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Paco Plaza: "Una película basada en clichés y estereotipos siempre es mala"

El director español es una de la revelaciones del cine de terror; acaba de estrenarse su film La posesión de Verónica con excelentes críticas

Viernes 08 de diciembre de 2017
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PARA LA NACION
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Paco Plaza: "Una película basada en clichés y estereotipos siempre es mala"
Paco Plaza: "Una película basada en clichés y estereotipos siempre es mala".

El 27 de noviembre de 1992, José Pedro Negri, inspector jefe de la policía madrileña, redactó el Expediente Vallecas, un inquietante informe que hablaba de diversas manifestaciones paranormales -puertas de armario que se abrían "de forma súbita y totalmente antinatural", fuertes ruidos procedentes de una terraza vacía, manchas de babas de color marrón en la mesita del teléfono, crucifijos fracturados- observadas durante su visita a la casa de Estefanía Gutiérrez Lázaro, una adolescente fallecida misteriosamente en el lugar. Ese fue el punto de partida de La posesión de Verónica, la película del español Paco Plaza que acaba de estrenarse en la Argentina.

Plaza se hizo famoso gracias a la saga [REC], un éxito internacional que atrapó a los fans del cine de terror de todo el mundo. La posesión de Verónica también consiguió el favor del público: con más de tres millones de euros de recaudación, se transformó en la única película española taquillera de este año que no contó con el apoyo de algunas de las poderosas cadenas de televisión privadas (Telecinco Cinema y Atresmedia Cine). "La verdad es que la respuesta en la boletería superó mis expectativas. Verónica (con ese título se estrenó el film en España) es una película relativamente pequeña, muy personal. El resultado en mi país ha sido estupendo. Y también le ha ido muy bien en México y Chile. Es más de lo que esperaba", señala el director valenciano, que ya trabaja en preproducción de una nueva película, titulada Quien a hierro mata, que se rodará en marzo en Galicia. "No es una película de terror -aclara Plaza-. Es una historia de venganza protagonizada por Luis Tosar, uno de los grandes actores de España en la actualidad, que reflexiona sobre cómo intentar hacer justicia por mano propia te puede llevar a caer en un círculo vicioso de violencia sin fin; a veces es mejor soltar al pasado, en lugar de aferrarte a él y hundirte".

-Declaraste hace poco que La posesión de Verónica es un film autobiográfico. ¿Podés revelar más en ese sentido?

-El personaje de Verónica es una especie de alter ego mío. La historia transcurre en el 91. Yo tenía en esa época la edad de la protagonista, también era fan de Héroes del Silencio y jugaba al Ouija. Mis padres tenían un hotel, como Verónica. Afortunadamente a mí no me sucedió nada de lo que relata la película. Pero el entorno es muy parecido. Lo mismo que los vínculos familiares que ella establece, el tipo de vivienda que tiene, el colegio al que va... Es una película inspirada en la época del pasaje de la niñez a la adolescencia. Por más que el terror esté en el centro de la escena, es muy importante el tema del tránsito hacia la madurez.

-Después del éxito de la saga [REC], ¿sentías una presión extra por obtener buenos resultados de taquilla?

-Más que presión, una especie de autoexigencia. El éxito comercial no es el objetivo de un cineasta, eso está claro. Sí lo es sentirte orgulloso de lo que has filmado y que la película refleje lo que buscas expresar. En los resultados de taquilla influyen tantísimos factores que no tienen mucho que ver con la película en sí: si llueve o hay sol, si es fin de semana, si hay estrenos de tanques de Hollywood... Eso no tiene nada que ver con nuestra profesión de contar historias.

-¿Qué debe tener necesariamente una buena película de terror?

-Personajes con los que pueda implicarme emocionalmente. Las películas que me gustan, sean del género que sean, son aquellas en las que las personas que aparecen retratadas me importan. Y eso se da cuando las comprendes, cuando puedes empatizar con sus peripecias. Si una película de terror tiene personajes complejos y singulares, te asustas con ellos, quieres que les vaya bien, que sobrevivan. Una película basada en clichés y estereotipos siempre es mala.

-¿Pensás que el genero está pasando por un buen momento?

-En todas las épocas hubo películas buenas y malas. No sé si estamos viviendo un momento especialmente bueno, pero sí he visto algunas películas que me han impactado mucho en los últimos tiempos: Tenemos la carne del mexicano Emiliano Rocha Minter, Ahí va el diablo del hispano- argentino Adrián García Bogliano, Trauma, del chileno Lucio Rojas, El extraño, del coreano Na Hong-jin, Grave, de la francesa Julia Ducournau...

-¿Podrías nombrar tres películas que consideres claves de la historia del cine de terror?

-Como iniciación al género, Nosferatu, de F. W. Murnau, porque es la primera gran película de terror de la historia y ha dejado una marca indeleble. Luego, La mujer pantera, de Jacques Tourneur, porque es una obra capital de la fantasía e inventó un concepto muy importante, el fuera de campo. Es una lección narrativa: lo que no estás viendo se convierte en lo más importante. Y por último, una española, ¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador, porque es una película que transformó los códigos del género: transcurre a plena luz del día y los malos son los niños.

-Al margen del cine, ¿qué cosas te asustan?

-Lo que más miedo me da es esta capacidad que tenemos, como individuos y como sociedad, de seguir adelante con nuestra vida sin que nos importe el dolor ajeno. Estamos viendo los tremendos dramas que ocupan todo el tiempo de los noticieros y somos indiferentes. Esperamos que las cosas se resuelvan solas. Vemos el evidente cambio climático y cómo se está destruyendo el planeta, pero lo único que nos importa es comprar teléfonos celulares. Lo mismo con la crisis de los refugiados en Europa: muchísimas personas mueren en el mar intentando llegar a Europa y nosotros seguimos tranquilamente con nuestra vida cotidiana. Eso me parece aterrador. Somos impermeables a la desgracia. Es lo que nos diferencia de los insectos, que tienen conciencia colectiva.

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