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López, un perro adorado por los famosos

Podría haber sido un cachorro abandonado más, con el peor de los finales, pero un golpe de suerte lo llevó cerca de una gran familia: la del espectáculo
Malen Lesser
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27 de diciembre de 2017  • 00:05

Cuenta la leyenda japonesa que todos cuando nacemos estamos unidos a alguien mediante un hilo rojo. Ésta creencia se aplica mayormente a grandes romances entre las personas, pero el caso del perro López es una cadena de conexiones tal, que hace pensar que fue obra del destino. Uno que estaba escrito, claro. Y que hizo posible el encuentro de un cachorro callejero e indefenso con quién sería su mamá humana. Un destino en el que mucho tuvo que ver el dramaturgo Gastón Cerana, que escribió la obra infantil Mi Perro López, éxito de la temporada en vacaciones de invierno y ganadora de varios premios -entre ellos Mejor Musical Infantil de los premios Hugo de este año-. Y también, escribió Ciega a Citas, en donde trabajó Georgina Barbarossa. La actriz, a su vez, era compañera en otra obra de teatro de Omar Calicchio, uno de los protagonistas de la pieza infantil. Y así, los hilos estaban dados para lo que estaba a punto de suceder cuando corría el mes de agosto y recién terminaban los agitados días de funciones del receso de invierno escolar.

Un comienzo difícil

La historia abre con una escena no tan feliz en una terminal de colectivos de Bulonge Sur Mer. Dos cachorros que caben en el puño de una mano aparecen a la deriva rondando por la estación llenos de pulgas, sarna y sin cuidados, con el peligro permanente de que los atropelle un vehículo. Por suerte, son detectados por dos hermanas rescatistas de animales: Sofía y Dolores Basaldua, parte de Pichichos al rescate, una ONG que se propone dar en adopción a perros callejeros recuperados. Para esto, recurren a lo que llaman "hogares de tránsito", casas que ofrecen un espacio tranquilo desde donde devolverle la salud al animal y más tarde, brindarle así la posibilidad de vivir con una familia para siempre.

Un primer paso

Entre tanto, el teatro porteño hablaba de esta triste realidad de la fauna callejera desde las tablas de un escenario y conmovía al público con Mi Perro López, narrando las aventuras de un perro vagabundo. Escrita y dirigida por Cerana, basa su relato en su experiencia, cuando de chico y rumbo a Bellas Artes rescata su primer can. Casualmente, o no tanto, su compañero el actor Leonardo Azamor conoce a una de las hermanas Basaldua y accede a oficiar de hogar provisorio de uno de los perritos. Ponerle nombre fue la tarea fácil. Se llamaría, como en la obra, López. Una vecina se encargó de alojar a la hembrita, nombrándola Eva.

Leonardo y Gastón lo bañan por primera vez, tratan su piel lastimada y casi sin pelo, duermen con él, lo miman y alimentan. Aprovechan para grabar un sopt promocionando su adopción con los protagonistas de la obra Omar Calicchio y Gustavo Monje. "La mirada les cambia cuando los perros se sienten amados y cuando López me miró con esos ojos tristes supe que tenía que ayudarlo", cuenta Azamor. Pero las secuelas de estar en la calle desde tan pequeño no tardaron en hacerse notar. El cachorro empezó a mostrar síntomas preocupantes como vómitos, diarrea y decaimiento. La internación se hizo inevitable y los días parecían interminables para los que se propusieron ayudarlo. El diagnóstico era Parvovirus. Implicó pasarle suero, transfundirle plasma y colocarle sonda nasogástrica en CemVet de Parque Centenario. "Le prometimos que lo íbamos a sacar adelante, que iba a sobrevivir", cuentan casi al unísono Gastón y Leonardo. "Cuando lo visitaba lo acariciaba y le contaba todas las cosas lindas que tenía por delante, conocer el mar, jugar con otros perros, aprender a subirse a la cama y le prometía que eso iba a pasar, él escuchaba, casi sin moverse, hasta que de a poco mejoró y salió del cuadro grave, volvió a mover la colita, a lamernos la mano y recuperó el brillo en los ojos", coinciden.

