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Inés Arrimadas, la amenaza para el sueño independentista catalán

La candidata de Ciudadanos pelea por ganar las elecciones y pide un "voto útil" para poner fin a la hegemonía del nacionalismo

Domingo 17 de diciembre de 2017
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La ilusión de Inés Arrimadas es que el bloque C''s-PSC-PP saque al menos un diputado más que la suma de los tres partidos independentistas
La ilusión de Inés Arrimadas es que el bloque C''s-PSC-PP saque al menos un diputado más que la suma de los tres partidos independentistas. Foto: AFP

BARCELONA.- La abrazan, la aplauden, le cantan: "¡Presidenta, presidenta!". Inés Arrimadas sonríe, como casi siempre que sale en público, mientras se abre paso en una calle del Raval hacia el teatro donde le toca hablar. El clima se enrarece. En la vereda de enfrente, militantes separatistas con un megáfono le dedican un rosario de gritos hostiles.

Así transcurre en estos días la vida de la candidata de Ciudadanos (C's). Despierta elogios e insultos. Nunca indiferencia. Su desempeño en las encuestas alarma a los independentistas, que se juegan la hegemonía política en Cataluña en las elecciones del jueves próximo, y le aporta apoyos entre quienes ansían cortar el desafío nacionalista.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa se sumó ayer a esa suerte de club de admiradores de Arrimadas, en el que ahora milita en silencio buena parte del poder económico y mediático español. "El día que Inés sea presidenta de la Generalitat habremos derrotado verdaderamente al nacionalismo. Verla ganar abriría una nueva etapa en Europa", dijo.

Ocurrió durante un acto del que también participaban el ex primer ministro francés Manuel Valls y el líder de C's, Albert Rivera. Ella tomó el testigo: "Si nos va bien es porque nunca tuvimos miedo a rebatir el discurso independentista ni nos sentimos menos catalanes por no coincidir con ellos. Ahora hay que derrotarlos en las urnas".

¿Podrá? Nadie en 40 años ganó unas elecciones autonómicas en Cataluña sin ser nacionalista o, al menos, simpatizar con ellos. De los nueve sondeos que se difundieron anteayer, C's lidera cinco (con un 25% de intención de voto). En los otros queda a una distancia mínima de Esquerra Republicana (ERC). En cualquier caso, es un cabeza a cabeza.

"Apoyarnos es la única forma de garantizar que no seguirá el disparate del proceso separatista y que podremos normalizar el país", comentaba Arrimadas a un grupo de periodistas después del acto.

El "voto útil" es el canto que repetirá hasta el jueves. El crecimiento de C's adelgazó hasta al mínimo al Partido Popular (PP) en Cataluña (el 50% de sus votantes de 2015 se pasarían, según el Centro de Investigaciones Sociológicas) y pone techo a las aspiraciones del socialismo (PSC). El cordón rojo de Barcelona -los municipios obreros que rodean la capital- ya no es el bastión socialista que resistió durante décadas. Ya lo llaman el cordón naranja (color de C's).

Sus habitantes, en gran parte originarios de otras zonas de España, se identifican con Arrimadas, una abogada de 36 años que nació en Jerez de la Frontera (Andalucía) y se mudó a Barcelona hace menos de 10 años por cuestiones de trabajo.

"Soy una enamorada de esa Cataluña abierta en la que nadie te distingue por el lugar de donde uno viene -cuenta-. Soy andaluza a toda honra. Y catalana, española, europea. No veo contradicción entre las identidades." En el fondo cree que su procedencia es otro factor por el que los separatistas recelan de ella.

Suele contar que el conflicto de las identidades lo sufre en su vida privada. Se casó con un ex diputado nacionalista de Convergència -Xavier Cima- y buena parte de su familia política está embanderada con el sueño de la república independiente.

A medida que se acerca la batalla electoral, Arrimadas entra en ese dilema permanente de hacer equilibrio entre quienes la adoran y quienes la detestan. Incluso si consiguiera ganar tendrá que negociar un pacto que hoy no parece sencillo con el PP y el PSC (sus víctimas en el bando constitucionalista). Y tendrá que romper además la barrera en apariencia infranqueable de Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona y líder de Cataluña En Común-Podemos.

Las cuentas no salen. Los partidos que defienden la unidad de España cosecharían entre 58 y 62 diputados. La mayoría absoluta para formar gobierno se consigue con 68. Ninguna consultora imagina que puedan llegar a tanto.

La ilusión de Arrimadas es que el bloque C's-PSC-PP saque al menos un diputado más que la suma de los tres partidos independentistas. Así, la abstención del partido de Colau le permitiría acceder al poder. "¡Nunca!", respondió ayer la alcaldesa cuando se le planteó esa hipótesis.

"Esperemos al día siguiente a la elección, a ver si siguen en lo mismo", dice Arrimadas. Su estrategia ahora se concentra en salir primera, lo que ya sería un trago amarguísimo para los impulsores de la independencia. Pero la obsesión es que las listas de ERC, que lidera el ex vicepresidente preso Oriol Junqueras; Junts per Catalunya, del ex presidente fugado Carles Puigdemont, y de los anarquistas de la CUP no sumen las 68 bancas que les permitirían aliarse para volver al poder.

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