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La interna peronista, en el trasfondo de la decisión de Bonadio

Claudio Jacquelin

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LA NACION
Viernes 08 de diciembre de 2017
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Dicen que no los tomó por sorpresa. Y aclaran que no les alegra, pero que tampoco les preocupa demasiado. Aunque tratan de tomar distancia, mucha distancia, de las decisiones del juez Claudio Bonadio. Por eso, las más altas fuentes del Gobierno también aclaran que no toman la medida con ingenuidad y recuerdan el origen y la pertenencia política del magistrado federal.

"La decisión de procesar y pedir el desafuero de Cristina una semana después de haber jurado como senadora y poco antes de que asuma no es ajena a la interna del peronismo", refuerzan para que no queden dudas de la interpretación que hacen sobre la oportunidad de la medida, aunque no sobre el fondo del fallo.

El Gobierno busca mostrarse lejos de Bonadio, no sólo para evitar las acusaciones que surgen del propio kirchnerismo y las sospechas que puedan instalarse en algún sector social más neutral sobre el aval o impulso que podría haberle dado al juez para que avanzara sobre Cristina y algunos de sus principales funcionarios con una acusación tan grave como encubrimiento de los autores del atentado contra la AMIA y traición a la patria.

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A Macri le preocupa, además, que la espectacularidad y el impacto de estas medidas puedan tener un efecto búmeran si los fallos no están suficientemente sustentados y llegaran a ser revertidos en segunda instancia.

Poco después de la reunión que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, mantuvo con los jefes de bloques oficialistas del Congreso, legisladores y funcionarios del Poder Ejecutivo dejaron trascender que no hay ningún apuro por tratar el pedido de desafuero de Cristina y que hasta podrían oponerse llegado el caso. Aclararon, por las dudas, que la reunión no había tenido como motivo principal la situación de la senadora y ex presidenta, sino el tratamiento en el Congreso de los proyectos de ley que impulsa el Gobierno, pero no se privaron de hacer saber que habían hablado del caso y cuál era su posición al respecto.

¿Cómo explican en la Casa Rosada que la interna peronista sea una de las motivaciones que están detrás de las decisiones de Bonadio contra Cristina? Casi con los mismos argumentos que esgrimen muchos conocedores del fuero federal y, sobre todo, de los vínculos del magistrado.

"El principal beneficiado de todo esto es el peronismo no kirchnerista que lidera [Miguel Ángel] Pichetto. Justo ayer en el Senado dejaron a Cristina fuera del bloque peronista y ella estaba dispuesta a complicarles la vida y a tratar de comerles algún integrante. Pero ahora depende, como Menem, de ellos para no quedarse sin fueros e ir presa. Pichetto se fortalece, así, frente a los K y frente al Gobierno. En sus manos tiene la llave para diluirla, potenciarla o victimizarla", dicen en los principales despachos de la Casa Rosada.

Sin inocencia, también, recuerdan lo que los cronistas que frecuentan Comodoro Py saben desde hace mucho: que uno de los miembros destacados del peronismo tradicional a los que Bonadio frecuenta es el propio Pichetto, con quien lo han visto comer en el reservado de un restaurante porteño. Dicen que entre peronistas se entienden. Obviamente, los allegados al senador rionegrino niegan casi con enojo cualquier gestión en la materia. Es razonable. Ningún peronista quiere ser acusado de colaboracionista.

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Y tiene también otras razones el Gobierno para tratar de que se lo vea muy ajeno a lo que decide Bonadio. No sólo por una cuestión institucional, como es el respeto a la división de poderes que dice haber venido a restituir después de los años de copamiento judicial por parte del kirchnerismo.

La autodefensa de Cristina y del kirchnerismo radica en la victimización: todo lo que les ocurre en los tribunales sólo se trata -dicen- de una persecución política de los opositores por parte del Gobierno, que usa a los jueces como verdugos para distraer a la gente de la desaparición del submarino, la falta de resultados económicos positivos y sus políticas contra minorías, jubilados y trabajadores.

Esos argumentos sólo encuentran eco por ahora entre los muros del claustro kirchnerista y algunos sectores de la izquierda. Pero nunca es conveniente para el oficialismo hacer de caja de resonancia. Sobre todo mientras la imagen de los jueces se mantenga tan baja y la inflación siga tan alta.

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