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Otra clase del "abuelo" en la NBA: Manu Ginóbili y el delicado arte de hacer que las cosas sucedan

Manu Ginóbili, determinante en la victoria ante Dallas
Manu Ginóbili, determinante en la victoria ante Dallas Fuente: AP
Todos se maravillan por la bandeja de zurda que definió el duelo con Dallas, pero la clave de su vigencia es lo que no se ve de su juego
Diego Morini
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17 de diciembre de 2017  • 23:59

"Ya no es lo mismo que antes, no entro a un partido a comerme el mundo, a solucionar problemas, a decir 'dame la pelota que yo lo soluciono'". Esta frase le pertenece a Emanuel Ginóbili . La dijo en 2015, en una entrevista con La Nación publicada el 6 de abril, casi un año después de haber ganado su cuarto anillo de la NBA . Y 985 días más tarde de aquella afirmación todo parece perder sentido porque si San Antonio Spurs necesita resolver un problema recurre a él, aun con 40 años. Y la clave de lo que produce está en cómo interpreta el juego, porque la piel la dejó antes de esa bandeja de zurda que recorre las redes y muestra como el AT&T Center se derrite por el bahiense con 16 temporadas en Texas. Lo que menos luce de él es lo que marca el pulso.

Un partido por 11 puntos abajo cuando faltaban 3 minutos no es imposible de revertir, pero sí es una empresa compleja de llevar adelante. Ginóbili ingresó en momentos puntuales del partido y fue leyendo qué era necesario. Y advirtió que debía defenderse esa salida de costado cuando el juego estaba empatado en 96 puntos y faltaban 23 segundo para el cierre. El supo reconocer que el rival había perdido la calma y que estaba apurado por ganar un partido que lo tenía controlado. La defensa que Ginóbili hizo sobre Matthews, más la de sus compañeros para negar el paso y provocar la pérdida de Dallas , resultó determinante.

Una defensa infernal

Sólo hace falta detenerse en los gestos del bahiense para comprender cómo interpretó cada acción. Tras la definición de zurda, se ocupó de dar indicaciones para no descuidar un tiro largo; después se fue rápido hacia el vestuario. Tras esa defensa previa, sí se permitió celebrar ese recupero. Es que para él, no se trata de quién mete la última bola, sino de todo lo que hacen los demás para que el equipo tenga la posibilidad de una última pelota para ganar el juego. Forbes con un triple, Aldridge con tres dobles consecutivos y él haciendo su trabajo cuando es necesario. Eso es San Antonio.

La diferencia que marca el hombre más veterano de San Antonio está, principalmente, en lo invisible. En lo que genera adentro y afuera de la cancha y sus palabras permiten comprenderlo: "No debemos estar orgullosos por el partido que jugamos. Lo hicimos mal la mitad del partido o más, pero fuimos capaces de reponernos y llegamos a la situación de ese tiro final. Debemos usar este partido para aprender. Errores mentales, falta de comunicación...". Simple y contundente.

Hay cuestiones que no se pueden poner en estadísticas. Que no refieren a los 12 puntos que marcó en la última noche ni los más de 20 minutos de promedio que juega en esta temporada. Quizá la mirada de Popovich cuando lo consultan por Manu, es lo que resume perfecto qué es eso que tiene Ginóbili: "Es uno de esos hombres que se convierten en el corazón y el alma de tu equipo sólo por su ejemplar competitividad. Es una anomalía en ese sentido, tiene la misma actitud que Kobe (Bryant), Michael (Jordan), Magic (Johnson) o Larry (Bird). Juega con el mismo fuego que siempre ha tenido".

Ginóbili sabe qué hacer para que las cosas sucedan. Así de simple.

El abuelo admirable

Los compañeros de Manu Ginóbili, en especial los más chicos, ya no saben cómo explicar lo que implica compartir espacio con el bahiense: "Tiene 40 años y lo ves jugando con más energía que nadie. A veces es imposible competir tan fuerte como él", dijo David Bertans. Y se sumó Dejounte Murray: "Es nuestro abuelo. Es una bestia. No hay un solo día en el que no vea a Manu en las instalaciones. Y al ver eso, siendo alguien joven, tengo que hacer lo mismo".

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