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Ricardo Arriazu: "La Argentina siempre ha desaprovechado sus chances"

El economista hizo un repaso por la historia económica local y sus proyecciones para el futuro y concluyó que hay una oportunidad para transformar un país "potencialmente rico, pero decadente, ineficiente y corrupto"; no aconseja aplicar una política de shock
Sofía Terrile
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20 de diciembre de 2017  

Ante una nueva oportunidad" fue el título que eligió Ricardo Arriazu, titular del estudio Ricardo H. Arriazu y Asociados, para su charla con José Del Rio, secretario General de Redacción de LA NACION. El economista hizo un repaso por la historia económica argentina y sus proyecciones para el futuro: la posibilidad de transformar "un país potencialmente rico, pero decadente, ineficiente y corrupto". ¿Por qué es una "nueva" oportunidad? Porque, a su juicio, la Argentina tuvo sus chances muchas veces en el pasado y siempre las ha desaprovechado.

José Del Rio, de LA NACION, en diálogo con el economista Ricardo Arriazu
José Del Rio, de LA NACION, en diálogo con el economista Ricardo Arriazu Crédito: Fabián Malavolta

-¿Por qué desaprovechamos esas oportunidades tantas veces?

-Porque nunca entendimos realmente qué hay que hacer para cambiar este país, cuáles son los factores realmente profundos de nuestra decadencia. Está claro que no puedo hacer economía sin mirar la política. No puedo hacer economía en el vacío y eso es lo que apoyan los que están a favor del gradualismo. La Argentina no podría haber hecho un shock. Sin embargo, como dijo Maquiavelo, las cosas duras hay que hacerlas de entrada y no hay que demorar, porque después las hago y voy perdiendo popularidad. Pero cuidado: tampoco puedo hacer política en el vacío, porque la economía me pone restricciones y la economía es cruel. Hoy escuché hablar del consumo: la Argentina tuvo una euforia de consumo, que pasó de ser el 79% del PBI al 89%, y además nos comimos el stock de capital. Lo que necesitamos es que crezca la inversión, la gallina que pone los huevos, porque si no nunca vamos a hacer aumentar el tamaño de la torta.

-¿Del 79% al 89% del PBI es mucho o poco con relación a otros países?

-Es enorme. Porque, además, la inversión no creció mucho, nos comimos el stock de capital. Uno de los problemas de las cuentas nacionales es que la depreciación no se incluye en ningún lado, entonces uno puede ver la cuenta corriente, que es un desequilibrio financiero. La cuenta corriente es la diferencia entre los ingresos y los gastos de un país. Cuando un país está gastando más que sus ingresos tiene déficit en cuenta corriente. Hoy tenemos déficit en cuenta corriente, es decir, estamos de nuevo con el deporte nacional de gastar más de lo que tenemos.

-Y la historia demuestra que siempre terminó mal...

-Me da un pedazo de tiempo mientras la gente me cree. Si lo utilizo para invertir, no tengo problema. El problema argentino es que 80% del déficit de cuenta corriente va al consumo. El consumo se debe haber quedado quieto y debería haber crecido la inversión. Si uno toma las cifras del segundo trimestre, ve que el PBI creció 2,7% y la inversión, 7,7%, pero el consumo creció 3,9%. Si la demanda, que es inversión y consumo, crece más que la producción, ¿de dónde vienen los recursos? Y claramente es el deterioro del sector externo. Tenemos la costumbre de tender a sobregastar. El consumo me da bienestar hoy, pero si no hay inversión y me endeudo, mañana voy a tener pobreza.

-¿Por qué siempre la deuda emborracha en épocas de alta popularidad?

-Es como cualquier persona. En los últimos 30 días el crédito creció al máximo nivel en la historia, pero cuando uno mira la composición, el crédito al consumo creció $ 14.000 millones; para tarjeta de crédito, $ 14.000 millones; luego viene el crédito hipotecario, que creció cerca de $ 10.000 millones. O sea, es siempre consumo. La idea es consumo hoy, y el Gobierno actúa de la misma manera. Como la Argentina es la princesa del mundo, todavía tenemos tiempo para hacer el cambio. Las cuentas fiscales en los últimos tres meses han empezado a mejorar, y luego tenemos el enorme potencial de Vaca Muerta. Tienen que crecer la inversión y la productividad. Todas las reformas que se están anunciando van en la dirección correcta, excepto que la meta es modesta y la velocidad para llegar es más modesta.

-La Argentina pasa de carroza a calabaza sistemáticamente por su péndulo histórico. ¿Esta vez va a cambiar?

-Casi todos los ciclos de la Argentina están ligados a dos variables: movimientos de capitales y precios internacionales. Los tres períodos de grandes precios internacionales fueron 1946-1948, 1971-1973 y 2003-2009. No hay dudas: Dios es peronista. Y eso claramente explica la política en la Argentina, porque cuando tengo dinero lo gasto y la gente está feliz. Lo que debería hacer la Argentina es tener fondos anticíclicos, prepararse para el próximo ciclo que va a venir y que vino. No hay país que haya sido exitoso si no está basado en el esfuerzo, el sacrificio y la prudencia.

-¿Cuál es su posición respecto de las políticas que lleva a cabo el Banco Central?

-Quiero comenzar con la parte positiva: está claro que alguna institución tiene que tener una figura antiinflacionaria y el papel del Banco Central es ese. También es cierto que al Central lo mandan a competir con una mano atada en la espalda: si yo tengo un déficit fiscal de la magnitud que tengo, es medio difícil que yo pueda hacer el ajuste fiscal. Habiendo dicho eso, la tasa de interés no es el mecanismo para combatir la inflación. Hay un artículo de 2007 del Fondo Monetario Internacional que dice cuáles son las condiciones para aplicar el sistema de metas de inflación: que los precios estén completamente desregulados, que la economía no tenga influencia excesiva del tipo de cambio y del precio de las materias primas y que la economía no esté dolarizada. La Argentina no tiene ninguna de las tres. Las metas de inflación no son el sistema para la Argentina, sólo funciona bien en países con baja inflación. En una economía abierta donde el dólar es la unidad de cuenta está claro que si yo subo la tasa de interés lo único que logro es que entren más capitales. La inflación va a bajar una vez que terminemos de hacer todos los ajustes que no hicimos al principio.

En primera persona

  • "La inflación va a bajar una vez que terminemos de hacer los ajustes que no hicimos al principio"
  • "Tenemos la costumbre de sobregastar. El consumo da bienestar hoy, pero si no hay inversión y me endeudo, mañana habrá pobreza"

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