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El lateral derecho de Boca, un puesto sin dueño definido que preocupa a los Barros Schelotto

Peruzzi y Jara se reparten la titularidad entre lesiones y bajones anímicos; con el foco en la Libertadores, los Mellizos evalúan sumar a Leonardo Godoy, de Talleres, o a Julio Buffarini, del San Pablo

Viernes 08 de diciembre de 2017 • 00:01
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Guillermo y Gustavo Barros Schelotto
Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Foto: Javier García Martino / Prensa Boca

Guillermo Barros Schelotto está situado en medio de un conflicto del que no puede escapar. Parece una especie de maldición que lo viene persiguiendo desde el campeonato pasado, en la que también debió luchar contra una seguidilla constante de lesiones que complicaron día a día el armado del equipo de Boca .

Ayer fue el turno de Leonardo Jara , que estará cerca de dos meses sin jugar. Puede sonar a un capítulo más de una historieta que parece no tener fin, pero definitivamente el de lateral derecho es el puesto que más dolores de cabeza le trajo y le traerá en el futuro próximo: no pudo encontrar un nombre fijo y ahora debe ocuparse durante semanas en encontrar un reemplazante de peso que juegue la Copa Libertadores 2018.

No era desesperante la situación cuando imaginaban un desgarro, una vez que el ex hombre de Estudiantes no pudo terminar la práctica del jueves por molestias físicas, algo que puede considerarse normal a esta altura. Sin embargo, luego se confirmó que se le desprendió el aductor medio izquierdo y si bien analizaban operarlo, todo indica que no lo harán. La solución a corto plazo está a mano, ya que Gino Peruzzi ocupará su lugar ante los de La Plata (en el estadio de Quilmes) en la última jornada del año, pero al no ser una garantía el gran problema se extiende al mediano plazo, cuando en unos meses vayan en busca del gran objetivo.

El lateral derecho se repartió entre las lesiones y la fortaleza mental. No salió de ahí. Por eso es que los Barros Schelotto jamás tuvieron cubierto el puesto. De hecho, las victorias y el buen andar de Boca disimularon las fallas constantes de Peruzzi, un jugador que tarde o temprano, como se preveía, perdería el puesto con su competidor pese a ser titular mucho tiempo. Porque no sólo fue su bajo rendimiento el que lo dejó sin titularidad, sino también el aspecto psicológico: sus nervios, miedos y ansias se trasladaron constantemente a pequeñas molestias físicas que han influenciado para que se pierda algunos compromisos de peso.

Peruzzi y Jara, los responsables del lateral derecho de Boca
Peruzzi y Jara, los responsables del lateral derecho de Boca. Foto: Javier García Martino / Prensa Boca

Todo eso influyó para que los hinchas no lo quieran y los murmullos se propaguen ante cada error suyo, algo que sin dudas altera al futbolista en cada movimiento del partido. Es por eso que el ex hombre de Vélez tuvo la intención de irse del club de la Ribera en el pasado invierno y estaba preparado para escuchar ofertas en el próximo mercado de pases, aunque con esta nueva lesión de Jara se verá si lo convencen para quedarse en un ambiente en el que parece no disfrutar.

Ante este déficit, Jara se agrandó y supo ganarse no sólo al hincha sino también al propio entrenador. Hasta ayer era una fija en la defensa del puntero del campeonato (junto a San Lorenzo). Sin embargo, las preferencias del técnico siempre estuvieron posadas en la verticalidad de Peruzzi, aspecto que ayuda todavía más a la idea de juego. Por eso, aquello bien pudo jugar otro partido en su cabeza: constantes contracturas, dolores, molestias que lo sacaron de algunos partidos de un semestre que parecía ser el de su consagración. No dejaba dudas, pero a partir de esto la pregunta ya se instaló en Casa Amarilla.

"Puede Boca jugar una competición tan importante con dos hombres que harán cambiar los planes repentinamente?"

¿Puede Boca jugar una competición tan importante con dos hombres que harán cambiar los planes repentinamente? Seguro que no, por más buen rendimiento que tenga uno u otro el próximo año. Con la certeza de que Peruzzi podría abandonar la institución, la principal idea era sumar en el receso a un futbolista de proyección que pueda pelearle el puesto al correntino de 26 años: el nombre era Leonardo Godoy, lateral derecho de Talleres, de 22 años, por el que el xeneize incluso pensaba dar a cambio una parte del pase de Marcelo Torres (delantero a préstamo). Sin embargo, se verá qué pasa ahora y si los planes finalmente se modifican.

La disyuntiva se instala a partir de lo determinante que es la participación continental. La Copa Libertadores se gana con absoluta experiencia, el aprendizaje de errores y derrotas. No con juventud, experimentos ni improvisaciones. Lo cierto es que los laterales ya eran mirados de reojo desde los pasillos del club por no dar esa seguridad que se necesita y, en efecto, ya empezaba a sonar asimismo algún nombre de jerarquía para ocupar el lugar: Julio Buffarini supo ser campeón de América con San Lorenzo y no es la primera vez que aparece en el radar de Boca, algo que deja en evidencia la falta de confianza que siempre existió en los laterales del plantel de los Mellizos.

Son varios sectores los que necesitan, al menos, un refuerzo. Es previsible que Daniel Angelici no le dé todos los gustos a Guillermo, pero está a la vista que el lateral derecho debe dejar de ser un puesto que traiga constantes problemas. Para conseguir eso, deben enfocarse en esa pieza más que a otra. Y la apuesta no puede fallar.

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