Falta lo mejor ¡toda la vida!

A mitad de camino, hace su entrada triunfal por fin en esta historia Georgina Barbarossa, que mientras López peleaba por su vida, había visto el anuncio con su adopción. La actriz no quería más animales luego de despedir este año a su última mascota, Macho, un perro callejero de Córdoba que trajo a vivir a Buenos Aires con ella. "Todos mis animales vivieron casi 20 años. Para mí son parte de la familia. Y siempre fueron recogidos, tanto gatos como perros, el único que era fino y con papeles fue un siamés que me regaló Antonio Gasalla cuando me mudé a Palermo. Se llamaba Alonso, por el Beto Alonso, toda la familia es de River. Vivió 18 años. Sufro mucho cuando se van. Pero vi esos ojos y me enamoré, no tenía duda, quería adoptarlo pasara lo que pasara, sabía que quizás no sobrevivía. Apenas lo decidí me hice cargo de la internación y como justo empezaba a grabar la novela Golpe al Corazón, mandaba emisarios que me lo filmaran, porque la veterinaria cerraba su horario de visitas antes de que yo terminara la jornada de grabación".

Fueron unos días duros hasta que por fin lo tuve en brazos. "Hola López, soy tu mamá", le dije. "No nos separamos nunca más. Cuando llego a casa me tiro al piso con él y nos besamos, nos chupamos, nos olfateamos, nos abrazamos. Ya va a cumplir cinco meses y no puedo creer la bocanada de vida que fue recibirlo en casa. Es un torbellino, hiper cariñoso, pegote, franelero, expresivo y rebelde como todo cachorro" cuenta orgullosa la gran actriz. "Al principio me lo metía adentro de la campera y lo llevaba al canal. Después lo ponía adentro de la cartera y lo dejaba en el camarín, pero ya no puedo, creció demasiado y aparte aúlla y ladra llamándome. Pero en la novela todos lo adoran. Germán Krauss le enseñó a subir de un salto a la cama, que no sabía y se quedadaba gimiendo para que alguien lo alzara. Eleonora Wexler ya no me pregunta por mis hijos, me ve y me dice ¿Cómo está López? Y Leo y Gastón ni hablar, fueron sus primeros papás, los ve y se vuelve loco de amor. Unos días después de que ya se vino a casa, vinieron a verlo, primero llegó Leo y la reacción fue para filmarla, grabé unos minutos, pero no los primeros, que fueron mágicos. El perro al verlo, lo reconoció y se le tiró encima llorando de amor, de agradecimiento, no dejaba de lengüetearlo, se subía a sus brazos como si fuera un perrito bebé y lloraba y lloraba, Leo lloraba también, fue muy emocionante. Después llegó Gastón y llorábamos todos. El video que subí a Instagram fue cuando ya se había calmado un poco, pero seguía llorando. Ver un animal sano y fuerte, agradeciendo de esa forma a los que lo ayudaron cuando era una bolita de pelos sucios y lastimados fue fuerte. Es un mensaje poderoso. Los seres humanos tendríamos que ser más agradecidos, generosos y amorosos, aprender de su entrega, de su alma abierta y dispuesta a dar amor, tenderle una mano a un alma que sufre siempre que se pueda. Amar siempre vale la pena".

López llorando de amor

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Video

Final abierto, final feliz

El broche de oro de esta historia es un tal vez. Es posible que López reemplace como actor canino en la novela de Golpe al corazón en la que trabaja Georgina a la perra que era la mascota de la familia y en la trama, se escapó. Y aunque ésto depende de lo que los guionistas decidan, está claro que para López el momento dramático quedó atrás y el colorín colorado de este cuento de destinos cruzados, sin duda termina bien.

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