir a Río Gallegos, tras ser parte de la mesa chica del gobierno de los Kirchner, sufrió escraches de parte de vecinos y gremios y también fue expulsado de la Unidad Básica "Los Muchachos Peronistas".

Uno de los peores momentos, Zannini lo vivió en abril pasado mientras salía de un local de productos dietéticos ubicado a escasos metros de una carpa de protesta que mantenían los trabajadores judiciales. Recibió allí un fuerte escrache de parte de judiciales y maestros.

Al grito de "chorro", "corrupto", "se robaron todo", cerca de 30 personas lo rodearon, lo responsabilizaron por la situación de la provincia y lo acompañaron caminando con bombos, insultos y cacerolas durante tres cuadras hasta que se refugió en la parrilla "El Ateneo", de Rudy Ulloa.

El año anterior había sufrido una situación similar en la caja de un supermercado en tanto que hace semanas, también fue escrachado por argentinos que lo descubrieron haciendo compras en la zona franca de Punta Arenas, Chile.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas