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2018 será el año de los sensores de huellas digitales que no se ven a simple vista

Synaptics dice que tiene lista la tecnología para integrar el sensor en la pantalla misma, y que uno de los mayores fabricantes de teléfonos lo tendrá en sus modelos a principios del año próximo; se suma a Qualcomm y CrucialTec en ofrecer esto

Miércoles 13 de diciembre de 2017 • 14:08
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LA NACION
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En 2018 veremos teléfonos con el sensor de huellas digitales integrado a la pantalla
En 2018 veremos teléfonos con el sensor de huellas digitales integrado a la pantalla.

Synaptics, uno de los mayores fabricantes de sensores para pantallas y touchpads del mundo, confirmó que ya está trabajando con uno de los 5 mayores fabricantes de teléfonos del mundo para ofrecer un equipo en el que el sensor de huellas digitales está integrado a la pantalla, haciéndolo invisible: ya no requiere de un botón.

Por como está escrita la gacetilla, la compañía que parece haber elegido esta tecnología será Samsung con el Galaxy S9 o el Note9, que presentará en los primeros meses del año, y que le permitirá evitar tener que poner el sensor al lado de la cámara, como en el Galaxy S8.

O podría ser Vivo, que mostró hace poco un prototipo... salvo que Vivo usa un sistema desarrollado por Qualcomm, anunciado a mitad de año; va en el mismo sentido que el de Synaptics (ofrecer un sensor de huellas digitales en la parte frontal del teléfono, sin quitarle espacio a las nuevas pantalla de marcos reducidos), pero con una tecnología diferente. El sensor de Qualcomm usa ultrasonido, y va detrás de la pantalla; el flamante diseño de Synaptics (llamado Clead ID) es un sensor óptico integrado al vidrio de la pantalla misma.

¿Pero no era que el mundo, tras el iPhone X, iba más allá? El teléfono de Apple usa Face ID, un sistema de análisis 3D del rostro del usuario y prescinde del sensor de huellas digitales convencional... y Qualcomm presentó un sistema similar para que lo usen los dispositivos con Android y su chip Snapdragon 845 el año próximo.

Un prototipo de Vivo mostrando la tecnología de Qualcomm para ubicar el sensor de huellas digitales detrás de la pantalla
Un prototipo de Vivo mostrando la tecnología de Qualcomm para ubicar el sensor de huellas digitales detrás de la pantalla.

Synaptics dice, previsiblemente, que su solución es mejor: más rápida que Face ID, y más segura (después de los casos conocidos con mellizos, y una firma de seguridad vietnamita que comprobó que una máscara muy bien hecha a partir de fotos tomadas a distancia podría engañar al iPhone X). Pero aunque falta comprobarlo, es probable que sea más económica, algo que será atractivo para las compañías que o no quieren ir por el camino del análisis facial, o piensan en ofrecer ambas alternativas de seguridad: la identificación del rostro o de la huella digital.

La tercera en discordia es CrucialTec, proveedora de (por ejemplo) el sensor de huellas del Pixel 2; la compañía, que a principios de este año anunció que tenía la tecnología lista para ubicar un sensor de huellas dactilares bajo la pantalla, le dijo al Korea Herald que en la primera mitad de 2018 comenzarán a llegar al mercado teléfonos con su tecnología.

Más allá del teléfono

La tecnología de Crucial, como la de Synaptics o Qualcomm, permite tener un teléfono con un sensor de huellas digitales invisible, que sólo se destaca en pantalla cuando se lo necesita. Samsung quiere ir un poco más allá: en noviembre le aprobaron una patente para un sistema que transforma a la pantalla entera en un sensor de huellas dactilares, con hasta 12 puntos de presión.

Aunque el uso obvio es en un teléfono, el poder esconder el sensor de huellas digitales detrás de una pantalla tendría una utilidad enorme en los relojes inteligentes, ahora que pueden usarse como billetera; sería una manera de mejorar muchísimo su seguridad, en un dispositivo en el que, por ahora, otras formas de validación biométrica no son posibles por lo reducido del espacio.

Como sea, parece que será 2018 el año en que veremos el segundo gran cambio en los sensores de huellas digitales desde el debut del primer Touch ID de Apple, con el iPhone 5S, en 2013, que hizo popular el sensor por contacto directo, reemplazando al viejo sistema que obligaba a deslizar el dedo por una ranura sensible al tacto, como exigía (con magros resultados) el pionero Motorola Atrix de 2011.

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