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La pobreza más grande: no tener oportunidades ni un proyecto de vida

Luis Vedoya

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PARA LA NACION
Martes 12 de diciembre de 2017 • 14:02
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En el Barrio Independencia, en Santiago del Estero, varios de los chicos no tienen DNI, el camión que levanta los residuos de la ciudad de La Banda tira la basura en sus calles y el narcomenudeo dividió a la comunidad por conflictos de intereses. Un niño que crece en este contexto tiende a replicar lo que ve todos los días, porque ninguna persona aspira a lo que no conoce y sus oportunidades se diluyen entre el menosprecio y las puertas cerradas del otro lado de la vereda.

Tanto allí, como en otras villas y asentamientos vulnerables del país, lo que fallan son las instituciones, no sólo el Estado. Por ejemplo, cuando las organizaciones sociales no logran trabajar en red; o cuando la articulación entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil fracasa.

Vivir bajo el mote de "pobre", ser todo el tiempo receptor de prejuicios sociales que transforman a un villero en ladrón, vago, borracho y drogadicto, y recibir de manera permanente mensajes como: "vos no podés", "necesitás ayuda" y "te doy lo que me sobra", son formas de decirles a un niño que siempre va a ser pobre, que siempre va a necesitar ayuda y que nunca aspire a más. La pobreza no se trata de lo que uno tiene. Se trata de lo que uno es capaz. Y no hay mayor pobreza que no tener proyecto de vida.

Nacer dentro del tercio de la población económicamente más pobre del país es estar prácticamente obligado a repetir la historia familiar: poco o nulo acceso a las instituciones que habilitan los derechos básicos (educación, salud y Justicia), temprano ingreso al mundo de la economía informal y aceptación resignada de los prejuicios sociales y de la consecuente exclusión que esto provoca.

Un niño que vive en los barrios llamados villas o asentamientos va a crecer con una baja calidad en cada uno de los servicios que hacen a su crecimiento y desarrollo personal. Esto impacta no sólo en su normal evolución biológica y en sus aprendizajes, sino también en su aspiracional y en su capacidad de proyectarse.

Estos contextos ofrecen un binomio desalentador al adolescente que debe decidir sobre su futuro: terminar la escuela con baja calidad educativa y trabajar precariamente versus la ilegalidad como vía de supervivencia y eventual progreso estructural. La mayor parte de estos 13,5 millones de argentinos pobres, identificados por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, elige la primera opción. Así, se perpetúa la pobreza estructural y se no logra proceso alguno de movilidad social ascendente.

CreerHacer es una empresa B que tiene como propósito mejorar la calidad de vida de las personas a través de la integración y la transformación social. Lo hacemos llevando el saber que existe en el mundo de la economía formal a las villas, y llevando el saber de las villas al ámbito corporativo. Empoderamos, transferimos herramientas y acompañamos el desarrollo de líderes socialmente sustentables como modelo de desarrollo integral, sean vecinos de barrios económicamente empobrecidos, sean gerentes de multinacionales.

Nuestro trabajo nos permite conocer en estos mismos barrios a personas que se cuestionan su presente y su realidad, que se enojan con lo que los rodea y deciden construir espacios de contención y promoción para sus vecinos. Nuestra experiencia de trabajo generando ámbitos para la construcción de aprendizajes, adquisición de herramientas de gestión y desarrollo de proyectos, nos demuestra qué sucede cuando hacemos foco en el ser antes que en el tener o el hacer.

Entendemos que la erradicación de la pobreza debe transcender el asistencialismo, las buenas intenciones y la baja de la inflación. Debemos generar oportunidades que puedan mejorar la calidad de vida en lo estructural y, sobre todo, en lo social y cultural, empoderando a las personas para que puedan liderar su proyecto de vida. Se trata de reconocer que las pobrezas son múltiples, al igual que las riquezas de todos los sectores de la sociedad.

El autor es gerente general de CreerHacer

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