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El "ñoqui perfecto" a la española: fue empleado público por diez años y nunca trabajó

Sábado 16 de diciembre de 2017 • 11:09
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MADRID-. En España, donde hizo de la suyas, lo conocen como "El Hombre que nunca estuvo allí". Una alusión generosa, ya que lo asocia con una película de directores de culto, como los hermanos Coen.

En Buenos Aires, sin tanto miramiento, posiblemente hubiese recibido el mote de "El ñoqui perfecto".

Lo cierto es que la Justicia española tiene por delante investigar "si hubo delito y su eventual alcance" en el caso de un empleado público que estuvo diez años sin trabajar.

No era lo suyo un caso menor. Carlos Recio, que así se llama, cobraba 50.000 euros al año como "Jefe de Actuación Bibliográfica" en el Archivo-Biblioteca de la Excelentísima Diputación de Valencia.

Hay una norma tácita en la burocracia mundial según la cual a más largo el nombre del cargo, más difícil justificar realmente de qué se trata. Es complicado saberlo en el caso de Recio porque, desde 2006, en que fue designado por decreto, jamás fue a trabajar.

De hecho, ni siquiera tuvo un escritorio, una computadora, una silla y un teléfono. Lo básico para lo que se considera "un puesto" en la administración.

Lo que sí hacía Carlos Recio todos los días era fichar. Fichar la entrada y fichar la salida. Esto es, se levantaba temprano y, a las 7.30 -no más allá- plantaba su huella digital en los modernos sensores del archivo.

" Recio llegaba todos los días, plantaba su huella digital, daba media vuelta y se iba. Luego, a eso de las tres o cuatro de la tarde regresaba, volvía a plantar el dedito y se iba de nuevo"

Un sistema implantado -no se sabe sin con licitación pública o no- justamente para "controlar con eficacia" el acceso y salida de los trabajadores que se pagan con los impuestos de todos.

Recio cumplía con esa parte a rajatabla. Todos los días llegaba, plantaba su huella digital, daba media vuelta y se iba. Luego, a eso de las tres o cuatro de la tarde -según el mérito que quisiera hacer- regresaba, volvía a plantar el dedito y se iba de nuevo.

Nunca, posiblemente, haya habido ficha de entrada y salida tan completa como la de Recio. Sólo que jamás trabajó en las funciones para las que fue designado.

Eso, sin contar con que el archivo en cuestión tiene pocos libros; que ya hay una biblioteca de la Diputación con más fondos bibliográficos y que jamás hubo un evento, acto o publicación bibliográfica en la que participara el hombre designado para coordinar tales actividades.

O sea, la nada misma.

Los que todos los días aquí pagan impuestos saltaron como leche hervida. Que conocen miles de casos, que es una vergüenza, que están hartos de pagar para que se roben la plata. Muchos señalaron que es en las Diputaciones provinciales, que es como aquí se define a lo que vendrían a ser los gobiernos provinciales en nuestro país, donde este tipo de corruptela es más evidente.

A Recio lo "desvincularon" hace unos meses, pero la historia está lejos de terminar. Porque el ex fichador -que no trabajador- adujo que fue objeto de "acoso" y que eso le "impedía" acceder a su puesto. El expediente está en avías de concluir por disparatado. Entre otras razones, porque para sufrir acoso hay que estar. Y él no estaba nunca.

Pero la historia no termina allí. Porque ahora, que llega el momento de saber, por fin, quién apañó todo esto, lo que hay es una suerte de denuncias cruzadas. Dicho de otro modo: se abre un expediente judicial. Con cargo a fiscalía y abogados del Estado. Y el hilo se sigue tirando.

Todavía no se ha llegado a la "comisión investigadora". Pero hay quienes no la desechan. Mientras, el resto de los españoles sigue pagando. Como en tantos otros puntos de este planeta en que habitamos.

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