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Historia argentina: un drama familiar sobre el ser nacional

La obra de Enrique Papatino, que dirige Hugo Urquijo, ganó el Concurso de Dramaturgia y sube a escena sólo por dos funciones

Viernes 08 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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Hugo Urquijo y Enrique Papatino
Hugo Urquijo y Enrique Papatino. Foto: Mauro Alfieri

Hace aproximadamente un año, el director Hugo Urquijo y el dramaturgo Enrique Papatino revisaban algunos materiales escritos por el segundo, y se detuvieron en una pieza elaborada entre 2012 y 2013, Pequeño estado de gracia. El material formaba parte de una saga de obras que reparaba en la figura y, sobre todo, el pensamiento de hombres de la historia argentina como José de San Martín (En París con aguacero), Juan José Castelli (De sobornar al olvido), Mariano Moreno (Lovely revolution) y Manuel Belgrano, en este caso. Si bien las tres primeras fueron estrenadas, Pequeño estado de gracia quedó esperando que se materializara su puesta. No parecía resultar interesante para el teatro comercial y tampoco para el alternativo.

El año pasado, Papatino presentó el texto al Concurso de Dramaturgia organizado por Argentores y el Teatro Nacional Cervantes, y obtuvo el primer premio. La obra, que tomó forma bajo la dirección de Hugo Urquijo, y con las actuaciones de María Onetto, Thomas Lepera, Agustín Rittano y Martín Urbaneja, se podrá ver en la sala María Guerrero del Cervantes sólo mañana y el domingo, por esas raras decisiones del teatro oficial.

"En cada una de esas obras traté de entrar en los personajes teniendo en cuenta sus angustias, sus pasiones y sus esperanzas -cuenta Papatino-. No me interesa reparar en la imagen que tenemos, lo que nos contaron en la escuela o lo que dictan ciertos manuales. Estudio lo que realmente sucedió con ellos. Belgrano es la piedra angular de nuestra paradoja como argentinos. Lamentablemente es recordado como creador de la bandera, pero ese es un episodio insignificante, algo momentáneo. El valor de Belgrano como economista o político, sus ideas renovadoras resultaban muy fuertes para su época. En la pieza no trato de entrar en detalles. Como toda producción dramática es un episodio imaginario".

La acción transcurre en Tucumán, a mediados de 1800. Una familia ha perdido al padre en la guerra e inesperadamente llega un soldado a la casa a quien deciden contener sin saber muy bien de quién se trata. Ese hombre fortalece ciertos lazos familiares y hasta provoca que ellos vivan un cierto estado de felicidad que, lamentablemente, no será duradero.

"A través de Belgrano, Papatino hace referencia a los dos modelos de país que aparecían en el siglo XIX -explica Hugo Urquijo-. Belgrano bregaba por aquella patria grande por la que también peleaban San Martín y Bolívar. Eso implicaba independizarse de España y no someterse a los designios de la monarquía inglesa. Esta obra es una pequeña historia que cuenta, a su manera, el nacimiento de la patria. Y eso le aporta cierta actualidad porque aparecen temas que aún están en debate entre los argentinos. No buscamos hacer un drama histórico ni ser fieles a la historia".

Urquijo está muy interesado en el misterio que contiene la obra y en una estructura que la sostiene que, según afirma, "es muy poética y delicada". No es un director afecto a los dramas históricos excepto, como en este caso, cuando el mundo de la historia aparece encarnado en los personajes. "No me interesan -dice- los personajes que se enfrentan en una dialéctica discursiva. Acá, por el contrario, ellos poseen una evolución magnífica que te permite observar cómo crecen a medida que el encuentro se potencia y adquiere derivaciones muy ricas".

El estreno de Pequeño estado de gracia significa para Enrique Papatino ver completado su ciclo histórico. Desde hace tiempo está produciendo otro tipo de materiales y tampoco le interesa quedar encasillado como un autor de ese tipo de dramas. "En algún momento estos próceres me inquietaron -afirma-. Me metí en ellos y cumplí con trasladarlos al escenario. Siempre los abordé como personajes de ficción. Eso es lo que más me interesa. La psiquis se defiende y ahora estoy transitando otros caminos desde la dramaturgia".

Pequeño estado de gracia

de Enrique Papatino

Sala María Guerrero, del Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815

Mañana y pasado, a las 20.

Gratis.

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