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Evo Morales le agradeció al Papa su apoyo para una salida al mar

Evo Morales le agradeció al Papa su apoyo para una salida al mar
Evo Morales le agradeció al Papa su apoyo para una salida al mar
El presidente boliviano fue recibido por Francisco por tercera vez en el Vaticano, a un mes de la visita del pontífice a Chile, donde puede tocar esta cuestión candente; la reunión duró 28 minutos y no hubo intercambio de regalos
Elisabetta Piqué
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15 de diciembre de 2017  • 09:34

ROMA.- A un mes de la visita del Papa a Chile, el presidente boliviano, Evo Morales , fue recibido hoy por Francisco, en una audiencia en el Palacio Apostólico que duró 28 minutos, y en la que le agradeció su apoyo a su batalla por una salida al mar para Bolivia.

En un tuit que hizo después del encuentro, Morales agradeció al "hermano Francisco, papa de los pobres", por su quinto encuentro con él desde 2013. "Bolivia aún guarda recuerdos muy emotivos de su visita de julio de 2005 y su apoyo al proceso de cambio y de #MarParaBolivia", destacó, siempre por esa red social. "Mi hermano papa Francisco, como siempre solidario, humano e integracionista. Sus reflexiones por los más pobres, sus oraciones por la paz y contra la injusticia, siempre son para reflexionar. La reunión con el hermano Papa me da más fuerza y más compromiso con los más abandonados", elogió.

La reunión, que tuvo lugar en la Bibioteca privada del Pontífice en el Palacio Apostólico, tuvo lugar en un clima más que distendido y cordial.

"¡Hermano Papa, buen día!", saludó Morales al Papa, que lo recibió con un abrazo y beso en el Salón del Tronetto, antesala de la Biblioteca. "Ha rejuvenecido", le dijo Morales al Pontífice, con quien evidentemente tiene sintonía, una vez sentado frente a él, en el escritorio de la biblioteca. "Sí, todos me dicen lo mismo, es el trabajo que hace bien", le contestó sonriente el Papa, que el domingo cumplirá 81 años, según pudo oír el pool de periodistas presente, antes de que se cerraran las puertas y los dos líderes se quedara a solas.

Más tarde, en un comunicado, el Vaticano señaló que "durante las conversaciones, que se desarrollaron en un clima de cordialidad, se ha expresado el aprecio por la contribución que la Iglesia ha dado y sigue asegurando a favor del progreso humano, social y cultural de la población del país, y se ha aludido a la actualización del marco de los acuerdos entre la Santa Sede y Bolivia". "Además, se han mencionado algunos temas actuales de interés común", agregó, escueto como siempre.

Se descuenta, no obstante, que durante la reunión -la tercera que tuvieron en el Vaticano-, el presidente boliviano volvió a hablarle a Francisco de su reclamo para que Bolivia obtenga una salida al mar, un objetivo primordial para el ex líder sindicalista cocalero, como confirmaron sus tuits posteriores.

Los tuits reemplazaron cualquier contacto con la prensa que, curiosamente, Morales convocó antes del encuentro con el Papa, a las 8 de la mañana locales, en el hotel Westin Excelsior de la Via Veneto, de esta capital. En ese encuentro, el mandatario boliviano fue cauto. Consciente de la alta sensibilidad que genera la cuestión de la salida al mar de su país, en Chile, prefirió obviar ese argumento y afirmar que la entrevista con el Papa tendría "agenda abierta".

"No tenemos una agenda definida, es una agenda abierta, entendiendo cuáles son las prioridades. Tenemos enormes coincidencias sobre la vida y el mundo con el hermano Papa", dijo Morales, que antes de llegar a Roma -última escala de su gira europea-, pasó por Francia, Austria y Suiza.

Como es sabido, cuando el Papa viajó a Bolivia, en julio de 2015, reconoció como "justo" el anhelo de una salida al mar de Bolivia y consideró para ello "indispensable" el diálogo, en declaraciones que cayeron pésimo en Chile.

Fiel reflejo de que los ánimos siguen caldeados, en una reunión con periodistas hace unas semanas, en vistas del viaje de Francisco a este país -del 16 al 18 de enero próximo-, el embajador chileno ante la Santa Sede, Mariano Fernández, admitió la preocupación en cuanto a lo que pueda decir el Papa respecto de este tema de alto voltaje político.

"No sólo al Papa, sino a cualquier persona, Chile le pide que se abstenga de dar opiniones sobre el problema con Bolivia hasta que se expida el tribunal de La Haya, a fines de 2018", dijo Fernández.

"Hay una perfecta comprensión en la Santa Sede de esta materia y no ha habido pronunciamiento desde que el Papa se refirió al tema", agregó el diplomático, en referencias a las declaraciones papales del julio de 2015.

Morales en 2013 demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En la segunda mitad del siglo XIX, después de una guerra con Chile en la que también participó Perú, Bolivia perdió 400 kilómetros de costa y 120.000 km2 de territorio que lo dejaron sin salida al mar.

El hecho de que el Papa recibiera en este momento a Morales -que busca ser reelecto en 2019-, no cayó bien en Chile, según trascendió. Sobre todo porque el Vaticano le negó recientemente una audiencia a la presidenta chilena saliente, Michelle Bachelet, "porque la verá en breve durante su viaje al país trasandino", según pudo saber La Nación de fuentes informadas.

En la delegación de nueve personas que acompañó hoy a Morales al Vaticano, al margen de su canciller y algunos ministros, también estaba Eduardo Rodríguez Veltze, agente de la causa marítima ante el tribunal de La Haya.

Al final de la audiencia, como es costumbre del protocolo, todos ellos fueron presentados al Papa por el presidente aymara, que vestía un elegante traje oscuro con bordados tradicionales indígenas.

Sin regalos

El dato novedoso de la audiencia fue que, a diferencia de las ocasiones anteriores, no hubo intercambio de regalos, sino que el Papa se limitó a donarle a cada miembro de la delegación boliviana un clásico rosario. "Fue concordado por canales protocolares. No existe una regla fija. Es una decisión que cada tanto sucede, por ejemplo pasó con el primer ministro de Canadá", explicaron en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Morales, que más tarde se reunió también con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede y con el "canciller", el arzobispo Richard Gallagher, había sorprendido a todo el mundo cuando, en la visita de Francisco a su país, en 2015, le regaló un crucifijo con forma de hoz y martillo. Este había sido diseñado por el padre Luis Espinal, un misionero jesuita asesinado por paramilitares del régimen de Luis García Meza, el 22 de marzo de 1980. La foto del Papa con ese insólito crucifijo dio entonces la vuelta al mundo y causó gran controversia.

En julio del año último, en su última visita al Vaticano, el presidente boliviano había vuelto a sorprender con regalos atípicos para el Papa: tres libros sobre las bondades de la hoja de coca ("Coca, un bio-banco"; "Coca, dieta citogenética"; "Coca, factor anti-obesidad"), entre otros presentes tradicionales del país andino.

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